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La defensa de cualquier ley es la defensa de la violencia

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Cuando hablamos sobre el mejoramiento de la sociedad, debe ser a través de los paradigmas de la libertad, la cooperación y el voluntarismo.

Es posible que haya escuchado la frase «no se habla de política en la mesa». Pero ¿Qué ha hecho al discurso político tan odioso y volátil? Bueno, la respuesta está en el sistema que hemos adoptado.



Nuestro sistema de Estado de derecho constitucional es de participación involuntaria y financiación involuntaria. El debate siempre consistirá en quién está siendo coaccionado, quién está en el poder y quién debe financiarlo todo.

La participación en nuestro sistema no es como una organización o corporación voluntaria, que tiene que convencerte de que renuncies voluntariamente a tu dinero a cambio de un bien o servicio proporcionado por dicha corporación. Si no valoras los beneficios tanto como los costos, no estás obligado a darles tu dinero o usar sus servicios. Si comenzaron a proporcionar servicios de mierda a un costo mayor, ya no puede darles tu negocio si así lo desean.

Bajo nuestro sistema, los políticos no tienen que convencer a la población de que sus programas valen la pena; si no te gusta mucho esa sensación que a final de año es pagar el catastro. No puedes elegir hacerlo o no, mucho menos la cantidad que das, no eliges a dónde va tu dinero y definitivamente no tienes la opción de optar por no participar.

La gente dirá: «pero espera, tienes derecho a votar y tienes derecho a que te escuchen» Esas personas están tan condicionadas que creen que es suficiente para expropiarte tu propiedad. Usar eso como justificación para que el Estado tome tu dinero es comparable a alguien que dice «bueno, no es un robo si el ladrón te permitió argumentar tu posición, pero al final tomó tu dinero».



Esta idea de coacción involuntaria se aplica a todas las personas, a todas las leyes y a todos los impuestos. Cuando alguien está pidiendo que se graven más a los ricos, piden que el estado involuntariamente robe a aquellos que tienen más éxito de los frutos de su trabajo porque eso es lo que quieren. Si los «ricos» rechazan a los encargados de la recaudación, entonces vendrán a castigarlos.

Cuando alguien pide que se prohíban las drogas, no solo piden que personas soberanas sean encerradas en la cárcel por consumir una sustancia que el Estado no aprueba, sino que piden que todos los demás tengan que financiar esta prohibición.

Cuando alguien aboga que las armas deben seguir prohibidas para la población civil, están pidiendo al Estado que impida por la fuerza que las personas soberanas adquieran los medios que deseen para lograr el objetivo final de autopreservación. Si se niegan a cooperar y se descubre que poseen un objeto inanimado que el Gobierno desaprueba, serán castigados por hombres con armas de fuego.

Ahora probablemente puedas ver por qué la conversación sobre política durante el almuerzo puede hacer que la sangre de alguien hierva. Cuando hablas de política, a menos que seas un libertario, estás argumentando a quién se debe coaccionar, a quién se debe robar, y quién se debe encerrar en la cárcel. Si esto se debatiera en cualquier otro ámbito además de la fuerza de la política y el gobierno, sería una conspiración para cometer un crimen. ¿En qué otros sectores de nuestras vidas tenemos permitido Decidir quién es robado y quién es coaccionado sin que sea visto como una atrocidad moral?

Mientras el mecanismo de la política considere un hecho que usted sabe lo que es mejor para las vidas de los demás y que busque hacer cumplir su ideal con violencia, la discusión estará plagada de odio y partidismo. El argumento es quién será coaccionado y quién recibirá los beneficios. Es quién será controlado y quién tendrá el poder, un entorno ideal para la polarización de la que tanto se quejan los medios de comunicación tradicionales en Colombia.



En conclusión, este dilema moral y la injusticia solo pueden resolverse con un ideal libertario de sociedad libre, voluntaria y no coercitiva. Cuando hablamos sobre el mejoramiento de la sociedad, no tiene que ser a través del paradigma inmoral de la fuerza a través del Gobierno. Cuando hablamos sobre el mejoramiento de la sociedad, debe ser a través del paradigma de la libertad, la cooperación y el voluntarismo.

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