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Estudio danés concluye que las mascarillas no protegen contra el COVID-19

Un nuevo estudio publicado en la revista académica Annals of Internal Medicine genera más dudas de las políticas que fuerzan a los individuos sanos a usar mascarillas.

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Pocas cuestiones son más polémicas en la vida estadounidense moderna que las órdenes obligatorias de máscaras. Y el debate está a punto de calentarse aún más. Un estudio recientemente publicado en la revista académica Annals of Internal Medicine arroja más dudas sobre las políticas que obligan a las personas sanas a usar cubiertas faciales con la esperanza de limitar la propagación del COVID-19. «Investigadores en Dinamarca informaron el miércoles que las mascarillas quirúrgicas no protegieron a los usuarios contra la infección por el coronavirus en un gran ensayo clínico aleatorizado», informa el New York Times.

El estudio probablemente sea la mejor evidencia científica hasta la fecha sobre la eficacia de las mascarillas. Para realizar el estudio, los científicos de la Universidad de Copenhague reclutaron a más de 6.000 participantes que dieron negativo en la prueba de COVID-19 inmediatamente antes del experimento. El experimento se llevó a cabo desde principios de Abril hasta principios de Junio. La mitad de los participantes recibieron mascarillas quirúrgicas y se les indicó que las usaran fuera de casa; a la otra mitad se le indicó que no usara mascarilla fuera del hogar.

Aproximadamente 4.860 participantes perduraron hasta el final del experimento, informa el Times. Los resultados no fueron alentadores. «Los investigadores esperaban que las mascarillas redujeran a la mitad la tasa de infección entre los usuarios. En cambio, 42 personas en el grupo de la máscara, o el 1.8%, se infectaron, en comparación con 53 en el grupo sin máscara, o el 2.1%. La diferencia no es estadísticamente significativa» informa el Times. El Dr. Henning Bundgaard, autor principal y médico de la Universidad de Copenhague, dijo al periódico que los resultados de su investigación son claros.

La evidencia vs. Las contradicciones de las autoridades

«Nuestro estudio da una indicación de cuánto se gana con el uso de una máscara. No se gana mucho», dijo Bundgaard. El Times señala que la investigación «no contradice la creciente evidencia» de que las mascarillas pueden prevenir la transmisión del virus del usuario a otros, pero agrega que los hallazgos del estudio están en desacuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), que hasta hace apenas una semana apoyó la opinión de que las cubiertas faciales protegen a las personas de contraer el virus. Sin embargo, aquí deben tenerse en cuenta dos cosas importantes. El Times tiene razón en que el estudio «no contradice» la evidencia que sugiere que las máscaras pueden evitar que las personas enfermas transmitan el virus a otras personas. Pero el estudio danés no probó esto; como señala el documento, en el experimento solo se probaron personas sanas.

En segundo lugar, nunca hubo mucha controversia sobre si las personas enfermas deberían usar una máscara. Desde el comienzo de la pandemia, los funcionarios de salud pública acordaron que las personas infectadas deben usar mascarilla para reducir la probabilidad de transmitir el virus a otras personas. «Las mascarillas son importantes para alguien que está infectado para evitar que infecten a otra persona», señaló el Dr. Anthony Fauci en Marzo. «Cuando estás en medio de un brote, usar una máscara puede hacer que la gente se sienta un poco mejor e incluso puede la transmisión aérea. Pero no proporciona la protección perfecta que la gente piensa que es, y a menudo hay consecuencias no deseadas. La gente sigue jugando con la máscara y tocándose la cara». Más tarde, Fauci modificaría su posición, diciendo que desaconsejaba las máscaras debido a la preocupación por la escasez de suministros.

Los antecedentes en la polémica de las mascarillas

Fauci no se equivocó en que el uso de máscaras conlleva consecuencias no deseadas, como que las personas se toquen mucho la cara. (Mire el video a continuación si lo duda). El director de los CDC, Robert Ray Redfield Jr. fue mucho más lejos que Fauci. Declaró en testimonio público que «esta mascarilla tiene más garantías de protegerme contra el COVID que cuando tomo una vacuna del COVID». Sin embargo, la afirmación de Redfield no está respaldada por evidencia científica. Como señalan los autores del estudio danés, la Organización Mundial de la Salud reconoce que carecen de pruebas Los resultados del estudio danés socavan la afirmación de los funcionarios de salud pública de que usar una mascarilla quirúrgica puede proteger a las personas de la infección por COVID-19.

Igualmente, es poco probable que eso termine con el debate sobre las mascarillas, que se ha convertido en uno de los problemas más virulentos en Estados Unidos en la actualidad. Sin embargo, vale la pena señalar que las máscaras no fueron un tema divisivo hasta que los gobiernos comenzaron a exigir su uso. Como dije antes, se pueden plantear casos razonables y convincentes tanto a favor como en contra del uso de máscaras en la población sana.

Pero al reemplazar la elección individual por mandatos colectivos, los funcionarios públicos politizaron el tema y contaminaron la ciencia. Por ejemplo, los científicos han enfrentado demandas de retractación en investigaciones que concluyeron que las políticas de máscara para todos no se basaban en datos sólidos. Además, el estudio danés parece haberse retrasado porque las revistas médicas desconfiaban de sus hallazgos.

Pocos de nosotros, incluso los profesionales médicos —al parecer—, somos capaces de responder con algún grado de certeza si las máscaras son una forma eficaz de protección contra el coronavirus. Algunos ven esto como una razón para obligar a todos a usar una máscara. Sin embargo, en realidad, la incertidumbre es una razón más por la que la decisión debe dejarse en manos de los individuos. «Toda acción racional es en primer lugar una acción individual», observó una vez el economista Ludwig von Mises. «Sólo el individuo piensa. Sólo el individuo razona. Sólo el individuo actúa».

Los funcionarios de salud pública no deberían recomendar una medida preventiva, y mucho menos obligarla, sin saber que es eficaz. (En salud pública, esto se conoce como el principio de efectividad). Los gobiernos que obligan a las personas sanas a us

ar máscaras siempre fue una afrenta a los derechos que tenemos sobre nuestros propios cuerpos y nuestra dignidad humana básica. También está empezando a parecer cada vez más una afrenta a la ciencia.

Este artículo fue escrito por Jon Miltimore y publicado por primera vez en la página de la Foundation for Economic Education.

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