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El avance del marxismo cultural en Latinoamérica: una guerra sin tregua

Iberoamérica es de las áreas con más potencial de desarrollo económico e individual. Sin embargo, existe una vulnerabilidad al marxismo cultural.

Desde que fue concebido, el marxismo mantiene su lugar dentro de la especie humana a través de la creación de disputas entre “aparentes” colectivos oprimidos por parte de otros que harían las veces de opresores.

En un principio, la contienda se daba entre la clase obrera y quienes se arriesgaban a dirigir los medios de producción. Conforme fue pasando el tiempo, los obreros notaron que dicha lucha era totalmente absurda, ya que lanzarse en contra del sistema capitalista, en lo absoluto les generaría ingresos y calidad de vida. Fue por esa razón que la estrategia tuvo la necesidad de ser reinventada.


El primer proponente de ello fue el teórico marxista, político y periodista italiano Antonio Gramsci; el cual, según sus asiduos seguidores, comprendía la importancia estratégica de crear “narrativas hegemónicas” capacitadas para generar consenso en todo el espectro social.

Misma Técnica, Nuevos Oprimidos

Básicamente, la técnica es la misma. Se crea un conflicto, se victimiza a una serie de colectivos, y posteriormente llegan los “líderes alternativos de izquierda” -disfrazados de “Mesías Liberadores”- que trazarán senda y calzada para que estos grupos puedan salir adelante en la consecución plena por lograr sus derechos.

Lo que dichos grupos ignoran, es que les están sirviendo de trampolín a la izquierda para hacerse a las banderas del poder, y una vez estos mesías alcancen su cometido, poco o nada les importará que ocurra con ellos de ahora en adelante. En palabras del mismo Gramsci, la estrategia consistiría en:

«La conquista del poder cultural es previa a la del poder político y esto se logra mediante la acción concertada de los intelectuales llamados “orgánicos“ infiltrados en todos los medios de comunicación, expresión y universitarios.»[1]
Antonio Gramschi

La guerra ahora no sería en el campo económico, sino en el cultural. En lugar de obreros, los nuevos sujetos revolucionarios serían las minorías: mujeres, jóvenes estudiantes universitarios, afrodescendientes, indígenas, niños, inmigrantes, población LGBT, entre otros.

antonio-gramsci comunismo
Imagen No. 1: El teórico marxista, político y periodista italiano Antonio Gramsci; planteó que los medios son el instrumento de la “hegemonía cultural”, el canal del sometimiento a través del lenguaje. Foto: MÁS Libertad.

Paralelamente, docentes marxistas -fundamentalmente de la Escuela de Frankfurt-, analizan los textos juveniles de Marx, y “El origen de la propiedad” de Engels y la dialéctica de Hegel.

Es así como nace el “Marxismo Cultural” y se trasladan todas las pugnas dialécticas y enfrentamientos de “la burguesía contra el proletariado”, a las luchas de las minorías previamente mencionadas, valiéndose de los recursos de la victimización y la infantilización social.

Estas minorías, quizás, desconocen el propósito por el cual están siendo usadas por la izquierda ideológica: echar por tierra la cultura occidental, destruyendo a su vez instituciones como el cristianismo y el concepto tradicional de “familia”, a fin de derrocar por completo al capitalismo.

De este modo, se logran justas interminables entre los estudiantes con los docentes, los hijos con sus padres, las etnias con los blancos, y entre la población LGBT y el “Neofeminismo” se desafía bárbaramente a los varones y al “Hetero-Patriarcado maldito y opresor”.

Llave en mano con lo dicho, se encuentra el POSMODERNISMO, una nociva filosofía que mediante el juego de la retórica permite que cualquier absurdo se mueva en la vía del relativismo, por encima de la razón y la realidad, acabando así con la VERDAD.

La Paradoja

Lo más paradójico -incluso patético- de la causa de estos colectivos, no es solamente el desconocimiento de a quienes les están sirviendo; sino que se produce en ciudades como Buenos Aires, Santiago, Madrid o México D.F; justamente las metrópolis más tolerantes de Iberoamérica.

En estas ciudades, las minorías en cuestión suelen ser tratadas con mucho más respeto en contraste a como son tratadas en países de Oriente Medio. En Oriente Medio la mujer se encuentra totalmente subyugada a lo que disponga su marido de esta, y formar parte de la población LGBT suele castigarse brutalmente, incluso con la muerte.

El Cono Sur: Tierra Fértil para el Marxismo Cultural

El Cono Sur es la región más austral del continente americano, que, como una gran península, define el sur del subcontinente suramericano.

Si partimos de la figura del cono como referencia, en el vértice del Cono Sur se encuentra el Cabo de Hornos y las dos rectas del mismo conectan con el Océano Pacífico y el Atlántico; correspondiendo con las áreas geográficas de Argentina, Chile y Uruguay. La extensión geográfica de este amplio territorio supera los tres millones de kilómetros cuadrados.

Imagen No. 2: Chile, Argentina y Uruguay componen el Cono Sur en la definición más estricta (Mapa Fotomontaje MÁS+ Libertad).

Una de las características más destacables del Cono Sur es el promedio de estándares y calidad de vida mayores evidentes en relación a otras zonas de Latinoamérica. Según el reciente Índice de Libertad Económica realizado por The Heritage Foundation; Argentina, Chile y Uruguay ocupan los puestos número 144, 20 y 38, respectivamente. De hecho, dichos países, pese a haber estado bajo el yugo del populismo de izquierda durante un prolongado período de tiempo (salvo el caso de Uruguay), son considerados como economías emergentes y en constante ascenso.

No obstante, se han convertido en tierra fértil para el marxismo cultural, siendo de las naciones que exhiben mayor grado de progresismo de toda la región. Tanto es así, que el tóxico legado de los fallecidos dictadores Fidel Castro y Hugo Chávez, se aferra obstinadamente a las mentes de gran parte de sus ciudadanos.

La izquierda ideológica ha montado toda una dictadura cultural en el Cono Sur, y para demostrarlo se expondrán a continuación algunos hechos contundentes.

Argentina: La despenalización del aborto ¿Una propuesta mal planteada?

marxismo cultural uruguay
Imagen No. 3: Manifestación a favor del aborto legal en Argentina, el 3 de junio de 2018 (Foto: EITAN_ABRAMOVICH/AFP/Getty_Images).

Breve reseña histórica

La historia de la Despenalización del Aborto se remonta a 1886 con la sanción del Primer Código Penal, en el cual se penalizaban todos los casos de aborto sin lugar a excepciones. Posteriormente, con la primera reforma del Código, en 1903, se establece la primera salvedad: los casos de tentativa de interrupción del embarazo no pueden ser castigados.

Corriendo el año 1921, se lleva a cabo la segunda reforma al Código, en la cual se contemplan los dos actuales escenarios en los que no es penalizable el aborto: cuando se practica para evitar una situación que ponga en riesgo la vida o la salud de la mujer, y cuando se interrumpe debido a una violación o un atentado contra el pudor de mujeres con retrasos o desordenes mentales.

En 1968, durante el régimen de la autodenominada Revolución Libertadora Argentina, se implementa el Decreto Ley No. 17.567, estableciendo la no penalización si el peligro para la vida o la salud de la mujer es grave; o en cualquier caso de violación, siempre que éste estuviera judicializado y con el consentimiento de un representante legal si la mujer fuera menor, padeciera retrasos o desordenes mentales. Luego, en 1973, estas modificaciones perdieron efecto de conformidad con la Ley No. 20.509.

Pese a esto, en 1976, bajo el gobierno de facto autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, el Decreto Ley No. 21.338 incorpora nuevamente las modificaciones realizadas en el Decreto Ley No. 17.567 de 1968.

Recientemente, la Sra. Martha Rosenberg -referente histórico de la Campaña Nacional en Argentina por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito– afirmó para el Periódico Clarín Argentina: -A pesar del revés que nos fue infringido en el Senado, seguimos en campaña como desde hace 13 años. Y más ahora, cuando la vigencia de derechos adquiridos se encuentra en retroceso. Hay una ofensiva muy grande, que incluso está en contra de la educación sexual integral (ESI) y el uso de los anticonceptivos.-

Pasado más de un siglo de haberse puesto sobre la mesa del debate por primera vez, la despenalización del aborto permanece más vigente que nunca.

El Debate

En la madrugada del pasado jueves 9 de agosto, tras cinco meses de debate mediático, político y social, y bajo la mirada de cientos de miles de personas que esperaban afuera sin importar la lluvia y el frío imperantes en ese momento; el Senado de la Nación Argentina rechazó la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo por 38 votos en contra, 31 a favor y 2 abstenciones.

Ni los frecuentes anuncios en medios masivos de comunicación, ni el apoyo brindado por influyentes personalidades locales e internacionales, ni los lobbies de grupos feministas y LGBT u otras expresiones del progresismo; consiguieron que el Senado concordara con la Cámara de Diputados, la cual aprobó el proyecto aproximadamente dos meses atrás de la fecha en mención.

Se podría decir que hasta ahora no ha pasado nada, pues la ley que reglamenta el aborto en Argentina no ha sufrido modificación alguna y continúa permitiéndose solo en dos escenarios: violación y riesgo para la salud de la mujer. Sin embargo, el proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo cruzó los límites de la política y se volvió parte de la cotidianidad e intimidad de millones de argentinos. Casi ningún argentino se mantuvo al margen del debate, asumiendo diferentes posturas en torno a la vida, la muerte, el género, el sexo, la salud pública, y el papel que desempeña el Estado en todo esto.

¿Qué fue, entonces, lo que imposibilitó la aprobación -o favoreció el rechazo- de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo?; Acaso la despenalización del aborto en todos los casos, es ¿Una propuesta mal planteada?

¿Por qué es una propuesta mal planteada?

El proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, como se encuentra actualmente concebido, acarrearía las siguientes consecuencias:

  1. Derecho de la madre a interrumpir voluntariamente el embarazo hasta la semana No. 14.
  2. Aborto sin límite hasta el noveno mes de gestación, bajo tres causales -violación, riesgo para la salud de la mujer y malformaciones congénitas- que fácilmente podrían llegar a ser la regla.
  3. Aborto voluntario en adolescentes de entre 13 y 16 años de edad, sin el consentimiento de sus padres.
  4. Objeción de consciencia individual restringida.
  5. Objeción de consciencia institucional prohibida.

Entre otras, gran parte del Senado y demás sectores de la sociedad argentina no sucumbieron a la mentirosa narrativa creada por los lobbies abortistas, y que se compuso de las siguientes falacias:

Falacia No. 1: En Argentina se practican cerca de 500 mil abortos clandestinos por años

En Argentina aproximadamente hay 700 mil nacimientos vivos por año. Si el número de abortos clandestinos tuviera algún tipo de sustento real, más del 40% de los embarazos terminarían en aborto, lo cual no es verdad ya que el porcentaje de nacimientos vivos atendidos por médico o partera es del 99.7% (Fuente: Ministerio de Salud de la Nación Argentina / Dirección de Estadística e Información de Salud).

Falacia No. 2: Miles de mujeres mueren por año en Argentina a causa de abortos clandestinos

En Argentina, durante el año 2016 -último medido por la DEIS (Dirección de Estadísticas e Información de Salud)-, se produjeron 245 muertes maternas. De ellas, 135 se debieron a causas obstétricas directas, es decir, resultado de complicaciones del propio embarazo o parto; 67 fueron por causas indirectas, o sea por problemas de salud preexistentes -diabetes, alta presión- o contraídos durante la gestación -caso del virus H1N1, por ejemplo-; y 43 en consecuencia a “embarazos terminados en aborto”.

De hecho, de las 43 muertes maternas de 2016 causadas por embarazo terminado en aborto, 31 podrían corresponder a abortos provocados (Ver Imagen No. 4). Esto significa que el aborto representa menos del 20% de las causas de muerte materna, sin ser la principal causa de muerte femenina. Las fuentes en mención resultan ser tan sumamente confiables, que son respaldadas por la OMS (Organización Mundial de la Salud).

Imagen No. 4: Cantidad de muertes por embarazo terminado en aborto según subgrupo de causas. República de Argentina, año 2016 (Fuente DEIS “Dirección de Estadísticas e Información de Salud”).

Falacia No. 3: La despenalización del aborto resuelve un problema de salud pública

Se debe aclarar un punto “Todas las vidas humanas son valiosas y toda muerte constituye una tragedia”. Pero, 43 muertes, ni mucho menos 31, SON UN PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA. De hecho, el mismo año -2016- más de 5.000 mujeres murieron por cáncer de mama. Si al lobby feminista realmente le importaran la mujer y su salud, buscaría luchar por un sistema de salud pública que velara por salvaguardar a la mujer en todos los casos.

Falacia No. 4: El feto no es un ser humano, sino una agrupación de células

Se debe partir de la base que todo ser humano es una agrupación de células. La pregunta realmente importante es: ¿Por qué biológicamente se ha comprobado que el neonato es un ser humano?

Esa pregunta se responde biológicamente a través del hecho de que debe ocurrir la fecundación para que aparezca la primera célula humana llamada cigoto. De acuerdo con investigaciones llevadas a cabo durante las dos primeras semanas de vida tras producirse la concepción, el embrión se comporta desde el principio como una entidad autónoma que modifica toda su realidad inmediata para asegurar su supervivencia, manipulando el ambiente que lo rodea como lo haría cualquier individuo para sobrevivir. El embrión envía señales e inicia un diálogo molecular con la madre único e irrepetible.

Organizaciones como La Academia Nacional de Medicina de Argentina, afirma que el niño por nacer, científica y biológicamente es un ser humano cuya existencia comienza al momento de su concepción.

Falacia No. 5: La mujer tiene derecho a decidir sobre su cuerpo

Por supuesto que la mujer tiene derecho a decidir sobre su cuerpo. El problema radica en que EL NIÑO EN GESTACIÓN, NO ES PARTE DEL CUERPO DE LA MADRE, pese a encontrarse incubado en su interior. Las razones por las cuales esta es una verdad inalienable, son:

  1. El niño en gestación tiene un ADN único e irrepetible, diferente al de sus progenitores.
  2. El niño en gestación tiene un ritmo cardíaco distinto al de la madre.
  3. El factor sanguíneo del niño en gestación puede ser distinto al de la madre.
  4. El niño en gestación genera órganos propios como la placenta, la cual se creía antes correspondía al cuerpo de la madre.

Adicional a esto, el cuerpo de los neonatos se encuentra protegido por pactos internacionales (Pacto de San José) que en Argentina tienen rango constitucional (Fuente: Convención Americana sobre Derechos Humanos, Artículo 4). De haberse aprobado el proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, se hubiera violado la Constitución Política de este país (Fuente: Constitución Nacional Argentina, Ley No. 24430, Artículo 75, Incisos 21 al 23).

Falacia No. 6: Los argumentos en contra de la despenalización del aborto son exclusivamente religiosos

Con anterioridad se pone en evidencia que es la misma ciencia del hoy la que ha permitido comprender, que, aquello que la mujer está gestando es un ser humano. En eso no tiene nada que ver ninguna religión, credo o comunidad de fe. Es más, para los abortistas resultaría mucho más sencillo discutir con los sacerdotes y libros sagrados de las diversas religiones, no con los biólogos y los profesionales en genética y todo lo descubierto científicamente hasta la fecha. Es precisamente la ciencia del hoy, la que se opone a todos estos postulados previamente expuestos que no resisten ningún análisis serio.

Falacia No. 7: El aborto es una política de salud reproductiva

Este argumento por sí solo se contradice ¿Qué tipo de salud reproductiva es la que precisamente impide la reproductividad?

Para continuar rebatiendo esta falacia, se hará uso del Juramento Hipocrático, Código Internacional de la Ética Médica. El contenido de este juramento se ha ido adaptando a las circunstancias y conceptos éticos dominantes de cada sociedad. Dicho documento fue actualizado por la Declaración de Ginebra de 1948, y desde entonces, reza lo siguiente:

(…) Llevaré adelante ese régimen, el cual de acuerdo con mi poder y discernimiento será en beneficio de los enfermos y les apartará del perjuicio y el terror. A nadie daré una droga mortal aún cuando me sea solicitada, ni daré consejo con este fin. De la misma manera, no daré a ninguna mujer supositorios destructores; mantendré mi vida y mi arte alejado de la culpa. (…)

Con base en el anterior apartado del Juramento Hipocrático ¿Qué tipo de salud pública es aquella en la cual, ingresan dos seres humanos a una clínica, y sale uno con vida, mientras el otro es arrojado a una bolsa de desechos patógenos? Desde el punto de vista de la ética médica, el aborto va en contra de sus preceptos. Resulta más absurdo aún, contemplarlo como una política de salud reproductiva.

Falacia No. 8: Si no se está a favor del aborto legal, se está a favor del aborto clandestino

Esta es una falsa disyuntiva, en la cual, los lobbies abortistas proporcionan únicamente dos caminos: aborto legal y aborto clandestino. No obstante, existe una tercera vía para aquellos sectores que buscan “Salvar las dos vidas”; y esta consiste en: políticas públicas que por un lado desmantelen las clínicas clandestinas, y por el otro generen condiciones de vida dignas para la mujer que hagan del aborto una opción que en lo absoluto merezca ser contemplada.

El Ministerio de Salud de la Nación Argentina tiene mucho por hacer. Debe reforzar o transformar todas sus políticas públicas para que:

  1. Se estimule la maternidad y se pierda el temor a traer nuevos seres humanos al mundo.
  2. Se prevengan los nacimientos no deseados y se cree consciencia del papel que desempeñan los padres en la vida de los niños desde su concepción, pasando por su formación física y mental, hasta su libre desarrollo como individuo y persona.
  3. Exista una atención pre-natal efectiva.
  4. Se creen otras políticas de apoyo a la mujer.

Otros países de la región como Chile, han demostrado que la prevención para tener embarazos seguros ha sido el vehículo que logra reducir la mortalidad materna. De hecho, hace algunos días, el epidemiólogo molecular de la facultad de medicina de la Universidad de Chile y director de investigación de MELISA Institute, Elard Koch, se dirigió a varios legisladores del Congreso de la Nación Argentina y les compartió los resultados de dos experimentos naturales realizados en Chile y México, acerca de los factores más relevantes en materia de salud materna para un periodo de diez años. Estos estudios fueron publicados en la revista americana de ciencia PLOS ONE y en la open version de la revista británica British Medical Journal (BJM), respectivamente.

Por ello, sobre las medidas propuestas para que Argentina reduzca la mortalidad materna, Koch desestima que la legalización del aborto influya directamente en el bienestar de las mujeres en embarazo. Afirmó que:

Con los datos que arrojaron los experimentos naturales de Chile y México, sabemos que la educación es el principal factor para regular la fertilidad en las mujeres, y las empodera de forma natural para tomar control de la misma. Las otras variables importantes son el acceso a los centros de atención médica -detección precoz del embarazo y atención prenatal-, así como una atención obstétrica de emergencia adecuada.

Falacia No. 9: El aborto es una realidad social, por ende, debe ser legalizado

Si bien el aborto forma parte de la realidad social, este argumento no implica que debiera aprobarse su legalización. Existen muchas realidades negativas que desde siempre han formado y seguirán formando parte de la sociedad, y no por eso se solicita deban ser legalizadas, sino que por el contrario, las poblaciones de diversos países exigen que las combatan.

Los robos son el mejor ejemplo de ello, puesto que nadie en pleno dominio de sus cabales, pediría que los legalizaran, solo por el simple hecho de pertenecer a la realidad social. Para reducirlos, lo que se busca, es la creación y puesta en marcha de políticas públicas que le permitan a las ciudadanías poder vivir de forma más segura.

Falacia No. 10: Ninguna persona puede decidir si una mujer va ser mamá o no. Esa es una decisión que solo le corresponde a ella

Una mujer en embarazo no decide si va ser mamá o no, PUESTO QUE YA LO ES. El ser mamá no es un estado futuro, sino un estado actual. La Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, lo que hubiera permitido en el evento tal de haber sido aprobada, es que la mujer decida si ser la madre de un hijo vivo o de un hijo muerto, muerte última propiciada por ella misma.

Falacia No. 11: En los países en los cuales el aborto es legalizado, la cantidad de abortos practicados decrece

Las estadísticas de los países en los cuales se ha legalizado el aborto, muestran todo lo contrario. En países como Uruguay, en donde el aborto fue legalizado hace aproximadamente seis años (octubre de 2012), se produjo un incremento de abortos del 37% del total practicados entre enero de 2013 y diciembre de 2017 (Ver Imagen No. 5).

Imagen No. 5: Gráfico Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) en Uruguay entre 2013 y 2017 (Fuente: Informe IVE 2013-2017).

Ahora bien, en países del primer mundo como Estados Unidos, donde el aborto es legal en todos sus Estados desde la sentencia de la Corte Suprema en el Caso Roe contra Wade, el 22 de enero de 1973; de acuerdo a cifras obtenidas por el Guttmacher Institute, desde aquel entonces hasta la fecha se han practicado 60’069.971 abortos. En el año 1973 hubo cerca de 744.610 abortos, y en la actualidad se practican aproximadamente 926.190. Desde su legalización, se puede decir que cada año, un millón de nuevos abortos son llevados a cabo (Fuente: ABORTION statistics, United States Data & Trends).

Falacia No. 12: El Aborto siempre es seguro

El aborto implica un procedimiento de carácter invasivo en el cuerpo de la mujer, razón por la cual nunca es 100% seguro. Lo único que suele ser seguro durante el procedimiento es la muerte de un ser humano aún sin capacidad de decidir sobre su propia vida en manos de un grupo de profesionales que juraron trabajar en beneficio de la salud.

Aunado a esto, se encuentra el síndrome post-aborto, tan conocido como escondido por aquellos que están a favor de la legalización. En países donde el aborto es legal, como Francia por ejemplo, el 83% de las mujeres han dicho que someterse a este procedimiento deja huellas psicológicas casi imposibles de borrar (Fuente: Artículo infobae: Ségolène du Closel: “En Francia, la despenalización banalizó el aborto”, por Claudia Peiró, publicado el 2 de mayo de 2018).

Falacia No. 13: El aborto debe ser gratuito

Esta es quizás la peor falacia de todas. Suponiendo que todas las anteriores falacias hubiesen sido objetadas bajo las meras opiniones personales de los legisladores, omitiendo los datos científicos, estadísticos y legales existentes al respecto; para así haber procedido a la aprobación de la legalización del aborto, se debe tener en cuenta que EN LA VIDA NADA ES GRATIS y TODO CUESTA UN VALOR.

Cuando el Estado sugiere que va a proporcionar algo GRATIS, la calidad de gratuito aplica para el que lo recibe -de hecho esto último, no es del todo cierto-, puesto que el financiamiento de ese algo que es gratis proviene del pago de los impuestos de la ciudadanía, incluyendo a aquellos que se opongan drásticamente a la ejecución de diversas políticas públicas como la tratada en este artículo.

El costo promedio de un aborto a nivel mundial es de $USD 424 para el caso del aborto farmacológico, y de $USD 726 en el caso del aborto quirúrgico. Si se hubiera aprobado la despenalización del aborto bajo cualquier causal, durante su primer año el costo hubiera ascendido a más de cuatro mil millones de pesos argentinos, cifra que perfectamente pudiera duplicarse en los siguientes tres o cuatro años (Fuente: Profesionales de Ciencias Económicas a favor de la Vida, “El costo de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) en Argentina”, julio de 2018).

Falacia No. 14: La despenalización del aborto favorece a las clases socioeconómicas más necesitadas

Las familias que viven en pobreza o pobreza extrema, buscan salir de dicha condición socioeconómica, no recurrir a la práctica del aborto. El aborto de hecho es una demanda de las clases más privilegiadas (clasificadas en Argentina como ABC1), no de las más necesitadas (clasificadas en Argentina como D-E), y es por esa razón que para limpiar su consciencia se valen de las situaciones de otros. Tanto es así, que varias encuestas realizadas por diversas entidades, han revelado que las clases socioeconómicas más necesitadas son las que mayoritariamente se oponen al aborto. Los resultados arrojados por dichas encuestas, se pueden apreciar a continuación:

Imagen No. 6: Encuesta cuán de acuerdo o desacuerdo está la ciudadanía de la Argentina con el proyecto de ley que garantiza un aborto legal, seguro y gratuito, en diversas categorías, incluyendo el nivel socioeconómico (Fuente: Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública “ESPOP”, Universidad de San Andrés, junio de 2018).

Imagen No. 7: Encuesta favorabilidad con la legalización del aborto, en diversas categorías, incluyendo el nivel socioeconómico (Fuente: Análisis sociopolítico de la coyuntura argentina, Ipsos Public Affairs Argentina, julio de 2018).

Después de observar toda esta información, no es necesario ser un militante pro-vida para darse cuenta de la serie de inconsistencias con el cual fue concebido el proyecto de ley que busca garantizar la despenalización del aborto en todos sus escenarios. Desde el principio ha estado plagado de falacias, subjetividades de los lobbies que lo promueven, interpretaciones erróneas en los aspectos científicos, estadísticos y legales, entre otros aspectos que, de no ser replanteados, conducirán a que el debate tarde que temprano pierda la fuerza que ha adquirido, especialmente, en lo que va de este año.

El panorama actual

Han pasado menos de dos meses desde la decisión emprendida por el Senado de la Nación Argentina, y solo hasta dentro de un año, el Congreso de la Nación podrá volver a tocar el tema. No obstante, la reivindicación a favor del aborto legal, seguro y gratuito continuará moviéndose en las calles de sus principales ciudades, tal y como ocurrió el pasado 28 de septiembre. La Marea Verde -apelativo con el cual mejor se conoce al lobby de grupos feministas en el país albiceleste-, se tomó Buenos Aires con el objetivo de conmemorar el Día Internacional por el Aborto Seguro.

Quizás sea cuestión de tiempo para que las argentinas no sean forzadas a dar a luz si así no lo quieren, pero para cumplir dicho cometido, el proyecto deberá someterse a múltiples transformaciones, inherentes principalmente al orden constitucional.

Imagen No. 8: Marcha a favor del aborto legal en Argentina, sobre la Avenida de Mayo de Buenos Aires, la tarde del viernes 28 de septiembre de 2018 (Tomado de Periódico Clarín Argentina. Foto Emmanuel Fernández).

El aborto seguirá siendo un tema bastante álgido de discusión, puesto que existe toda una serie de opiniones encontradas al respecto. Aunque una ligera ventaja a favor de su legalización se dispara entre los sectores más jóvenes de la población -según las encuestas-, no por eso los movimientos pro-vida -mejor conocidos como la Ola Celeste– están dispuestos a bajar la guardia en su lucha.

Tanto los lobbies feministas y LGBT en favor del “aborto legal, seguro y gratuito” –Marea Verde-, como los movimientos que usan el slogan “Salvemos las 2 vidas” –Ola Celeste-, se mantendrán en pie buscando captar seguidores y convencer con sus argumentos a los legisladores, así como enfrentándose el uno al otro en esta guerra cultural sin precedentes.

Argentina, por ser una nación tan extensa, poblada y rica culturalmente, y contar con una industria pujante y diversa; goza de todo el potencial para consolidarse como una de las grandes economías del mundo, basada en el sano ejercicio de las libertades individuales de todos sus ciudadanos. Lastimosamente, el marxismo cultural, consecuencia de las diversas expresiones del peronismo que la ha dirigido durante las últimas siete décadas, y que se ha propagado por todas las instituciones de carácter estatal, comunicativo y educativo -en virtud de la estrategia creada por Gramschi y los intelectuales de la Escuela de Frankfurt-, la tienen quebrada, lo que le dificulta poder alcanzar esa meta.


Referencias

  1. Amate Pou, Jordi. Paseando por una parte de la Historia: Antología de citas. Editorial Penguin Random House Grupo Editorial España, 2017. ISBN 9788417321871. p. 111.

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