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Iván Duque: tan socialista o más que Gustavo Petro

El discurso de equidad de Iván Duque, no es más que un socialismo encubierto que nos lleva lentamente y sin saberlo al mismo resultado que el radical.

Este miércoles 26 de septiembre de 2018, el presidente de Colombia para el período 2018-2002, Iván Duque, en su primera intervención ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU); aseguró que la paz es un objetivo de todos los colombianos y que trabajará incansablemente para que el proceso de desmovilización, desarme y reinserción de los grupos al margen de la Ley se desenvuelva con total éxito.

No obstante, la principal intención del mismo, consistía en darle un énfasis especial a la gestión de la «equidad» y a su propósito de un pacto con este fin.
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Con el solo uso del término «equidad», se genera una especial ambigüedad para aquellos que le dieron su voto de confianza en los recientes comicios electorales, puesto que suele ser muy usado por individuos que simpatizan con el Socialismo o con alguna de las expresiones del Marxismo, y cuyo uso tiende a producir efectos socialmente nefastos.

La izquierda encubierta

El pasado 7 de agosto de 2018 se posesionó el presidente Iván Duque. No hay nada especial al respecto. ¿Por qué? Porque Colombia como tantos países de LATAM solo reemplazan un colectivismo por otro cada cierto tiempo.

Permanecemos y persistimos en el error de creer que los Derechos los otorga y garantiza el Estado. No nos cuestionamos el colectivismo como lo que es: una idea fundamentalmente fallida, sino que creemos que cambiando a quien(es) lo aplican se arregla el problema.

Pero primero, ¿Qué es colectivismo? Una palabra que se usa mucho, y, sin embargo, se supone que la mayoría no entiende su significado e implicaciones. El termino se refiere al colectivo, al grupo; como sinónimo de tribu, o tribal en algunos casos.
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Colectivismo es la primacía de las características del grupo por encima del individuo y sobreimpuestas a la fuerza en ciertas situaciones.

Los Camisas Negras de Mussolini, los Camisas Caqui, la Gestapo y las SS de Hitler, los Comandos Rojos, los Guardias Rojos, la Checa, la NKVD y la KGB de Stalin, la STASI de en la RDA; ANTIFA en los EE.UU, todos grupos de personas con el cerebro lavado y dispuestas a violentar a cualquiera que no se adhiriera a las ideas internas y a castigar a quien lo hiciera una vez estuviera adentro y descubriera el engaño.

Es el sometimiento de la personalidad y el carácter individual de cada persona, y la erosión de las particularidades que hacen la hacen única. El colectivismo nos transforma dentro su imaginación -ya que no lo puede hacer en la realidad, aunque lo intenta permanentemente con violencia- en maniquíes animados donde colgar ideología, pre-programar frases o hacer eco de propaganda que no requiere análisis o permite cuestionamiento alguno, porque es una verdad establecida, por el líder o el ente de autoridad.

espectro politico colombia
Representación del espectro político entendido por la mayoría de los colombianos.

Démosle una breve mirada, a aquello que los colombianos creen que es el mapa político de Colombia.

En el extremo izquierdo, -como se muestra en la imagen de arriba- están los Internacional Socialistas: Comunistas. Hoy poco conocidos por ese nombre, debido que al estar los medios de comunicación dominados por esta corriente, se han encargado de transformarlos en Socialistas/Socialdemócratas (Tercera Vía); y del otro lado de la imagen están los Nacional Socialistas: Fascistas -entre ellos los Nazis-.

¿Cuáles son las diferencias entre ambas corrientes?

Existen varias, pero las dos más básicas y simples, son que, para los fascistas, los medios de producción deberían quedar en manos de los privados, quienes los administrarían mejor, aunque manteniendo altos impuestos para forzar la redistribución de la riqueza para lograr la igualdad, mediante una economía centralmente planificada, pero en extremo regulada por el Estado y sus organismos burocráticos.

Una segunda diferencia, que Mussolini además reconoció, es que la solidaridad entre los proletarios, era más fuerte entre aquellos más cercanos, y por eso, su socialismo, pasó a llamarse Nacional, es decir, que la solidaridad de clase, era primero con aquellos de tu propia nación.

Entonces, ¿Cuál es el origen de la pelea entre ambas versiones del socialismo?: Que cada uno de ellos lucha por el mismo territorio ideológico, por la supremacía del poder, por convencer a las masas de que su versión es la correcta, la que mejor resuelve los problemas, entre otros.

Pero la verdad del asunto, es que ambas ideologías son experimentos fallidos de consecuencias genocidas, como se vio durante el siglo XX y lo que va del XXI, -en aquellos países donde se aplicaron o aún persisten- Éstas solo han dejado muerte, hambre y destrucción, como en Cuba y Venezuela, o Corea del Norte, y una decadencia permanente que no permite escapar al subdesarrollo y la violencia, como en Colombia.

¿Pero por qué Duque no es nada especial? ¿Por qué no es un cambio? Bueno, porque es Socialista, por demás bastante radical y extremo. Es fácil saberlo, si uno sabe dónde buscar en sus discursos. En el artículo del diario El Tiempo, del 6 de agosto de este año, el ahora presidente en funciones, usó términos como equidad citando textualmente: “La equidad: el gran objetivo. La legalidad y el emprendimiento deben tener como objetivo la equidad”.

El término «equidad» se refiere a igualdad material. La igualdad material es el gran objetivo de todo socialista, quien erróneamente piensa y cree, que la tenencia igualitaria de bienes materiales, o del acceso a servicios “gratuitos”, es lo que permite y nos lleva a una sociedad prospera y pacífica.

Por eso los altos impuestos y las enormes cargas regulatorias, cuyo efecto es desestímulo a la inversión privada y la constante fuga de talento humano.

Equidad: un error conceptual

Equidad es un error conceptual bastante grave desde el punto de vista económico, con implicaciones sociales catastróficas. Primero, la desigualdad no es el problema, los seres humanos somos todos desiguales; ya que todos tenemos distintas capacidades, distintas ambiciones, y distintos resultados como consecuencia de nuestras diferencias inherentes como individuos.

La Escuela Económica Austríaca ha visto confirmados sus postulados teóricos una y otra vez por la evidencia empírica durante el siglo XX y lo que va de éste, de cómo cada vez que se intenta imponer la equidad o la igualdad mediante la intervención del Estado en la economía.

El resultado es una economía fallida, o de ciclos cuya oscilación es cada vez más fuerte, hasta que el sistema se rompe en una gran crisis, tal y como la de 1929, cuyo origen es la intervención del mercado por parte del gobierno de los EE.UU. en su momento.

Por otro lado, para conseguir Equidad -sinónimo de igualdad o democratización (termino que prefiere Gustavo Petro, para referirse a la expropiación)- hay cuatro instrumentos principales, como lo deja claro Walter Scheidel en su Libro “El Gran Nivelador” (The Great Leveler[1]): guerra, hambre, catástrofes naturales y enfermedades.

El camino a la igualdad (equidad/democratización) es el camino del horror, el del sufrimiento y el de la muerte; rápida como le gusta a los socialistas (internacionalistas o nacionalistas), con un tiro en la nuca, de ejecución por agotamiento en un campo de concentración o Gulag, o lenta como le gusta a los socialdemócratas.

Duque es sin quererlo, (al igual que Macri en Argentina) amigo de economías en lento declive, tasas de natalidad por el suelo, endeudamiento y consumo privados por las nubes y sin sustento en el ahorro y la inversión, sistemas de pensiones con cada vez menos recursos pero con cada vez más promesas, industrias y sectores económicos altamente concentrados y en declive que defienden a grupos económicos como campeones nacionales de la innovación y les otorgan privilegios legales.

Exactamente lo mismo se hizo en Corea Del Sur o Japón, en donde ahora pagan las consecuencias de no permitir la destrucción creativa y el surgimiento de nuevas jerarquías empresariales.

Es amigo de políticas de expansión del gasto y el endeudamiento público como prescribe Keynes –Socialista ya desacreditado desde hace un buen tiempo por economistas como Friedrich August von Hayek, Jesús Huerta De Soto y Javier Milei-.

El Futuro de Colombia en manos de Iván Duque

Aunque Duque no es un hombre abiertamente deshonesto como otros socialistas que usan la mentira como herramienta política activa y conscientemente; no, es desde luego algo aún más peligroso, porque es mucho más difícil de reconocer como lo que es: Neomarxista y Posmoderno.

Iván Duque, es un ignorante que no cree en la verdad absoluta u objetiva, postulado básico del posmodernismo que intenta destruir el legado de la ilustración, y que con todo candor dice mentiras que no sabe que lo son.

Stephen Hicks puede explicar el peligro del posmodernismo como proyecto filosófico mucho mejor, para aquellos que estén interesados en saber qué y quién es Duque, pero no les va a gustar cuando lo descubran.

El presidente para los próximos cuatro años, cree en la política de identidad, una expresión que divide a las personas por grupos, en vez de considerarlas como individuos, o ¿Por qué creen que nombró un gabinete 50% femenino?

Es perfecto como presidente, porque para un país en donde se adora al becerro de oro en la Casa de Nariño como un dios, y se cree en la falacia de autoridad como verdad sagrada, a un hombre que repite semejantes mentiras con toda tranquilidad, y acomete reformas cuyo resultado lógico es el de todo socialismo, lo último que hace falta es que se sepa que miente y por qué.

¿Qué tal que él mismo se dé cuenta de sus disparates? Es mejor así, tranquilo y sin mucho seso sobre la moralidad y la ética de sus acciones, con los sentimientos y las buenas intenciones basta.

La consecuencia que viene de este gobierno, ya se puede anticipar, y es el camino que conduce al portal de un gobierno incluso más radical que el que Gustavo Petro le estaba proponiendo a Colombia en esta ocasión.

Solo 2 millones de votos separaron al ex-guerrillero del poder total con el cual quería investirse, y cuando esos 2 millones, vean los resultados económicos decepcionantes, o la crisis que nos puede golpear duramente debido a la próxima burbuja en los EE.UU., como explica Peter Schiff, seguramente van a cambiar de opinión.

Así Colombia quedará endeble frente a un colectivismo todavía más radical y virulento, pensando que los ricos son lo que tienen la culpa, y azuzados por la frustración de haberse equivocado, tendremos episodios peores que los actuales de Nicaragua, porque el socialismo y las soluciones colectivistas siempre fallan, sin excepción.
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¿Cuál es la Alternativa?

A la “Derecha” está el individuo, no el Fascismo. Lo que se opone al colectivismo es el individualismo. El mapa que nunca hemos visto en Colombia, implica el respeto por el individuo, implica que este se hace responsable de sus acciones, y que en una sociedad somos iguales ante la ley, no mediante la ley.

Si en Colombia, alguna vez ha de darse un cambio, será si asumimos el resurgimiento del individuo responsable, de aquel que se hace cargo de su futuro, del proyecto personal que lo lleva a este, y toma las decisiones sin necesidad de acudir a terceros de autoridad.

El individuo no solo toma decisiones, también asume las consecuencias negativas de las equivocaciones, y sobre todo, no se llena de resentimiento y envidia por no haberlo logrado, sino que se autoexamina con honestidad, para ver dónde se equivocó y volverlo a intentar.

El socialismo, tanto el de Duque, con su política de identidad (posmodernismo puro), como el de Petro, con su lucha de clases; solo promueven la victimización, la envidia y el resentimiento contra aquellos que si lo logran.

Lo malo es que en un país donde todos los caminos conducen al Estado, en un infinito incesto decadente, la solución termina siendo la corrupción, la mentira y la deshonestidad.

Más impuestos para más burocracia, justificados con más deshonestidad y más mentiras para seguir engordando las arcas de quienes creen que la violencia del Estado es la solución. La pelea en Colombia es por el turno a la mama, aunque haya que aniquilar al que está pegado de ella.

Al presidente Duque hay que permitirle gozar de su investidura, creyendo que su mérito lo puso ahí, y que por tal razón todo aquello que salga de su boca es melodía dulce que conduce el arcoíris que marca la entrada a la tierra de los unicornios.

Pero es mejor prepararnos para un gobierno plagado de errores sobre errores, y de reformas sobre reformas, ya que es imposible negociar con la incapacidad patológica fundamental de la izquierda, para reconocer que no es la igualdad o la equidad el objetivo fundamental de una agenda que promueva la paz y la prosperidad.

Mientras no aceptemos al individuo soberano como fuente de Ley –tal y como en los países anglosajones donde se practica el Common Law– y la libertad individual como valores fundamentales, estaremos sometidos a la arrogancia de los planificadores enamorados de sus creaciones, tanto como lo estaba Narciso de su imagen, antes de ahogarse.

Despojados de nuestra capacidad para enfrentar la incertidumbre y asumir la responsabilidad de nuestras acciones, estamos condenados a ser niños de biberón o ganado de impuestos. Sin libertad o seguridad, porque ambas se pierden, cuando se elige la segunda por sobre la primera.

Referencias

  1. The Great Leveler. Violence and the History of Inequality, from the Stone Age to the Twenty-First Century. 2017. Princeton University Press. 41 William Street, Princeton, New Jersey08540. ISBN 978-0-691-16502-8.

 

libertarios antioquia

Este artículo fue publicado originalmente en Libertarios de Antioquia el 7 de agosto de 2018, y escrito por Luis Germán Contreras Mejía (Arquitecto de la Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín -Medellín Antioquia, Colombia-.

Aficionado a la historia, y la psicología desde que conoció el Dr. Jordan Peterson a través de YouTube en 2015. Estudioso de la «Escuela Austríaca de Economía»; donde se encuentras nombres como el de Ludwig von Mises, Friedrich Hayek, Murray Rothbard, Jesús Huerta De Soto, Miguel Anxo Bastos, Juan Ramón Rallo, Peter Schiff, entre otros.

Empresario independiente y uno de los fundadores de «Libertarios de Antioquia» y «Antioquia Libre y Soberana», movimientos de inspiración libertaria para conseguir la independencia de Antioquia -Colombia- por medios pacíficos).

Este artículo apareció por primera vez en el perfil de Libertario79 en Minds.

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