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Más regulación de precios a los medicamentos resultaría en escasez

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Juan Carlos Lozada se equivoca, mayor regulación de precios es la misma receta que llevó a Venezuela a la escasez de medicamentos.

Alguna vez has escuchado la historia de algún amigo o familiar que se queja porque su EPS no le aprueba la entrega de un medicamento fuera del Plan obligatorio de salud (POS), o las múltiples quejas de los usuarios que repiten una lista de nombres que siempre les son recetados cada vez que van al médico.

En Colombia hay muchas dificultades de acceso a los medicamentos, El Estado a menudo enfrenta el desafío interviniendo y haciéndose cargo de las tarifas de acceso controlando el precio de los medicamentos.
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Desafortunadamente, estas interferencias en el funcionamiento del mercado de los medicinas siempre resultan en efectos terribles. Porque el problema real es el déficit de oferta que hace subir los precios y complica el acceso a los medicamentos para la mayoría de los colombianos.

En este escenario, una industria farmacéutica totalmente libre de regulaciones de precios sería una mejor alternativa. Pero ¿Cómo estimular la inversión privada para enfrentar el desafío del acceso a los medicamentos?

Incentivos fiscales a la industria farmacéutica

Si bien el ingreso per cápita promedio ha mejorado, sigue siendo en gran medida insuficiente para permitir a la mayoría de los colombianos acceder a servicios de medicina prepagada o costear sus propios medicamentos.

La debilidad del poder adquisitivo de las poblaciones se evidencia con la creciente demanda de medicamentos. Las autoridades públicas, al igual que otras partes interesadas, tienen la responsabilidad de facilitar el acceso a los medicamentos a los ciudadanos. Sin embargo, no es tan complicado como parece el lograr ese objetivo.

Los sistemas ciegos de protección social han demostrado que sus límites son ineficientes y, sobre todo, fuente de déficits y mala gestión. De ahí la necesidad de implementar una política diferenciada de acuerdo con el nivel de vida de los ciudadanos. En este sentido, los más pobres podrían seguir beneficiándose de las ayudas directas específicas sobre la base de criterios objetivos y transparentes.
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En cuanto a la clase media, es posible considerar ayudas fiscales tales como la posibilidad de deducir los gastos médicos, hasta cierto límite, de los ingresos imponibles. Pero, lo que será más interesante es actuar sobre todos los factores que inflan artificialmente los precios de los medicamentos.

En este sentido, la reforma del sector de medicamentos se hace inevitable para el Gobierno de Iván Duque. Por lo tanto, el Estado no debe racionalizar la entrada de competencia en el mercado, ni limitar los precios de venta a los consumidores para evitar que la poca inversión y la falta de empresas en el mercado infle innecesariamente el precio que se le cobra al consumidor.

Del mismo modo, es importante reformar la tributación de las farmacéuticas, cuyo precio a menudo está cargado con varios impuestos aduaneros. La racionalización de la tributación de estas empresas es capaz de liberar el poder adquisitivo y así impulsar la demanda de los colombianos.

Estimular la competencia

El papel del sector privado es crucial en un contexto de déficit fiscal y recursos públicos débiles. En este sentido, es necesario estimular la competencia en el mercado de medicamentos eliminando las barreras de entrada que desalientan el desarrollo de una oferta suficiente.

El juego de la competencia finalmente bajaría los precios. En esta lógica, sería necesario facilitar las solicitudes de licencias, reducir la carga fiscal de las empresas para fomentar la inversión privada tanto a nivel local como en el extranjero.

Mejorar el acceso a las finanzas

Para hacer esto, el Estado debería crear un marco favorable. Primero, al facilitar el financiamiento, especialmente dado que el sector farmacéutico es amigable con el presupuesto.

Reducir el uso del sector bancario público para hacerlo más competitivo a fin de usar más a la banca privada reduciendo la renta del dinero, aligera las condiciones de endeudamiento, incluidas las garantías compensatorias requeridas.

Las alternativas de financiamiento a los inversionistas locales y extranjeros también tendrán que desarrollarse a través de la reforma de cómo invierte el gobierno en los medicamentos.

Mejora el ambiente de negocios

Finalmente, el clima de negocios debería hacerse más favorable a la inversión privada. En Colombia, la economía tiene regulaciones nada favorables para los negocios. De acuerdo con los datos de Doing Business, Se requieren 11 días y 8 procedimientos en promedio para abrir un negocio en Colombia mientras que en Nueva Zelanda solo hace falta 1 día y un procedimiento para llevar a cabo la misma tarea.

El clima de negocios también se ve socavado por varios males, incluidas las barreras aduaneras, los impuestos, las políticas económicas no favorables a la inversión, la burocracia, etc.

Debemos corregir estos problemas mediante la simplificación de los trámites que rigen el acceso a los negocios propiciando un aumento en el número de empresas que invierten en el sector farmacéutico con el fin de facilitar los intercambios entre el sector público y privado.

También es indispensable un marco macroeconómico favorable a la inversión privada, que requiere, por parte del Estado, una racionalización de las cargas fiscales por subsidios para ofrecer visibilidad y confianza a los inversores privados mediante el control de los déficits públicos, el comercio, la inflación y el endeudamiento.

La confianza de los inversionistas se trata principalmente de proteger los derechos de propiedad para fomentar la fuerte inversión requerida por la industria farmacéutica.
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Colombia es uno de los mercados con posibilidad de crecimiento más rápido del mundo, varias de las farmacéuticas más importantes del continente pertenecen al país, pero el sistema de medicamentos necesita un lavado de cara total.

Para responder correctamente a todas las necesidades futuras, la estimulación de la demanda mediante una política redistributiva más el control de precios está condenada al fracaso. Venezuela es un claro ejemplo de ello.

Por lo tanto, es esencial estimular el suministro explotando las sinergias entre los actores públicos y privados, a fin de evitar que se repitan las luchas interminables entre los usuarios y las EPS por la entrega de medicamentos y la queja de «Solo me dan ibuprofeno».

2 Comentarios
  1. […] facto en la moneda de cada país 0 en los órganos de los donantes vivos, lo que, como es habitual cuando el gobierno controla los precios, resulta en una escasez que impide que miles de pacientes reciban un riñón o un […]

  2. […] otros gobiernos han logrado evitar otras desventajas de sus controles de precios. Debido a que buscan mantener los costos al revés, los medicamentos […]

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