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El fracaso de Guaidó, el fantasma al que ya nadie sigue

En enero, Juan Guaidó se había destacado como estrella. Las encuestas mostraban alta aprobación y habían expectativas. Hoy, solo queda un vestigio.

Hace poco escribí un artículo analizando las diferencias entre la oposición venezolana y la boliviana. Claro, obviamente lo hice en lo que respecta a principios, acciones, directrices y valores y no a otras condiciones de coyuntura. No obstante, ahí expuse que la falta de principios y directrices de la oposición había causado una gran desilusión y una erosión explosiva de la base de apoyo popular en torno a la principal figura: Juan Guaidó.

Aquí voy a explicar el por qué si pudiera, no saldría a marchar en el #16N y por qué esto será desastroso (como todas las marchas anteriores). Esto considerando el contexto, y analizando si es pragmático o no.

1. Guaidó va en caída MUY rápido

Lo principal es conocer en qué ha terminado todo y donde comenzó. Para que se den una idea, a principios de año, la encuestadora Mitofsky realizó una encuesta para determinar la aceptación de personajes políticos. A principios de año, Juan Guaidó tenía una aprobación del 74.4% de la población. Esto se hizo mediante un muestreo de encuesta en línea el 26 de Enero de este año. Esta cifra es similar a la que reportó Datanálisis que era del 77%. Teniendo en cuenta el margen de error, el ratio se podía ubicar en torno a un 80% y no menos del 72%.

Nivel de aprobación de personajes políticos en Venezuela
Nivel de aprobación de personajes políticos en Venezuela. Enero. Fuente: Mitosfky.

Ahora bien, si asumimos que Juan Guaidó tenía una aprobación de entre el 72 y el 80% junto con dos resultados hallados que apuntaban a entre un 74.4 y un 77%, digamos que tiene un nivel del 76%. Para Mayo, ya esa aprobación había caído al 56.2%. Para filtrar metodológicamente y no ligar peras con manzanas, tomemos la estimación de Datanálisis, ya que la segunda estimación en Mayo también fue hecha por la firma.

Aprobación de personajes políticos de acuerdo a Datanálisis. Vemos que ya su aprobación está mermada, llegando al 56.5%. Fuente: Datanálisis, Seminario de Escenarios.
Aprobación de personajes políticos de acuerdo a Datanálisis. Vemos que ya la aprobación de Guaidó está mermada, llegando al 56.5%. Mayo.  Fuente: Datanálisis, Seminario de Escenarios.

Que caiga del 77% al 56.2% implica una pérdida de popularidad mensual del 4.1% hasta que pasaren los 6 meses. Si esta tendencia siguiera sin variar la media, en un año sería capaz hasta de perder un 41.6% de popularidad, y en dos años tendría que salir de la palestra porque NADIE lo aprobaría. Esta pérdida de apoyo mantiene a la población dividida.

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Sabemos que si su popularidad disminuye tan rápido, significa que no se confía en él. Y si no se confía; ¿qué probabilidad hay de que le presten atención a sus convocaciones? Pero… ¿Les doy otro dato? Ya para agosto ese 56.2% había bajado a menos del 50%. Así que sí, la tendencia de caída se acerca bastante a la media del 4% al mes. Saquen sus cuentas.

2. Muchas personas perdieron la esperanza y no saldrán a marchar

Siguiendo en la línea de Datanálisis, su presidente ha revelado más datos desalentadores. Uno de ellos es que la esperanza de cambio a corto plazo pasó del 60% en enero al 30% en junio. Estos datos que estoy revelando son de encuestas privadas. Sin embargo, ellos revelan periódicamente datos de estas encuestas al público para dar contexto de lo que ocurre.

Esta información vital revelada por Luis Vicente León muestra que la esperanza de cambio cayó por la mitad. Eso significa que en promedio, en 6 meses pasando de 60 a 30, representa una caída del 5% mensual. La desesperanza es clave para saber si la gente asistiría a la convocatoria en primer lugar, y de asistir, que tan voluminosa sería. Reconociendo esto, toca la parte fuerte sobre el hecho decisivo que determinaría si esto funciona o no: Sólo el 20% de la población saldría a protestar. Esto da a entender que aunque todos reconozcan la crisis, sólo la quinta parte está incentivada a movilizarse. Esto se puede responder con el siguiente punto: La gente decanta su preferencia por salidas en vía militar, NO por vía civil.

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3. Nadie piensa que habrá salida sin medios militares

Otra cosa es que de acuerdo a las conclusiones del seminario de Datanálisis en Mayo, no sólo Guaidó había perdido mucha aprobación en tan poco tiempo. Prácticamente casi toda la población cree que es necesario el uso de fuerzas armadas para salir. Y no hacen distinción, cualquier medio armado, sea nacional o extranjero, ayudaría a que Nicolás Maduro entregue el poder. Concretamente, la preferencia por optar en vía militar para lograr la salida de Nicolás Maduro le gana por amplio margen a la salida por la vía civil: 31.1%. 

Cómo la gente piensa que Nicolás Maduro entregará el poder. Los medios cívicos están extremadamente opacados en comparación a la aprobación de los medios armados de caracter militar. Fuente: Datanálisis, Seminario de Escenarios Políticos.
Cómo la gente piensa que Nicolás Maduro entregará el poder. Los medios cívicos están extremadamente opacados en comparación a la aprobación de los medios armados de caracter militar. Fuente: Datanálisis, Seminario de Escenarios Políticos.

Hay que saber que en el caso que plantea la oposición de salida pacífica y presión con protestas, el móvil de cambio principal es la población. Ahora, si la propia población no tiene expectativas de que son útiles para provocar una salida, esta se abstendrá de participar porque no tiene esperanza de sí. Esto profundiza mucho más el punto anterior: No hay esperanza. Por tal, los incentivos están extremadamente deshechos y esto provocará que:

A) Nadie legitime socialmente a Guaidó como líder, aunque constitucionalmente tenga el reconocimiento y;

B) No haya capital popular suficiente para provocar una salida mediante marchas, precisamente porque no hay gente dispuesta a salir.

Debido a esto, no va a funcionar. No tiene sentido que se haya aguado el panorama y perder capitalización política, para con esta poca capitalización, esperar lograr algo. Hubiere tenido algo de lógica que haya intentado recapitalizar en tiempo pasado para así, con el apoyo recompuesto, disponer una marcha sin retorno. Sin embargo eso no fue lo que hizo.

4. El gobierno no está dispuesto a ceder

En el pasado artículo, también hablé de que bajo esta administración hubo dos intentos de negociación. Ambos fueron rechazados. A medida que el régimen actual prevalece dominando el Estado, el costo de salida se incrementa. Esto es, si siguen gobernando, las consecuencias al salir del poder serán mayores para ellos, y ellos lo saben. A medida que el costo de salida incrementa, menos dispuestos están a salir. De hecho, los colectivos chavistas ya fueron llamados a reprimir hoy, y lo harán con el lema ‘Patria o Muerte’.

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Por tanto se reduce la ventana de oportunidades que hay para que una movilización cívica no – armada y sin respaldo de tal índole pueda propiciar alguna especie de cambio. Recordemos que Venezuela tiene una hoja donde bajo este régimen, se han confirmado más de 8000 asesinatos extrajudiciales por parte de las fuerzas de seguridad. No conforme, en episodios anteriores de protestas, hubieron saldos de hasta 16.000 heridos.

5. Resumen: ¿Sirve esto? No, para nada

Todo lleva a pensar que el (poco) liderazgo de Juan Guaidó ha sido su tumba, y eso se va a terminar demostrando en la movilización de hoy. Sumado a que al gobierno no le cuesta reprimir a la gente y no hay contrapoderes que hagan frente al poder represivo, las movilizaciones no representan una amenaza. Jamás lo han hecho.

Históricamente, han habido hasta protestas en serie que han sido más fuertes que esta, y no han logrado nada. Incluso han tenido costos humanos peores, y apenas pusieron en riesgo al gobierno. Recordemos 2014 y 2017. Por más gente que piensan que son muchos el día de hoy, recuerden que han habido más que ahora.

¿Por qué habría de ser diferente hoy, en una situación peor que ayer? Todavía sin armas, con la gente desmoralizada, en una crisis peor, con un déficit de apoyo tremendo, sin militares en el tablero, con un gobierno más resiliente a la salida y dispuesto a todo. ¿Qué les hace pensar que puede suceder algo determinante hoy si ya se ha probado en mejores condiciones y no ha servido? Esa es la gran incógnita que no entenderé. 

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