The news is by your side.

El violador es el Estado y la culpa no era mía, ni dónde estaba ni cómo vestía

Permíteme explicarte con unas pocas palabras por qué el Estado infringe toda regla de consentimiento.

En una discusión con amigos, sobre lo que significa el consentimiento a la hora de tener relaciones, llegué a la conclusión de que existen 5 principios que deben estar presentes ineludiblemente para que exista el consentimiento. Curiosamente, el Estado se salta cada uno de ellos. Aquí te muestro como pisotea esos principios básicos.

Libre

Hacer el amor con tu pareja es una decisión que debe tomarse sin presión, fuerza, manipulación.

Claramente, el Estado viola este principio. Todos estamos de acuerdo en que los impuestos y otras leyes gubernamentales solo se cumplen debido a la fuerza. Yo personalmente no doy mi consentimiento a los impuestos, si, tengo que pagarlos, pero lo hago solo porque el Estado me amenaza con encerrarme en una cárcel.

MÁS ARTÍCULOS
Propiedad intelectual: el enemigo de la libertad y la innovación

Reversible

Cualquiera puede cambiar de opinión sobre lo que quiere hacer en cualquier momento. Incluso si las tuviste antes con esa persona o estás a punto de tener relaciones con tu pareja.

El Estado literalmente nos hace un gol impresionante en este principio. No solo no podemos revertir nuestra elección de someternos a las reglas e impuestos del Estado, sino que no tenemos esa opción en primer lugar. El Estado simplemente nos dice que un pedazo de papel que nunca firmamos les permite hacer lo que quieran con nuestra propiedad.

Cumplimiento

Por ejemplo, si alguien dice que no hará X cosa en la cama y luego termina haciéndolo, eso no es algo por lo que hayas dado consentimiento.

Si un político dice, «¡Le firmo en mármol que no subiré los impuestos!» Y luego lo hace, eso no es consentimiento. O, si prometen no causar más víctimas en la guerra contra el terrorismo, pero no lo cumplen, eso no es consentimiento.

Si afirman: «¡Cumpliré con defender el Estado de derecho!», Y luego terminan llenando a los senadores con mermelada para cumplir sus propósitos personales, entonces no has dado consentimiento por eso. Y además entra conflicto con el quinto principio.

Motivación

Si alguien no está motivado, o realmente interesado, eso no es consentimiento. Peor aún cuando esa persona no muestra ni un atisbo de creatividad para convencerte de ir a la cama a hacerlo con tu pareja.

No sé que piensan ustedes, pero personalmente no me entusiasma la idea de que para tener una sociedad civilizada unos ladrones armados lleguen a robarme el 33% de mis ingresos sin siquiera tener una opción diferente.

Especificación

Decir que sí a una cosa no significa que haya dicho sí a otras.

Ni siquiera he dicho que sí a algo. el Estado nos dice que todos firmamos un contrato social al nacer que les permite hacer lo que quieran con nosotros. No especifica nada en absoluto. No hay documento que haya firmado, no hay acuerdos que haya hecho con el Estado. Por lo tanto la idea de que todos pertenecemos al Estado es un simple invento de aquellos en la cima del mismo.

Los estándares del Estado para con los impuestos y la legislación son incompatibles con el comportamiento apropiado y consensual.

En serio, no puedes pretender que nuestra sociedad tenga estándares tan altos para el consentimiento en la cama, y luego hacerte el ciego cuando el Estado literalmente nos viola cada segundo.

2 Comentarios
  1. […] no podemos decir que la propiedad pública pertenece al gobierno, ya que el gobierno no puede poseer nada legítimamente. El gobierno adquiere sus propiedades por la fuerza, generalmente a través de impuestos. Un […]

  2. […] La teoría del contrato social finalmente falla en su esfuerzo por justificar la existencia de un gobierno. Comprensiblemente, pensadores como Locke querían validar al gobierno en términos del consentimiento de los gobernados, pero crear un contrato ficticio que los individuos supuestamente acepten a través de su comportamiento normal y esperado simplemente no funciona. Si estos filósofos fueran honestos consigo mismos, concluirían que, aunque el gobierno legítimo debería basarse en el consentimiento de los gobernados, ningún gobierno ha obtenido tal consentimiento de sus ciudadanos. […]

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

5 × 2 =