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Huida masiva de capitales en Argentina: 10 multinacionales más se van

Siendo el segundo peor país del mundo en desempeño de inversión extranjera directa, Argentina ya ha ahuyentado a empresas como Norwegian, Emirates, Nike o Fallabella.

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Hace dos días, el economista Sergio Serrichio y el periodista David Cayón escribieron un artículo explicando cual es el panorama de inversiones extranjeras en Argentina. La respuesta es conocida por muchos, pero poco divulgada a pesar de la imperiosa necesidad. En su nota revelaron datos escalofriantes sobre el país del extremo sur. Es el segundo país del mundo con peor desempeño de inversión extranjera directa (IED), fuertes devaluaciones, poca innovación, institucionalidad rezagada, sobrecarga de regulaciones e inestabilidad política que desincentivan la inversión.

Hace unos meses revelamos aquí que la presión fiscal de Argentina sobre los beneficios de una empresa son monstruosos. Si las empresas que operan en Argentina tuvieran que pagar todos los impuestos que deben, no tendrían beneficio alguno. De hecho, los impuestos conducen a pérdidas técnicas a nivel empresarial, puesto que la tasa total de impuestos en Argentina son del 106% de los beneficios. Las recientes expropiaciones —como el caso de Vicentín— también aumentan el riesgo país en términos de inseguridad de activos.

Las múltiples bandas cambiarias (lo que desfragmenta el tipo de cambio y conducen a opacar los precios de las divisas), la inflación y las laceraciones contra el acervo de capital hacen que este país tenga tales pésimos resultados. De acuerdo a datos del Doing Business 2020, Argentina es el quinto país de Latinoamérica donde es peor hacer negocios. Llega al extremo de que montar empresas allí es poco mejor que hacerlo en Iran, Nigeria, Zimbabwe o Tanzania.

El éxodo de capitales en Argentina

Desde 2010 hasta 2019 el stock de inversión extranjera directa (capital acumulado invertido por empresas no domésticas) cayó 16.421 millones de US$. Esto hace que sea el único país de la región con caída en la IED acumulada junto con Venezuela. De hecho, es una de las pocas excepciones a nivel mundial. Esto, por supuesto, viene a la práctica con acciones reales más allá de los números. Estas acciones que reflejan la desinversión son bien el cese de operaciones, o la mudanza de actividades. En lo que va de semestre, se están sumando a la mudanza de actividades varias empresas bastante reconocidas. Es decir, no solamente paralizan sus operaciones —lo que se puede atribuir a, por ejemplo, la pandemia— sino que directamente se van del país.

Las multinacionales que cesan operaciones son Falabella, LATAM, Air New Zealand, Emirates, Qatar Airways, Nike, Norwegian, Gerresheimer, BASF, Axalta, Saint Gobain Sekurit y Pierre Fabré. Salvo por Qatar Airways y Emirates, todas las multinacionales nombradas emprenden un camino de salida forzoso. No retomarán operaciones en el corto plazo. Falabella ya resolvió que cerrará 4 de sus 19 tiendas en Argentina, y asegura que se encuentra ‘‘evaluando opciones de rentabilización’’ y que podrían ‘‘incluir a un socio estratégico’’, lo que indica que buscan irse del país.

Normalmente, la introducción de socios en este contexto resulta en un traspaso de operaciones de la matriz. LATAM, aerolínea que causó revuelo a mediados de año, ofreció retiro voluntario a sus 1700 empleados después de anunciar cese de operaciones y salida. Air New Zealand, por otra parte, aunque suspendió sus vuelos a Argentina en principio por la circunstancia global, no retomará los vuelos aun después de finalizadas las restricciones.Eso oficializa su terminación de operaciones y salida del país. La aerolínea Norwegian directamente vendió sus operaciones a la empresa local JetSmart y se fue del país.

La empresa BASF, aunque si bien no dejará de vender en Argentina, trasladará sus operaciones a Brasil. Esto indica que los países vecinos se están haciendo más atractivos para la inversión extranjera. El mismo presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, anunció a principios de año que planeaba competir fiscalmente con Argentina para atraer a sus empresas. Aunque no ha habido flujo de inversión en el corto plazo de Argentina a Uruguay, ciertamente Uruguay será un riesgo —al igual que Brasil—. Muestra de esto es la misma Saint Gobain Sekurit, empresa de autopartes francesa que también mudó operaciones a Brasil. Parece que esta realidad no planea detenerse ahora, y seguirá sucediendo hasta que existan reformas estructurales.

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