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¿Crees que el género es una construcción social? este artículo es para ti

Basándonos en los estudios del reconocido psicólogo canadiense Steven Pinker, te mostramos por qué no deberías dejarte engañar por la ideología de género.

Una de las tesis más sonadas en las ciencias sociales es que el conocimiento del mundo está basado en una construcción social, desde la economía con Karl Polany, el género John Money, e incluso las relaciones internacionales Alexander Wendt.

¿De que se trata el constructivismo?

La estructura de la mente se fundamenta en la cultura, experiencia e historia —entre otros factores— siempre externos. Es decir, que no existe una verdad objetiva puesto que todo esta condicionado en estos factores —como podrían ser los económicos por ejemplo— ¿Cómo se aplica esta teoría al género? Emmanuela Vouruche nos lo explica en su Blog feminista:

“En primer lugar, es muy importante definir la palabra género y diferenciarla de la de sexo. El sexo es biológico y contiene cualidades físicas y anatómicas que se traducen en la distinción biológica entre hombres y mujeres. Al contrario, el género o, en otras palabras, el sexo social, es una construcción, es decir, no tiene casi nada que ver con características físicas y ni con la genética.

Utilizando ésto como base diríamos que las diferencias biológicas construyen diferencias sociales que afectan a la vida social y que crean ciertos papeles y expectativas de comportamiento.

Es imprescindible tener esta afirmación en nuestra mente cuando hablamos del género, porque en nuestra sociedad el género se confunde a menudo con el sexo, hasta llegar a creer que la palabra género y la palabra sexo son intercambiables. 

El género se crea en los primeros años de la vida de la persona, distinguiéndose entre los géneros masculino y femenino en base a las diferentes propiedades que el entorno social atribuye tanto a los hombres como a las mujeres”.


Pero hay ciertas razones para creer que no todo es una construcción social. O al menos eso es lo que piensa Steven Pinker.

Uno de los experimentos más llamativos fue el de dos gemelos separados al nacer, uno crecido en una familia católica en la Alemania nazi y otro en una familia judía en el corazón de Estados Unidos.

Este psicólogo canadiense y profesor de Harvard presentó a principios del 2000 una tesis bastante controvertida al respecto. Y, dada la fuerza del feminismo de género —no confundir con el feminismo igualitario— ha ido tomando en los últimos años, creo que es necesario recordar algunos de los planteamientos que Pinker escribió en su libro “La tabla rasa: La negación moderna de la naturaleza humana.

¿Somos una pizarra en blanco al nacer?

La antropología nos dice que no; o al menos esas fueron las conclusiones de Donald Brown tras un estudio etnográfico en el que observó 6 mil culturas.

Bronwn determinó que hay infinidad de aspectos que nos unen a otras culturas —aspectos ya predeterminados en todos—. A pesar de tener factores culturales, históricos y económicos diferentes —factores que para el constructivismo son determinantes para moldear nuestro comportamiento— todas las culturas estudiadas por Brown tenían cosas en común.

El listado (más conocido como Human universals) comprende diversos ámbitos que compartimos con otras culturas, aquí algunos interesantes: La predisposición a contar mitos, conceptos de “suerte”, una predisposición por la gramática, antónimos, metonimia; Entre los mas relevantes.

Para este articulo destacaría los aspectos sociales: la división del trabajo por edades y sexo, grupos sociales, líderes, manipular las relaciones sociales, materialismo, el etnocentrismo e incluso desigualdades económicas.

Los estudios biológicos de diferencia de sexo han estado siempre liderados por mujeres

La psicología evolutiva nos hace dudar también de las construcciones sociales, en la segunda mitad del siglo XX se hicieron muchos experimentos con gemelos.

Uno de los experimentos más llamativos fue el de dos gemelos separados al nacer, uno crecido en una familia católica en la Alemania nazi y otro en una familia judía en el corazón de EE.UU., Trinidad; y ambos compartían sorprendentes similitudes en su comportamiento y en su forma de pensar, de hecho los hermanos se presentaron voluntariamente al experimento.

¿Qué dice Pinker del género?

Pinker se limita a sacar conclusiones de diversos estudios y/o experimentos, estudios que, por otra parte, tocan campos como la neurociencia, la genética, la psicología evolutiva y la etnografía. Los estudios biológicos de diferencia de sexo han estado siempre liderado por mujeres además Pinker nos facilita una lista.

El feminismo de género está muy bien aliado con el marxismo y el posmodernismo e incluso con la ciencia radical.

Feminismo de género

Creo que es pertinente para este articulo diferenciar el feminismo de género del feminismo igualitario. El feminismo igualitario es una doctrina moral sobre la igualdad de trato y tiene una firme base en la tradición liberal clásica, además no apuesta por ningún tema empírico en la discusión de la psicología o la biología.

El feminismo de género, en cambio, sostiene que todas las mujeres siguen estando esclavizadas por un sistema omnipresente de dominación del macho. ¿Cómo se concibe el sistema de géneros? Christina Hoff Sommer en su libro ¿Quién robó el Feminismo? lo explica: “los bebes bisexuales se transforman en las personalidades de género de macho y hembra, una destinada a mandar y la otra, a obedecer”.

El feminismo de género como ya vimos al principio atribuye las diferencias a construcciones sociales; además Pinker añade que el feminismo de género concibe que la única motivación de los seres humanos es el poder y que las motivaciones personales tiene su base en los grupos contra otros grupos, hombres contra mujeres.

No es difícil ver que el feminismo de género está muy bien aliado con el marxismo y el posmodernismo e incluso con la ciencia radical. (Steven Pinker, 2003)

LAS PRUEBAS:

1) A un biólogo evolutivo le bastaría con saber las diferencias físicas entre los sexos para suponer con mucha exactitud las diferencias psicológicas.

¿Se han preguntado alguna vez por que en el reino animal las hembras invierten más tiempo con sus crías que los machos? Esto se debe a que la hembra a invertido mas calorías y se arriesga más para poder traer al mundo a cada hijo, por lo que la hembra invertirá más horas con su cría o hijo ya que sustituirlo es más caro para ella que para el macho.

Además, este siempre está en una constantemente competencia con otros machos por aparearse con hembras.

2) El instinto de dominar, la autoconfianza, la autoconfianza y la libido depende mucho del nivel de testosterona que tenga un hombre comparado con otro.

Por ejemplo se demostró que los delincuentes violentos cuentan con unos niveles superiores de testosterona que los delincuentes no violentos e incluso los abogados también cuentan con una mayor testosterona que sus ayudantes.

Los efectos de la testosterona con el cuerpo tienen una relación complicada, el estado psicológico puede alterar la testosterona y al revés pero existe una relación causal, de hecho cuando hay mujeres que se están preparando para un cambio de sexo y se les administra andrógenos hormonas sexuales masculinas, mejoran en los test de rotación mental y su nivel de fluidez verbal empeora notablemente.

Las mujeres con elevados índices de testosterona sonríen menos y tienen a menudo relaciones extraconyugales, e incluso dan la mano con más energía. (Recordemos que por el contrario el constructivismo nos dice que muchos de los comportamientos de ambos sexos son constructos sociales aprendidos durante el procesos de socialización algo que la ciencia no avala).

3) Las niñas con hiperplasia adrenal congénita, niñas que durante su gestación reciben un exceso de andrógenos tienen un comportamiento poco femenino, juegan más bruscamente, tienen mayor interés por los coches que por las muñecas, tienen mejores habilidades espaciales, y de hecho, cuando se hacen mayores y no han recibido un tratamiento llegan a tener patrones sexuales masculinos.

4) Si utilizáramos un poco de imaginación científica, el experimento determinante para separar biología de la socialización consistiría en someter a un cambio de sexo a un bebé varón y criarlo o socializarlo como a una niña.

Recordemos una vez mas que el género es una construcción social, por lo que el resultado sería que el niño tendría mente de niña normal y teniendo en cuenta las hormonas debería sentirse como un niño atrapado en el cuerpo de un niña.

Lo cierto es que este experimento si se realizó, pero lejos de una motivación científica lo que se buscaba era dar solución a enfermedades y accidentes.

Un estudio analizó a 25 niños que habían nacido con deformidades en el pene, se pensó que para poder contrarrestar los problemas que acarrearía esa malformación lo mejor seria castrarlos y educarlos como niñas, ¿Qué creen que paso?

Todos mostraron comportamientos y actitudes masculinos. Lo interesante de estos “experimentos” es que no se hicieron solo una vez.

Otro caso famoso del que incluso el New York Times se hizo eco fue el de un niño que perdió su pene en una circuncisión mal hecha. John Money un investigador muy de acuerdo con el constructivismo dijo “La naturaleza es una estrategia política de quienes están obligados a mantener el status quo de las diferencias de sexo”.  

John Money aconsejó a sus padres someterlo a implantar una vagina artificial y a criarlo como una niña. No hace falta decir la traumática infancia que tuvo y sus padres se vieron obligados a contarle la verdad, años después asumió su identidad masculina y hoy está felizmente casado con una mujer.

Es necesario remarcar que el trato que debería imperar entre las personas es de individuo a individuo.

La diferencia entre un niño y una niña va más allá de sus genitales, además, no puedes explicar dichas diferencias sólo en la socialización.

El libro de Pinker presenta muchas más pruebas al respecto y nos hace reflexionar sobre si esta nueva moda del feminismo de género se está saltando aspectos importantes de la naturaleza humana.


Pero es necesario remarcar que esto no significa que haya un sexo superior o inferior, o que las diferencias se produzcan en todas las personas y en todas las circunstancias ni mucho menos que hay que obligar las personas a hacer cosas en función de su sexo.

Es necesario remarcar que el trato que debería imperar entre las personas es de individuo a individuo y no de grupos contra grupos como en el pensamiento colectivista del marxista y debemos atarnos al principio de que ningún individuo debe ser tratado, limitado, ni juzgado en función de las propiedades de su grupo estadístico.

¿Por qué son tan atractivos los planteamientos constructivistas?

Pinker también tiene respuesta para esto. La razón es puramente política y es por esto que deberíamos tener cautela a la hora de valorar estas ideas primero si todo fuera una construcción social, y por consiguiente, nuestra mente nacería en blanco, eso nos haría automáticamente a todos iguales.

El constructivismo concibe que si alguien puede escribir en nuestras mentes en blanco esto justificaría desigualdades e injusticias. Segundo, por que asumir que somos pizarras en blanco nos hace moldeables o que la ingeniería social puede perfeccionarnos, y si además nacemos con predisposición esto justificaría la violencia o el egoísmo.

Pero como digo, no debemos caer en esta trampa. Primero que todo el concepto de justicia no es el mismo el concepto de igualdad; por ejemplo cuando Thomas Jefferson dijo “We hold these truths to be self evident. That all men are created equal”  no quería decir, obviamente, que todos los hombres fueron creados como clones.

Los hombres somos iguales en lo que a sus derechos respecta. Segundo, si naciéramos con predisposiciones egoístas o violentas, hay razones suficientes para creer que el ser humano no es lo único que tiene en el cerebro, y cuenta con mecanismos innatos para inhibir ciertos comportamientos como por ejemplo el sentido de moral.


Varoucha, E; La identidad de género, una construcción social; 2014 http://revistamito.com/la-identidad-de-genero-una-construccion-social/

Pinker, S; La tabla rasa, la negación moderna de la naturaleza humana 2003. Titulo original: The Blank Slate, publicado en ingles, en 2002, por The Penguin, Nueva York.

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