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Elecciones Colombia 2018, el país se juega el futuro entre dos bandos

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¿Cuál es el centro de opinión en las elecciones en Colombia en 2018? dos bandos se juegan el futuro del país, este es el análisis de MÁS Libertad, por Darío Coral.

los resultados de las elecciones en colombia

Intentaré escribir algo original sobre Colombia y las elecciones que vienen. Como libertario debo advertir que la política me parece como mucho un oficio poco honroso, pero fue estudiándola más allá de la propia declaración de principios que hacen los políticos que llegue a ser libertario. De igual modo que todas las religiones aseguran profesar la verdad absoluta, así mismo los partidos políticos y las corrientes dicen que tienen las soluciones que demanda el país ¿Cómo saber cuál escoger? ¿Es necesario escoger?

A quienes ceden a la desesperación solo puedo decirles que hay múltiples formas de desenredar esto y si aún no han dado con ninguna es porque no han comenzado por el principio: No tomar partido. No vas a llegar a ninguna verdad objetiva si adoptas los prejuicios de la derecha, de la izquierda o de tu partido favorito. Por supuesto que es posible que luego del análisis te sientas más cerca o inclusive totalmente identificado con uno u otro bando pero el inicio del proceso no debería tener ideología ni color. La contienda electoral colombiana está fuertemente polarizada y cuanta opinión o análisis se emite proviene de determinada tribuna, son extremadamente raros los autores que muerden la lengua de sus predilecciones, se paran a un lado del camino y hacen análisis más fríos. Pues bien, aquí va uno.

Normalmente los procesos electorales tienen un punto focal de opinión, algo, un fenómeno, un proceso, una cosa cualquiera frente a la cual los candidatos y partidos fijan una posición con el ánimo de ganarse cierta porción del electorado ¿Cuál es el centro de opinión en las elecciones en Colombia el 27 de mayo? Es bastante obvio que el acuerdo de paz con las FARC. Más allá de las consecuencias e implicaciones morales del acuerdo de paz, lo que busco ilustrar es la forma en que éste centro de opinión nos revela la verdadera pugna por el poder en Colombia.

Panorama elecciones Colombia 2018

La clasificación es muy simple, a favor o en contra. Con sus matices, las fuerzas políticas que han avalado y jalonado el acuerdo de paz desde un principio y hasta ahora están representadas por los candidatos Humberto de la Calle, Gustavo Petro y Sergio Fajardo. El candidato Germán Vargas Lleras ha mostrado un extraño viraje hacia este grupo pro-acuerdo y considerando que hizo parte de la administración que lo impulsó y defendió a rajatabla podemos considerar a Germán Vargas más cercano a este primer grupo.

Por el otro carril avanza la única fuerza política que ha estado consistentemente en contra del acuerdo de paz, el Uribismo e Ivan Duque. El gobierno de turno ha puesto mucho empeño en el acuerdo de paz y muchas de las decisiones en materia económica y política están atadas a él, de ahí que Juan Manuel Santos busque defenderlo a toda costa en el contexto legal nacional e internacional y también en los medios, de ahí también que Santos no le haya dado un apoyo claro a ningún candidato, pero si haya hecho frecuentes alusiones negativas a los “opositores de la paz”.

Se entiende que Santos se juega mucho con el acuerdo y se alineará con cualquier candidato o coalición de candidatos que lo defiendan y que tengan altas probabilidades frente al uribismo, por lo tanto, el santismo es otra fuerza política del primer grupo. Aunque parezca que hay cinco alternativas presidenciales, en realidad el poder presidencial solo está en disputa entre dos grupos de poder, por una parte están los anti acuerdo de paz con las FARC, conformados por el uribismo y la derecha colombiana más conservadora y por otra parte están los pro acuerdo que son una coalición híbrida y clandestina que aglomera a la totalidad de la izquierda y a una derecha camaleónica y tránsfuga que está escindida de la derecha tradicional.

No se abordará aquí la gran resistencia que enfrentó el acuerdo de paz durante el plebiscito. Más allá de si este fue el mejor acuerdo que se pudo firmar desarrollaré una cuestión diferente ¿Por qué este acuerdo es tan importante para el sector del gobierno que lo sacó adelante a pesar de todo? Tal fue el interés del gobierno por firmarlo, que inclusive se las arregló para ignorar la victoria del NO en el plebiscito. Simple, un problema tan grande y con alcance internacional es el pretexto perfecto para que el estado ingrese una gran cantidad de dinero, tanto del contribuyente como de fuentes internacionales. Es ampliamente conocido que el gobierno se apresuró a proponer y sacar adelante una reforma tributaria que terminó con un gran aumento de impuestos mientras todos los reflectores estaban sobre el debate del plebiscito y que los montos para la primera fase del acuerdo ascienden a los 2.4 billones de pesos incluyendo los aportes foráneos. Un montón de plata.

Pero la consecución de un plan estatal de ese calibre requiere del apoyo popular y bien saben los políticos que la opinión pública se alinea en una dirección con dos elementos: algo que defender y algo que odiar. El elemento defendible, la Paz a través de una salida negociada. El elemento odiable, los enemigos de la Paz y el Uribismo. Este es un patrón que en el pasado ya se ha presentado. En su momento el plan Colombia representó la plataforma perfecta para el ingreso de recursos (la mayoría de los EU) que hoy representa el acuerdo de Paz. ¿Cuáles eran los elementos a odiar y defender en aquel entonces? Lo defendible era la Paz a través de una ofensiva militar al narcotráfico y el terrorismo, lo odiable eran los enemigos de la Paz de aquel entonces, las FARC.

Noten el curioso y conveniente viraje de opinión. Durante los periodos de Pastrana y Uribe era muy extendida la opinión de que las FARC eran terroristas y eran escasas las personas que las defendían, opinión muy influenciada por los medios de comunicación y el propio gobierno. En la era Santos la visión popular frente a las FARC es más blanda, más condescendiente, y los medios de comunicación junto al gobierno han influenciado nuevamente este cambio de perspectiva. Mi posición es que las FARC han estado delinquiendo todo el tiempo y disfrazando su oficio delictivo de lucha popular, sin embargo el gobierno colombiano ha sabido usar a las FARC de la manera más conveniente en cada época, a la vez que ha direccionado a la opinión pública según el fin perseguido.

Los resultados del Plan Colombia fueron pobrísimos, así como se también avizoran pobres los resultados del Acuerdo de la Habana. El peligro adicional que tiene el actual acuerdo es que amenaza con otorgar impunidad a través de la JEP a exguerrilleros que todavía son delincuentes probados, algunos de los cuales ya han ingresado al gobierno. Mucha gente ajena al uribismo advirtió en su momento de la posibilidad de darle a las FARC un espacio en la política sin que haya garantía de su desmovilización completa. Sin embargo las ya descritas fuerzas políticas pro-acuerdo parecen no entender este riesgo o no querer entenderlo. De ahí que las elecciones que vienen puedan determinar radicalmente la realidad del país. Mucho cuidado al elegir.

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