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La obsesión por las renovables siempre afecta a los más pobres

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En Colombia se aprobó impuesto al carbono, en MÁS Libertad te mostramos como en Francia la obsesión con las energías renovables afecta a los más pobres y es algo que le podría suceder a nuestro país en el futuro.

Después de un aumento del 2% en junio, la tarifa de gas regulada aumentará en un 7,5% a partir del 1 de julio. El gobierno ha pasado por encima del 6.5% propuesto por la Comisión Reguladora de Energía (CRE).
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Para el gas de calefacción doméstico promedio (20,000 kWh por año con una factura de 1300 €), este aumento dará como resultado un costo anual adicional de aproximadamente 100 € (de todos modos).

Después de presionar a los franceses para aplicar al gas la regulación térmica de 2012 (RT 2012) que, en la práctica, prohibió la electricidad (la cual ni siquiera es contaminante pues el 75% es nuclear), el gobierno aumenta los impuestos a los combustibles fósiles, incluido el gas (pero también al diesel y gasolina).

Aumento de impuestos

Este aumento se suma a los aumentos previos, particularmente el de enero, que tuvo como objetivo integrar en las tarifas el impuesto interno al consumo de gas natural (TICGN), un aumento del 44%, que también sirve para subsidiar las energías renovables.

Este aumento, votado por el Parlamento en 2017, continuará durante los próximos cinco años, alcanzando un 172% de aumento acumulado en 2022.

Impuesto que se financia en particular por el cheque de energía de 150 euros, destinado a los 4 millones de hogares más pobres y el importante aumento de la contribución por el cambio climático, también llamado «impuesto al carbono», que es uno de sus componentes.

«A pesar del número de hogares afectados ya de por si es demasiado alto, el proyecto de ley sigue aumentando», se lamenta Nicolas Mouchnino, a cargo del área de energía en la federación de consumidores UFC-Que Choisir. También tenemos que integrar el hecho de que los precios de la electricidad o el gas continuarán aumentando y que los consumidores tienen interés en reducir su consumo » .

¡La sobriedad forzada y feliz en marcha!

El gobierno le dice a cualquiera que crea (incluyendo a la mayoría de los periodistas voluntariamente crédulos que van en la dirección del viento político) que este aumento es el resultado del aumento de los precios de la gasolina.

Pero, en la factura de gas francesa, para un consumo de 143 € sin incluir los impuestos a la gasolina (por ejemplo) de marzo a mayo de 2018 (tarifa regulada B1), debemos agregar 106 € de varios impuestos o suscripciones que serían mas del 42%.

A partir del 1 de julio de 2018, este porcentaje aumentará nuevamente

Las asociaciones de consumidores se preocupan por los hogares modestos. El Observatorio Nacional de la Pobreza Combustible (ONPE) estima que 6 millones de hogares se encuentran en una situación precaria, y el aumento en las tarifas podría causar estragos el próximo invierno y borrar el beneficio del cheque de energía ya pagado por todos los contribuyentes.

De una manera muy hipócrita, el gobierno dice que está «atento a los costos de Engie y recuerda la necesidad de su control». ¡Pero Engie no transfiere los costos de los impuestos decididos por el gobierno y votados por el Parlamento!

¡Estos impuestos son incluso deseados por el Ministerio de Transición Ecológica y la solidaridad para subsidiar costosas energías renovables y hacer que los combustibles fósiles sean inasequibles para que todos se alejen de ellos!

Nicolas Hulot declara el 29 de junio en el Consejo Económico y Social (CESE) que «la transición energética debe ser solidaria, justa y equitativa», pero aplica lo contrario de lo que dice hacer y esta esquizofrenia no parece cansarlo.
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También afirma que «la energía es el motor de la economía» y, por lo tanto, el empleo, pero no tiene miedo de pisar el acelerador para lograr su objetivo de «pasar al 40% de energía renovable en 2030». Eliminando las incertidumbres sobre como almacenar la electricidad.

Los franceses están comenzando (y no han terminado) a descubrir en su portafolio las consecuencias de las desafortunadas decisiones que se han tomado y seguirán tomando para «acelerar» la transición energética al Nirvana de las energías renovables.

Dogma anti nuclear y fe en las energías renovables

Es triste observar que muchos responsables de la política energética en este país son dogmáticos o políticamente correctos. Olvidan el interés general y el bienestar de los franceses al amparo del discurso dulce y meloso.

Lo más importante para ellos parece ser la reducción a cualquier costo de la energía nuclear. Sin embargo, esta política energética tiene muchas desventajas:

  • Sin reducción de emisiones de CO2
  • Fuerte sobrecosto a la electricidad
  • Fuerte aumento en los impuestos a los combustibles fósiles para subsidiar las energías renovables
  • Apuesta loca por resolver la intermitencia del viento y la energía solar, lejos de vislumbrarse una posible solución

Es triste observar que las repetidas advertencias de las estructuras competentes, como la Academia de Ciencias o la Academia de Tecnología, no se toman en cuenta como prioridad para alimentar las propuestas hechas a los responsables políticos. No todas las opiniones son iguales, especialmente en áreas tan técnicas como la energía, incluso en una democracia.

El peor enemigo de la verdad no son las mentiras sino las creencias. (Nietzsche)

Muchos franceses parecen seducidos por la perspectiva de redes locales de calor, hidrógeno y electricidad, que combinan producciones distribuidas entre consumidores (los famosos prosumidores) sin ver las consecuencias financieras globales.

Los industriales están a la expectativa de recoger jugosos subsidios a costa de los contribuyentes (100 millones de euros lanzados para promover una civilización utópica de hidrógeno) y los sociólogos ven allí hermosos campos de investigación.

El argumento supremo que respalda esta visión es que la evolución hacia el empoderamiento individual, el surgimiento de lo «local», es inevitable porque es llevada por un movimiento de sustancia. Por el contrario, es la agrupación centralizada que es solidaria y económica.

Este conocimiento común inmanente, este consenso blando no argumentado ya no es cuestionable porque es «evidente». Esta «evidencia» es probablemente tan poderosa y tan difícil de combatir como el miedo al accidente nuclear.

Todo está muy bien Madame la Marquise, el Dr. Folamour está a cargo del barco Francia.

Un pueblo puede correr al desastre hacia un abismo (financiero) como las ovejas de Panurge, pero con la condición de estar bien informado sobre los gastos y las consecuencias.

Pero, ¿quién presenta los escenarios de las personas que buscan minimizar el gasto, incluido el gas y la electricidad, y maximizar el bienestar de los franceses?
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Artículo original por Michel Gay, puedes encontrarlo aquí.

2 Comentarios
  1. […] de los países que más redujeron sus emisiones de CO2, lo cual resulta irónico luego de que recientemente se aprobó un impuesto al carbono en el […]

  2. […] pongan los pulgares en la balanza, las energía alternativas no son competitivas y es algo que sus defensores nunca mencionan. (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({}); Por Peter Van Doren para […]

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