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Agua si, oro y petróleo también

Ecopetrol considera el fracking para aumentar la producción petrolera colombiana
Los retos de Ecopetrol frente a las regulaciones y el agotamiento de los yacimientos petroleros

Junto al bajo crecimiento económico del país en 2017, donde se registró tan sólo un 1,1 %, cuando se esperaba un mediocre 2,5 % (efecto de la reforma tributaria), se encontró un panorama de incertidumbre respecto a la Industria minero-energética. Esta situación se puede definir de dos formas, la volatilidad del mercado mundial del petróleo, y el rechazo generalizado de la comunidad contra la industria, muestra de ello es que sólo en los últimos meses las consultas populares en contra de la minería, exploración y producción de petróleo, han salido victoriosas con un total y contundente rechazo de las comunidades hacia dichos proyectos. 


Aunque éste fenómeno se venía registrando desde el año 2013, con la consulta en Piedras, Tolima con un contundente 98,8% en contra de Anglogold, no fue sino hasta la consulta del 26 de marzo del pasado año, en Cajamarca, Tolima, donde el asunto tuvo carácter nacional. La gran expectativa del gobierno, los antecedentes de la gran cantidad de títulos mineros otorgados en la región, y el enorme capital de inversión dispuesto, no fueron suficientes para tumbar el eco del “Agua si, oro no”, eco que no es nuevo, y que al parecer ha sido subestimado por el gobierno nacional y las multinacionales interesadas. Posteriormente municipios como Piajo en Quindío, Cabrera y Arbeláez, estos últimos ubicados en Cundinamarca, (por nombrar solo algunos) son ejemplos fehacientes del crecimiento de esta tendencia, y claro está, sin tener en cuenta las consultas en contra del petróleo, como la de Cumaral en el Meta, que también se suman a la misma corriente.

UNA CRISIS ANUNCIADA EN EL SECTOR MINERO

La gran influencia de los movimientos estudiantiles, ambientales y sindicatos en la opinión general ha sido notable en los últimos años en casi cualquier aspecto donde el gobierno mete las narices, o sea, todos. El lema “Agua si, oro no” que hace algunos años resonaba solo en estos grupos, se ha extendido completamente como si fuera una muletilla colectiva, seguro en poco tiempo la escucharemos complementando cada frase, junto al famoso “Si dios quiere”.  Con justa razón este tipo de campañas se vuelven populares sobre todo en jóvenes, que se sienten en la entrada de una crisis económica nacional escrita en mayúsculas, pero estas campañas antes de ser contra la industria son contra el gobierno, y es que el principal pecado de este eslogan es justificar una lucha contra las políticas ineficientes del gobierno sacrificando el poco desarrollo que se tiene.
El sector minero es uno de los que mas regalías dejó en 2017
Mineria de oro, uno de los negocios que mas empleo ha generado en Colombia
La masificación de la información a través de las redes sociales juega un papel en pro y en contra de la verdad, se presta para sensibilidades, poco análisis, poco criterio, pero también, permite la divulgación de la pésima gestión del gobierno, además,  ¿Cómo se le puede exigir a un joven desinformado sobre temas industriales, económicos, políticos o de comercio, que defienda el negocio del petróleo si ve por redes sociales que las comunidades más vulnerables y pobres están en donde se encuentra esta industria?, ¿Cómo se le puede explicar a un campesino o un indígena los beneficios de la minería legal si el Estado no ha respetado la propiedad privada de sus tierras?, ¿Como hacerle entender a un líder sindical la importancia del crecimiento industrial para el beneficio de los obreros?, cuando asesinan a sus colegas y el gobierno nacional se hace el de la vista gorda?.  Así, miles de ejemplos del rechazo generalizado hacia la industria minero-energética, donde el poder central lo único que ha hecho, es tratar de recoger los pocos regazos que se desvanecen de la bonanza petrolera de hace unos años, cuando el precio del barril estaba en 120 dólares.
Además de tratar de ocultar el aumento del gasto público, el derroche y la irresponsabilidad de los últimos años, demostrando así, nuestra dependencia crónica del petróleo. En estos años el pequeño ruido de “agua si, oro no” debió ser una señal de alarma para acercar la industria con las comunidades, disminuir regulaciones, reducir impuestos, enmendar errores; claro que es importante en estos momentos re acomodar el negocio del petróleo, ajustar Ecopetrol a los nuevos retos, pero de nada sirve si los individuos siguen rechazando la industria en general.

“AGUA SI, ORO TAMBIÉN “
Detrás de los intereses particulares de muchos sindicatos que han visto en riesgo sus beneficios, el odio de los movimientos de izquierda por cualquier actividad que incluye capitalismo y extranjeros y el desprecio de los ambientalistas por la industria, se encuentran los hechos, son estos los que importan al estar limpios de política y sensibilidad.  Por lo tanto, ¿Qué es mentira y que es verdad en esta lucha de intereses?  La minería contamina, sí, como toda actividad humana, y más si es a una escala mayor, solo el hecho de respirar está incrementando la cantidad de dióxido de carbono en el aire; pero la minería como toda actividad industrial busca, antes que nada, beneficios, disminuir costos y aumentar la eficiencia, y eso solo se logra contaminando menos.
La contaminación es un indicador tangible de una eficiencia en producción baja, por lo tanto, se obtendrán menores ganancias. Las trasnacionales mineras desearían sacar 1 gramo de oro sin tener que usar maquinaria, ingenieros, geólogos, agua, etc. Así lograr una eficiencia casi del 100 % para tener un mayor lucro, pero por ahora esto es imposible, por consiguiente, el primer paso es aceptar las limitaciones que la tecnológica actual ofrece y establecer mecanismos jurídicos claros, donde la propiedad de la tierra sea clara. Colombia es un país en el cual el subsuelo pertenece al Estado, esto significa que es el gobierno nacional quien decide sobre él, grave error dejar en manos de todos y de nadie algo tan importante como el subsuelo, por otra parte, si una persona natural o jurídica no puede ser dueña del subsuelo y decidir sobre él, ¿Para qué las consultas populares?
A largo plazo esto generará es una crisis aún más fuerte cuando el gobierno decida prescindir de ellas, le dirá de frente al individuo de las zonas rurales que su voz no tiene importancia, de cualquier manera , es dueño legítimo de lo que se pelea.


Minería a cielo abierto duramente criticada por impacto en los ríos
Mina de oro a cielo abierto, Colombia
Uno de los argumentos para defender el lema “agua si, oro no” es demonizar la actividad de la minería a cielo abierto y el uso de agua, las evidencias muestran que la minería a cielo abierto no es algo que se escoja a propósito para contaminar, no es factor de elección libre,  no depende de los caprichos de los ingenieros o geólogos, sino de la geomorfología de la región, esto significa, de la naturaleza de los minerales y la manera como se encuentran en las rocas, determinando así el método de extracción. Muchas veces es necesario cielo abierto, otras veces subterránea, y la mayoría de veces combinada.
El uso de agua sigue siendo mucho menor que en otras actividades como la agricultura y la ganadería, incluso resulta un porcentaje totalmente ínfimo si se compara con estas dos. Ojalá en 20 años la cantidad de agua usada en la minería sea menor, pero eso no se desarrollará si se imponen frenos a la industria; por último, se debe recordar que el principal guardián del medio ambiente siempre ha sido y será el desarrollo tecnológico y no escaramuzas sociales.
¿Y QUE ES LO QUE PASA CON EL PETRÓLEO?
Este sector se encuentra aún más alterado que la minería, además de ser el enemigo directo de las consultas populares, tiene de frente un precio del barril excesivamente variable, actualmente se encuentra en 69 dólares (aunque marca un equilibrio global, sigue desacomodando el mercado mundial). A diferencia de las multinacionales mineras que pueden irse del país y seguir con otros proyectos en el resto del mundo, Ecopetrol hasta hace un poco más de 2 años empezó su consolidación y expansión por fuera del país.
La nación pasó de recibir dividendos petroleros por más de 60 billones en los años anteriores a la caída del petróleo (2012 – 2014), a recibir un poco más de 10 billones en el año 2015 y 2016, he aquí una de las causas principales de una reforma tributaria desalmada. El gobierno nacional se dedicó a despilfarrar la gran cantidad de dividendos que Ecopetrol dejaba, aumentó su gasto público y la deuda, no ahorró ni proyectó ningún plan de contingencia para una posible caída del barril, prácticamente se comportó como un País petrolero sin petróleo, por 2 décadas el gobierno se sintió como Kuwait, Arabia Saudita o Qatar, pero sin serlo y sin que se viera el dinero, excepto en los bolsillos de sus dirigentes.
Pero no todo es negativo, afortunadamente Ecopetrol no es PDVSA, y su parte privada aún mantiene todos los tornillos en su lugar, ha tomado correcciones desde la caída del barril y el auge de las consultas populares, a fin de cuentas, siempre es mejor corregir tarde que nunca. Sus ganancias han disminuido en los últimos años, pero su ahorro ha aumentado teniendo un flujo de caja mayor, ha reducido costos y pre-pagado deuda por más de 6 billones. 

Ecopetrol se dio cuenta que la presión por tener solo 6 años más de reservas es bastante fuerte, si el precio del barril sigue disminuyendo este tiempo se reduce, así que ha empezado a abrir nuevas posibilidades, entre esas aumentar la inversión para exploración y producción, no solo en Colombia, sino en Estados Unidos y México, se han trazado nuevas alianzas con distintas empresas extranjeras, se ha fortalecido la industria petroquímica, también ha aumentado la capacidad tecnológica para la exploración en el mar (offshore) y  el as bajo la manga está en los grandes yacimientos de “no convencionales” encontrados en el magdalena medio,  con esto Ecopetrol realizó su plan a mediano y largo plazo debido a que las reservas pueden ser hasta 4 veces las actuales.

LA POLÉMICA DEL FRACKING EN COLOMBIA

Los no convencionales siguen siendo muy polémicos debido a que su extracción se hace a través del fracking, y fue Estados Unidos quien sobreofertó el mercado mundial ocasionando la caída del crudo, por consiguiente, la mala fama del fracking no se debe totalmente a su impacto ambiental. En palabras sencillas, Colombia depende principalmente del crecimiento económico de Ecopetrol, y el plan principal de este son los no convencionales, una razón más para conciliar con las comunidades.


La tecnología del fracking revoluciono la industria petrolera
Yacimiento petrolero haciendo uso de fracking
A pesar de los errores y los pequeños fantasmas de Ecopetrol como Reficar, Propilco y las contrataciones con sueldos colosales, las cosas se están haciendo medianamente bien, la austeridad y reajuste permitirá que el barco no se termine de hundir, así que es momento de que el gobierno nacional tome ejemplo y también se ajuste el cinturón, no proyecte un crecimiento económico ficticio, porque a final de año se sentirá con más fuerza los estragos de un peso más devaluado.
ECONOMÍA DIVERSIFICADA Y AUSTERIDAD
Para tristeza de muchos ambientalistas, no se puede frenar la industria minero energética, desafortunadamente nuestra economía es dependiente en su mayoría de esta, además Ecopetrol representa un gran porcentaje del financiamiento del aparato estatal, así que eliminar minería y petróleo no puede ser opción. Los grupos de izquierda deben mirar con un lente distinto y demostrar su inconformidad hacia el gobierno planteando soluciones también, pero mucho más reales, y el gobierno debe dejar de justificar su irresponsabilidad y derroche con falacias, actualmente nuestra economía es dependiente del petróleo, pero a mediano y largo plazo esto puede cambiar.
En todo el mundo hay decenas de ejemplos de grandes economías sin dependencia del petróleo, Dubái tiene grandes reservas y aun así el petróleo no representa más del 5 % de su PIB.  ya se vivió en carne propia que hasta el Commodity más importante puede tambalear, y Colombia no tiene una producción barata de petróleo, ni mucho menos pertenece a la OPEP (organización de países exportadores de petróleo) como para presionar un mercado del que solo es un actor de reparto, por lo tanto, se debe diversificar la economía, incrementar la industria manufacturera, de prestación de servicios, turismo, desarrollo tecnológico y energías alternativas.  

Tampoco se trata de apoyar la filosofía “agua si, oro no” en este caso, se puede ser un país competitivo en todos los sectores de la economía, Australia es un ejemplo de ello. El país tiene ventaja geográfica lo que le permite tener recursos de todo tipo, ahora hay que saber explotarlos y transformarlos, pero antes de eso se necesita un gobierno austero y reducido, alejado de la economía y de las decisiones de las personas.
Por Mauricio Salamanca

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