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Las cuarentenas y sus (evitables) consecuencias para la salud global

A lo largo del año 2020 se debatió a favor y en contra de las cuarentenas y el daño que podrían causar, aquí mostramos el coste en vidas y salud que provocaron.

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Entre todos los problemas surgidos durante el 2020, el más predomina y que todavía influye es el tan temido COVID-19. Frente al temor que causó entre los ejecutores de políticas públicas, se originaron medidas y decisiones apresuradas para intentar frenarlo. Entre todas esas reacciones y decisiones precipitadas resaltan la utilización de las cuarentenas generalizada que comenzaron durante el mes de mayo del 2020. Tras esto, hubo una explosión en el debate entre la salud y la economía, a raíz de los que preveían los daños que causarían (como también los daños que algunos especialistas de la salud preveían a la vida de los ciudadanos). Quedando por otra parte, además, todos los especialistas de la salud que insistían que sin cuarentena el virus se llevarías muchas más vidas. Así pasó todo el 2020, con este debate estuvo en lengua de todos, teniendo personas a favor y en contra.

También hubo países que tuvieron cuarentenas y otros no, como países que implantaron restricciones leves y fuertes. Aquí nos centraremos en mostrar algunos estudios, previsiones y estimaciones de profesionales respecto a los daños que causaron las cuarentenas. Podemos destacar de entre los diversos pronunciamientos y como introducción, el del profesor de biología estructural de la Universidad de Stanford, Michael Levitt. «Estoy seguro de que el confinamiento pudo haber salvado vidas en el corto plazo, pero el daño económico costará vidas», indicó durante una entrevista. Aseguró posteriormente que «el confinamiento estricto es el que es peligroso». A tal punto llega la duda contra estas, que hubo pronunciamientos varios de consultores y funcionarios de la OMS. Sobre esto se popularizó la posición de David Nabarro, médico adjunto a la oficina del Director General de la OMS. Durante una entrevista, Nabarro declaró que las cuarentenas nunca debieron ser el método principal de contención.

Crecimiento en muertes por cáncer y problemas cardiovasculares agudos

Estudios revelan que las cuarentenas agravan las muertes por cáncer debido a retrasos en los diagnósticos al priorizar solamente los pacientes del COVID-19. Un estudio de modelado nacional basado en la población británica lo demostró recopilando los siguientes datos. Tomó 32.583 pacientes con cáncer de mama, 24.975 con cáncer colorrectal, 6.744 con cáncer de esófago y 29.305 con cáncer de pulmón. Los autores estimaron que, en comparación con las cifras pre-pandémicas, hubo un aumento del 7.9 – 9.6% en el número de muertes por cáncer de mama. Para el cáncer colorrectal estiman un aumento del 15.3 – 16.6% de muertes y para el cáncer del pulmón un 4.8 – 5.3% de muertes adicionales. También detectaron un aumento en el rango del 5.8 – 6.0% para el cáncer de esófago. Para estos cuatro tipos de tumores, los datos se corresponden con 3291–3621 muertes adicionales en todos los escenarios dentro de 5 años.

Otros análisis estimaron incrementos en las muertes por problemas cardiovasculares, donde un estudio en Inglaterra y Gales arroja las siguiente conclusiones. «La pandemia de COVID-19 ha provocado una inflación en las muertes cardiovasculares agudas, casi la mitad de las cuales ocurrieron en la comunidad». Agregó también que «la mayoría no se relacionó con la infección por COVID-19, lo que sugiere que hubo retrasos en la búsqueda de ayuda». Sus resultados revelaron que hubo subidones en muertes cardiovasculares agudas (10.318; 35.6%), seguido del síndrome coronario agudo (7.098, 24.5%). Otras cardiopatías que afectadas fueron  la insuficiencia cardíaca (6.770; 23.4%), embolia pulmonar (2.689; 9.3%) y paro cardíaco (1.328; 4.6%). Adicionalmente, la mayor causa de exceso de muerte cardiovascular en residencias y hospicios fue el accidente cerebrovascular (715, + 39%). Ello se compara con el aumento del SCA (768; + 41%) en el hogar y el shock cardiogénico (55; + 15%) en el hospital.

Deterioro de la salud mental de los ancianos, ansiedad en niños

Recientemente, otro estudio —esta vez derivado de una encuesta multicéntrica nacional en Italia— entregó una entrevista telefónica estructurada a cuidadores familiares. Otros consultados fueron encargados de pacientes con enfermedades de Alzheimer, demencia con cuerpos de Lewy, demencia frontotemporal y demencia vascular, seguida en 87 clínicas italianas. Recogieron las variaciones en los síntomas conductuales y psicológicos después de 1 mes desde la declaración de cuarentena para terminar analizando las asociaciones con el tipo de enfermedad, la gravedad, el género y la carga de estrés del cuidador. Entre los resultados de 4.913 participantes se obtuvo un aumento de BPSD en el 59,6% de los pacientes con un empeoramiento de síntomas preexistentes del 51,9%. También hubo nuevas aparición del 26%, de manera que se solicitaron modificaciones del fármaco en el 27,6% de estos casos. El estudio concluyó que la cuarentena induce un rápido aumento de BPSD en un 60% de los pacientes.

Durante Abril, un neurocientífico de la Universidad de Oregón Philip Fischer, comenzó a enviar un cuestionario digital a un grupo representativo de mil familias estadounidenses. Comenzó con una frecuencia semanal para luego hacerlo quincenal a partir de Agosto para saber cómo le iban a los padres e hijos. Los resultados conseguidos arrojaron que, hasta la primera semana de Agosto, el miedo y la ansiedad subían y bajaban volátilmente, siempre rondando el 40%. Muchas de las familias que daban estas respuestas definieron esto como una fiebre que se mantiene «estable» pero que no desaparece. Mientras tanto, a lo largo del año el número de niños quisquillosos o desafiantes nunca cayó por debajo del 70% debido a la ansiedad. En una entrevista temática Fisher declaro «los niños llevarán estas experiencias a lo largo de la vida», asegurando que «nada de esto será bueno».

Programas de vacunación para la polio detenidos y la hambruna venidera

Por las cuarentenas, varios científicos advirtieron que es probable que globalmente ocurran cientos de miles de muertes adicionales por tuberculosis en el 2020. En muchos países, incluidos Sudáfrica, India e Indonesia, los médicos y los trabajadores de la salud se olvidaron totalmente de rastrear los casos de tuberculosis. Por suerte se han reasignado equipos y presupuestos, según reveló una investigación de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Como resultado, se encontró que durante este desvío de atención se pasaron por alto millones de diagnósticos de tuberculosis. Según la OMS, es probable que esto provoque entre 200.000 y 400.000 muertes en exceso a causa de la enfermedad solo este año. En términos de contagios, podría llegarse a un millón de casos nuevos cada año después de eso durante los próximos cinco años.

Sumado a todo lo anterior, no podemos dejar de lado la ya tan advertida hambruna por culpa de la contracción económica mundial resultado de las cuarentenas generalizadas. Ya hace un tiempo el jefe de la agencia de ayuda alimentaria de la ONU, David Beasley, advirtió sobre esto. «El mundo se enfrenta a una hambruna generalizada de proporciones bíblicas» declaro. Más de 30 países del mundo en desarrollo podrían sufrir una hambruna generalizada, dijo Beasley. De estos 30, un tercio de esos países ya tienen más de un millón de personas al borde de la hambruna, agregó. Además, según un informe presentado de la ONU y algunas fundaciones, al menos 265 millones de personas están siendo empujadas al borde de la inanición. Conforme a las declaraciones del funcionario internacional basadas en el informe, ninguna de esas inminentes muertes por inanición es inevitable.

Columna redactada por Saul Pacheco para MÁS Libertad

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