Press "Enter" to skip to content

Para ser una buena feminista, hay que ser toda una mujer

Hablar de un tema como el feminismo es cosa seria. Son tantas las manifestaciones, marchas y eventos que podemos ver y pocos defienden realmente a la mujer.

Si bien es cierto que el movimiento feminista nace de la necesidad de reconocimiento de igualdad de derechos entre hombres y mujeres, ya que nosotras no podíamos votar, tener propiedad privada, e incluso, éramos víctimas de roles definidos como los de esposa y madre, coartando nuestra libertad incluso de pensamiento, parece que llegamos a un punto en el cual convertimos nuestra lucha por la libertad en una sucia y vil guerra de sexos.

¿En qué momento perdimos el norte?

Muchos movimientos feministas alegan que el machismo y el patriarcado son nocivos para las mujeres, que nos quitan igualdad de oportunidades y que nos someten a la voluntad de los hombres. Si bien en algún momento de la historia fue así, las condiciones sociales y legales han cambiado, y una mujer tiene la posibilidad de llegar tan lejos como su capacidad se lo permita. Incluso, ante la ley, las mujeres pueden tener muchas mas prebendas que los hombres.

Todo extremo es nocivo. Una verdadera feminista es aquella cuyas acciones constructivas se convierten en un norte para otras, demostrando que ser mujer y triunfar en un “mundo de hombres” es una realidad. Atacar a los hombres y tildarlos de miserables, machistas o misóginos, aludiendo a supuestos derechos que debemos tener solo por ser mujeres, es aplicar el patriarcado tan criticado, pero a la inversa.

Diferencias biológicas

Crear odios contra los hombres siendo mujer, es negarse al placer de ser contemplada y protegida. Veamos esto desde el punto de vista biológico. Ellos están hechos para llevar mayores cargas de peso físico por naturaleza, y nosotras, tenemos la ventaja de tener mayores habilidades de organización. Eso no quiere decir que necesites un hombre para llevar las bolsas de las compras, pero si el se ofrece a hacerlo y es más apto para eso ¿Por qué negarse al placer de tener ayuda?

Hablemos de nuestros cerebros. El cerebro masculino tiene por naturaleza una habilidad para ubicarse geográficamente, por lo cual se les hace más fácil buscar direcciones; los cerebros femeninos, al contar con la característica de tener los dos lóbulos interconectados de mejor manera, desarrollan una habilidad lingüística mucho más desarrollada, y sus procesos de pensamiento suelen ser más agudos. Eso quiere decir que nosotras necesitamos desarrollar nuestro cerebro para ubicarnos y ellos para hablar sin “meter la pata”.


Una verdadera feminista no lucha contra el género opuesto, compite contra si misma y contra los demás en igualdad de condiciones. No se trata entonces de extinguir a los hombres, maltratarlos, o cobrarles “deudas históricas”, se trata de ser competente, no por tener vagina, sino por tener las mejores habilidades posibles, y para eso, necesitas entrenamiento, disciplina y convicción, no salir a la calle desnuda o hacer un escándalo porque un hombre no reconoce de alguna manera tu belleza.

Entonces ¿Cómo es una verdadera feminista?

Para ser una verdadera feminista necesitas autodisciplina, entrenamiento, y ante todo, dejar de un lado el hecho de ser mujer. Competir con otros y ganar de manera limpia (no por cosas como que debe “haber” una cuota femenina y por eso ganaste el puesto).

Debes disfrutar de tu feminidad sin necesidad de vivir para alguien más que no sea para ti misma. Si te gusta arreglarte para sentirte bonita, bien por ti. Si te sientes bonita, así como eres, también. Lo importante es lo orgullosa que te sientas cuando estés sola frente al espejo, sin presiones, opiniones, ni referentes externos.

Se necesita amor propio, MUCHO amor propio. Cuando encuentres a tu compañero o compañera de vida, debes tratarlo con respeto, en igualdad de condiciones y de manera equitativa. No se trata de esclavizar al otro ni ser esclavo de alguien. Solo las personas que saben amarse a si mismas pueden amar a alguien más.

Conclusión

Una verdadera feminista no se deja vencer por el miedo. Cuando un reto se presenta, y realmente se desea llegar a una meta, se hace, y si no se logra, se vuelve a intentar, sin echarle la culpa a la menstruación, los hijos, el patriarcado, y otro montón de etcéteras que no terminaríamos de nombrar.

Pero, ante todo, una feminista verdadera vive para sí misma y no trata de sacar partido de las situaciones solo por ser mujer.libertarios antioquiaEste artículo fue escrito originalmente el 30 de agosto de 2018 por Claudia Patricia Huertas Díaz (Psicóloga de la Universidad Antonio Nariño Sede Medellín -Medellín Antioquia, Colombia-, y diplomada en Pedagogía para profesionales no licenciados de la Universidad Autónoma Latinoamericana -Medellín Antioquia, Colombia-.

Terapeuta y Facilitadora de la “Escuela del Niño Interior”, y absolutamente apasionada por el comportamiento humano y todo lo que yace en el interior de la mente humana. Gracias a su afición por la lectura, desde muy joven ha tenido una inmensa curiosidad sobre como funciona el mundo. Analítica del feminismo radical, tanto de izquierdas como de derechas, considera que los malos planteamientos y soluciones que éste le ha ofrecido a las mujeres; ha permitido una reivindicación de los orígenes del feminismo, el cual en un principio tenía un carácter liberal. Admiradora de la gran feminista libertaria Camille Paglia.

Empresaria independiente y miembro de “Libertarios de Antioquia” y “Antioquia Libre y Soberana”, movimientos de inspiración libertaria para conseguir la independencia de Antioquia -Colombia- por medios pacíficos).


Este artículo apareció por primera vez en el sitio web de Ps. Claudia Patricia Huertas Diaz.

Se el primero en comentar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *