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La instalación formal de Vene-Cuba

Este 10 de enero se oficializa algo más en Venezuela que un periodo más de gobierno de Nicolás Maduro, se oficializa lo que se gestó hace décadas en Cuba.

Cuando señalamos, inmediatamente después del 15A-04, el fin del período de la «Revolución made in USA» y el inicio de Venecuba, como la fusión de los dos llamados «procesos revolucionarios» para promover un bloque neosocialista, neocomunista o neorevolucionario, capaz de salvar la revolución a nivel mundial, se tomó el planteamiento con indiferencia.

Pero al producirse el deprimente espectáculo del Aló Presidente desde Cuba el 21 de agosto de 2005, conducido por el «magnate del petróleo» y el «emperador cubano», vistiendo ambos el uniforme verde oliva miliciano y haciendo el juramento de correr exactamente el mismo destino, se advierte que «no hay paso atrás».
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chavez y fidel castro en cuba
Hugo Chávez y Fidel Castro en una marcha por las calles de Cuba.

No eran declaraciones aisladas. Era la instalación formal de la nueva república, bajo la presidencia de Fidel Castro y la vicepresidencia de Hugo Chávez. Una «integración» que buscaba incorporar otros componentes, por ejemplo Bolivia y pasar de Venecuba a Venebocuba y dar pie a la creación de una política a nivel mundial que enfrente al «moribundo imperialismo yanqui».

Los detonantes

Queda claro en consecuencia lo que dijimos desde el inicio de este proceso de destrucción: aquí no se ha tomado ninguna vía de cambio social, sino de un creciente hundimiento y descomposición. Y se impone hoy identificar los agentes causantes de semejante desgracia.

Hay que partir del inmenso vacio-crisis que se genera desde el 27 de febrero de 1989. Ante las expectativas de la inmensa crisis, Estados Unidos negocia en diciembre de 1998 con «el proyecto revolucionario» para tratar de detener la avalancha.

Obtuvo los mejores beneficios petroleros y comerciales. Creó el monstruo y lo aprovechó. No se entendió lo señalado por Castro en el Aula Magna de la UCV el 3 de enero de 1998: «Hay que tener paciencia y no lanzarse a enfrentar al imperialismo hoy porque esta revolución quedaría liquidada antes de nacer».
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Paciencia antes de lanzar la revolución

Seis años después el propio Fidel, ya presidente de Venecuba, lanza la señal del alzamiento. La «revolución bolivariana», para subsistir, debe quitarse la careta y pasar a ser punta de lanza de un proyecto mundial neosocialista.

Traspasar las relaciones nacionales y transformarse en entidad protegida por grandes poderes como el ruso o el chino, a pesar de sus compromisos de mercado con EEUU.

También podría haber interés en Irán, Irak, India, Pakistán y otros países. Se trata de crear el «bloque multipolar neosocialista» que enfrente y derrote al imperio yanqui.

De mano de Estados Unidos este proyecto revolucionario no podía sostenerse. Su única posibilidad histórica es el neosocialismo. Y el deslinde es el fraude del 15 de agosto de 2004 no advertido por los «blindados».

Un desafío abierto a la contrarrevolución. Es el «salto adelante» o el «cambio para siempre». Venezuela pasa a ser Cuba y viceversa. Dos ex países y una sola revolución dirigida por Castro y financiada con el petróleo de PDVSA, con la disposición a defenderla cualquiera sea la sangre que tenga que derramar.

Y frente a este fraude-tragedia, el otro agente creador del monstruo, la llamada oposición, sigue haciendo la política cuida espacios, busca diputados y presidente «unitarios y salvadores», sin siquiera advertir que no hay espacio, sociedad o país, sino la República Dictatorial Integrada de Venecuba (RDIV). Su negociación (atraso, ignorancia y complicidad) no pueden ser mayores.
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Este artículo apareció por primera vez en Web Articulista por Agustín Blanco Muñoz.

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