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Los ciudadanos, y no el gobierno restauraron la electricidad en Puerto Rico

Muchas veces la solución que buscamos en el gobierno la tenemos en nuestras manos, Pepino Power Authority en Puerto Rico, puede ser un ejemplo de lo que los barranquilleros deberíamos hacer en nuestra ciudad.

La electricidad es un producto como el gas y el agua. La provisión de estos productos para el consumidor debería estar disponible para compañías privadas que se especializan en asegurarse de que sus clientes estén contentos.

Cuando servicios como estos son vistos como «derechos», terminan siendo proporcionados por el gobierno, o monopolios «naturales» otorgados por el gobierno, y es entonces cuando las personas pierden el acceso a tales productos. Ellos sufren las consecuencias sin tener ningún derecho real a quejarse.

Esa fue la situación que vivió Puerto Rico, donde el suministro de electricidad está controlado exclusivamente por políticos y burócratas en el gobierno.

Como un «derecho», como otros productos y servicios provistos por el gobierno, la electricidad tiene un precio considerable. Después de tener que esperar más de cuatro meses para poder congelar sus alimentos, mirar televisión o usar sus computadoras después del huracán María, que obligó al 40 por ciento de los habitantes de la isla a vivir sin electricidad, un grupo de ciudadanos de San Sebastián decidió tomar el asunto por sus propias manos al restaurar la energía en su propio municipio.

El alcalde Javier Jiménez no podía esperar más a la Autoridad de Energía Eléctrica de Puerto Rico o al Cuerpo de Ingenieros del Ejército. Entonces, primero hizo una lista de personas en la ciudad que eran electricistas. Alineando a un grupo de empleados de la ciudad que incluía antiguos empleados de servicios públicos, el alcalde comenzó a llevar electricidad a la ciudad.

En poco tiempo, Pepino Power Authority, grupo de voluntarios que decidió no esperar más al gobierno, estaba trabajando en la reparación de líneas eléctricas por su cuenta. Primero comenzaron con las líneas del centro y luego continuaron trabajando hacia las colinas que rodean la ciudad.

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Ciudadanos a cargo de Pepino Power Authority empresa que restauró la electricidad en San Sebastián Puerto Rico

Pero mientras defendían a su propia gente, el gobierno los acusó a ellos y al alcalde de eludir el monopolio del estado y poner en peligro a la gente.

«Una de las primeras cosas que hicimos», dice Jiménez, «fue establecer un protocolo de seguridad y trajimos a un inspector del gobierno».

A pesar de la resistencia que el alcalde y su grupo de voluntarios han encontrado, en poco tiempo habían restaurado la energía a la mayoría de la ciudad, dijo el voluntario Joaquín Cruz. Y para final de mes ya estaba al 100% restaurado.

Mientras tanto, otros alcaldes aún esperaban que el gobierno les enviara ayuda.

Si bien esta lección se perderá en la mayoría de las personas, es, sin embargo, un gran ejemplo de cómo los gobiernos no pueden proporcionar a la población servicios tan eficientes como el mercado privado puede y lo hace. Permitir que la competencia ingrese al campo dando a las empresas eléctricas independencia en la oportunidad de brindar el mejor servicio, el más seguro y el más asequible sería una solución superior a largo plazo para la red eléctrica de Puerto Rico y su gente, especialmente los consumidores de bajos ingresos y más pobres.

Puerto Rico demuestra una vez más, que cuando los gobiernos ignoran los principios económicos y comienzan a reclamar que los bienes y servicios son «derechos», la gente comenzará a esperarlos gratuitamente. Y donde quiera que los gobiernos intervienen para satisfacer una demanda mientras simultáneamente carecen de los mecanismos de precios necesarios y los motivos de ganancia, el caos y la ineficiencia están garantizados.

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En Barranquilla los ciudadanos viven una situación similar, una empresa como Electricaribe totalmente politizada la cual presta un servicio totalmente deficiente, quizá sea un buen momento de que los barranquilleros nos olvidemos del gobierno y empecemos a hacer las cosas por nuestra cuenta.

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