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Prueba definitiva: el libre mercado disminuye precios a largo plazo

Un ensayo del economista Mark J. Perry ha demostrado que los precios de bienes y servicios caen con poca intervención del Estado.

Actualmente con la crisis del COVD – 19 (Coronavirus) han surgido muchos mercados y se han disparado muchos precios de bienes altamente demandados. Aunque muchos se quejan del incremento de precios de muchos bienes, y llegan a culpar a un supuesto libre mercado, los libertarios ya sabremos como funciona esto: Oferta y demanda + valor marginal. Al demandarse mucho un bien, sube su precio y no cae hasta que otros agentes ofrezcan sustitutivos (bienes diferentes que satisfacen la demanda también) y/o creen un shock de oferta.

La verdad es que esto era algo que Mises decía que podría subir los salarios reales, y que podemos encontrar en la increíble síntesis de Adrián Ravier en su libro En busca del pleno empleo. Esta dinámica funciona así: cuando un mercado se llena con mucha demanda y por tanto con mucho dinero, los empresarios quieren explotar estos beneficios. Estos beneficios en tal contexto se denominan beneficios extraordinarios.

Una vez entran muchas empresas al mercado, se crea mucha oferta y los precios bajan, ya que el valor marginal se modifica una vez ya no hay escacez. Un efecto añadido de esto es que como ya los consumidores aprecian menos los bienes que existen, los empresarios se ven obligados a atraerlos. Esto se hace mejorando la calidad del bien, servicio e incluso de la atención.

Allí surge la innovación empresarial. Otro efecto es que si las ventas permanecen bajas, las empresas deben utilizar técnicas de ingeniería industrial y particularmente de economía administrativa para obtener los mismos beneficios o más, teniendo menores costes. Como dice el ingeniero industrial Leonard Quinde: O produces más con lo mismo, produces más con menos o produces igual con menos. Es decir, se vuelven más productivas. 

¿Y qué tiene que ver el libre mercado en esto?

Bien, el libre mercado incide en que para que los precios puedan disminuir y pueda incrementarse la productividad de modo que nadie pierda, tienen que existir varios factores.

1. Un mercado sin altos costes de entrada regulatorios y no regulatorios.

2. No se debe subsidiar la demanda sin posibilidad de que exista un shock de oferta para que caigan los precios.

3. Varias empresas en el mercado.

4. Competencia sin trabas estatales. Ni privilegios, ni regulaciones.

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Si se subsidia la demanda, los precios reales no van a bajar, de hecho, van a incrementar porque se pide más sin que necesariamente suba la cantidad de oferentes.

A) Primero, los consumidores no tienen un techo para su restricción presupuestaria, la incrementan y magnifican su beneficio porque están subsidiados. No tienen límites.

B) Segundo, Puede que exista un solo oferente o un grupo muy cerrado que controle toda la oferta y que no tenga competencia, y que al ver como aumenta la demanda sin cesar, suban también los precios.

C) Tercero, si hay trabas a la competencia en costes regulatorios (tiempo perdido en burocracia, aranceles administrativos, el coste de cumplir todo lo que exige una ordenamiento jurídico muy complejo, etc.) y no regulatorios (impuestos y aranceles de exportación, por ejemplo). Esto generará costes muy altos a las nuevas empresas que se basan en ahorro para entrar en los mercados.

Como aumenta el capital inicial y además el esfuerzo percibido que tienen que realizar para entrar en el mercado, simplemente dirán «no vale la pena» y no pondrán el dinero. Como encima el esfuerzo percibido para lidiar con los costes regulatorios y no regulatorios —y el gasto requerido también—  se repetirán cada vez que tengan que lidiar la administración pública en el futuro, preferirán ahorrarse todos esos problemas. Ahora que sabemos la teoría, pasemos a lo que nos interesa: la evidencia.

¿Y las pruebas?

Está probado que en España debido a un aumento de la regulación de un 500% la cantidad de empresas que entran a los mercados habría caído en un 25%. Este estudio de dos economistas del Banco de España encontró que por cada aumento del 1% en la cantidad de regulación, la cantidad de empresas entrantes disminuía en un 0.05%. Y si, también encontraron una multiplicación del 500% de normas en la legislación española desde 1978. Puedes conseguir el estudio aquí y un artículo donde analizo la situación regulatoria aquí. Esto perturba el acceso a los mercados y distorsiona los incentivos para entrar, incrementa el capital inicial y en definitiva restringe el mercado. Lo dejan en bandeja de plata para quienes sí pueden hacerle frente a esto: Sí, los monopolios y oligopolios de grandes empresas.

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Regulaciones España Provincia Local
Número de regulaciones en España creadas cada año por Provincia (nivel local). Fuente: Mora-Sanguinetti y Pérez-Valls (2020).

Otro estudio aplicado a la economía de Estados Unidos consiguió que el número de empresas que entraban en los mercados caía de forma proporcional al número de regulaciones en aumento. Pasaba aún existiendo muchos beneficios que explotar: Igualmente, las empresas cada vez entraban menos, aun existiendo incentivos. Se encontró que aún más, la regulación interactuaba mucho con las prácticas del lobby, perjudicando todavía más a los mercados. Puedes conseguir el estudio aquí y un artículo del economista Juan Ramón Rallo explicando la situación aquí. Todo se puede resumir en la siguiente gráfica:

Relacion regulaciones y entrada nuevas empresas
En esta gráfica se puede ver la tasa de entrada de empresas en relación con los beneficios explotables y el número de regulaciones desde 1970.

La prueba definitiva de que el libre mercado es la vía

¿Es grave la situación de la intervención estatal? Sí, y ahora hay una nueva prueba que evidencia que no solamente la regulación estatal y los subsidios hacen daño a la entrada de empresas… Demuestra que directamente los mercados más intervenidos tienden a elevar sus precios, y que los mercados más libres los disminuyen.

Un estudio del economista estadounidense Mark J. Perry nos ha aportado —y ha aportado a los medios— la denominada «gráfica del siglo». Medios como Bloomberg o Marketwatch la han usado varias veces y le han apodado así, la gráfica del siglo. De hecho, se ha utilizado para argumentar que la guerra comercial perjudica a a los consumidores.

Libre mercado disminuye precios
Esta es la evidencia de que las condiciones del libre mercado logra abaratar los precios de los productos en el largo plazo. Los mercados menos intervenidos bajan o mantienen sus precios reales en el tiempo, y donde más el mercado se mueve, más los precios incrementan. Fuente: Mark J. Perry, «Chart of the day…. or century?»

Pero… ¿Y por qué tanto revuelo por una simple gráfico? Pues es porque el economista encontró que aquellos mercados que se ven sometidos a competencia, presión y están menos intervenidos en los Estados Unidos, tienden a disminuir los precios. Tal como lo menciona él:

1. A mayor intervención del gobierno en la provisión de bienes y servicios, mayor incremento en los precios a través del tiempo.  De ejemplos coloca el coste de los hospitales, costes médicos, servicios de educación universitaria y cuidado de niños que tienen gran intervención estatal en el subsidio de la demanda y también regula de forma increíble el mercado.

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2. Al contrario, se encuentran disminuciones de precios (o menor incremento de los mismos) donde menos intervención tiene el gobierno tanto en el subsidio de la demanda como en la regulación. Esto ocurre en mercados como el de automóviles, juguetes, software, electrodomésticos y ropa. A mayor grado de competencia internacional por bienes transables, mayor es la caída de los precios a través del tiempo.

El mayor incremento de los precios se dio en el de costes sanitarios, pero no se cumple para nada una situación de libre mercado. Hay mucha colusión y regulación del mercado y el Estado se introduce a subsidiar la demanda, apalancando de forma increíble los gastos médicos que puede realizar un estadounidense, sin que exista restricción del consumo y sin que pueda darse cuenta de que tiene que parar de demandar. No entran más competidores, nadie deja de demandar sino que se ven muy incentivados a hacerlo y los precios se multiplican.

Como dijo Juan Ramón Rallo en el artículo «La sanidad estadounidense no es un ejemplo de libre mercado». «En particular, de cada 100 dólares que se gastan en la sanidad estadounidense, 45 los desembolsan las aseguradoras, 45 los programas estatales Medicaid y Medicare y sólo 10 el paciente de su propio bolsillo. Dicho de otro modo, los estadounidenses pueden gastar 100 dólares asumiendo únicamente un coste de 10». No es raro entonces que esto haya aumentado de forma tan increíble, y lo mismo ocurre con las intervención del Gobierno Federal en los programas de educación superior. Si nos lo dice la teoría y nos lo dicen las pruebas empíricas cada vez más, ¿por qué seguir engañándonos creyendo lo contrario?

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