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El modelo de educación actual no beneficia a nadie

El sistema de educación existente en Colombia no hace nada para cultivar una pasión por el aprendizaje en los estudiantes, sobrecarga a los niños desde una edad temprana.

La educación en Colombia es más restrictiva que beneficiosa para el conocimiento de uno. Los estudiantes están obligados a memorizar hechos y convertirse en expertos en temas con los que no pueden relacionarse personalmente o que no tienen ningún interés en absoluto.

Sin entusiasmo o ganas de aprender, los estudiantes obtienen poco de la experiencia de aprendizaje. A menudo, olvidan lo que estudian poco después de que la unidad llega a su fin y cuestionan por qué la información es un uso necesario de su conocimiento y tiempo.


Esto es igualmente perjudicial para el maestro ya que su carrera comienza a perder su sentido de valor y propósito. Educar a estudiantes diariamente que no tienen ningún deseo de aprender el material que no sea aumentar su promedio.

La verdadera educación

El verdadero significado de aprender y adquirir conocimiento se ha perdido dentro del “moderno” sistema de educación monopolizado por el Estado, ya que los estudiantes están más interesados ​​en mejorar sus calificaciones que en aprender a fondo el material, lo que resulta en deshonestidad académica y en la sensación de insatisfacción con el sistema.

Si los estudiantes no están realmente aprendiendo y participando en el material, ¿qué conocimiento están obteniendo de los 12 años de educación? Si bien las habilidades de estudio y organización también son valiosas en la escuela secundaria, no deben ser el resultado principal de muchas horas dedicadas a estudiar.

En la práctica, la educación apenas alcanza el resultado esperado de preparar a los estudiantes para que sean económicamente autosuficientes, pero no les brinda la oportunidad de pensar por sí mismos y tomar sus propias posturas sobre los problemas.

La mayoría de los sujetos no tienen una respuesta objetiva en blanco y negro, y muchas perspectivas pueden argumentarse razonablemente desde múltiples puntos de vista.

Muchos argumentos potencialmente correctos son derribados por los maestros, ya que no están de acuerdo con la postura o creen que su perspectiva es la única defendible.


Está dentro de nuestra naturaleza creer que algo está mal cuando no estamos de acuerdo con eso, por lo que es injusto culpar a los educadores por este comportamiento. Es importante que los alumnos aprendan que a menudo hay múltiples puntos de vista correctos en el mundo real, y que el colegio no proporciona ejemplos de esta realidad a sus alumnos.

Calificaciones que no sirven en el mundo real

La escala de calificación utilizada en las aulas colombianas es sistemáticamente incorrecta en el sentido de que es muy difícil evaluar el conocimiento por un número singular.

Muchos factores incontrolables determinan nuestra inteligencia y cómo podemos aplicarla al mundo. Sin embargo, todos los estudiantes se comparan entre sí y se califican de la misma manera.

Un estudiante puede sentir pasión por el tema en cuestión y dedicar una gran cantidad de tiempo al curso, mientras que otro estudiante puede obtener una calificación igual o mejor al participar haciendo uso de la trampa. Por lo tanto, medir el conocimiento y el potencial de éxito con un número es inexacto y una reflexión muy pobre sobre el esfuerzo del estudiante y el deseo real de aprender.

A muchos estudiantes les resulta difícil concentrarse en un ambiente de aula tradicional, lo que resulta en distracción, inquietud y, como consecuencia, un bajo rendimiento.

Cuando estos síntomas son llevados a la atención de un padre, el estudiante puede ser evaluado por un médico y diagnosticado con un trastorno de atención. Muchos de estos “trastornos” se diagnostican falsamente, lo que resulta en la drogación de muchos niños que simplemente no aprenden de la misma manera que los legisladores y burócratas quieren.

Este es un problema drásticamente pasado por alto ya que muchos de estos estudiantes reciben medicamentos que pueden influir en la formación de su personalidad desde que son muy jóvenes, dañando su estado emocional y creando problemas futuros. Esto es simplemente el sistema de educación monopolizada por el Estado que obliga a sus participantes a ajustarse a su estilo en una medida extrema.

Los estudiantes a menudo también tienen exceso de tareas, lo que les deja poco tiempo para disfrutar de sus cortas juventudes. Las escuelas abarrotan a los estudiantes con innecesariamente grandes cantidades de tareas, con poca atención a la salud mental o el estrés.

Si bien la tarea en sí misma es beneficiosa y tiene un buen propósito, las cantidades excesivas hacen lo contrario. Sobrecargar a los estudiantes con trabajo en clase puede hacer que teman participar en la clase y acabar con la última curiosidad innata dentro de ellos.

Los trastornos por estrés, la falta de sueño y la falta de tiempo libre plagan a la juventud moderna. La educación colombiana necesita una reforma importante que se adapte a las necesidades de una generación más joven e involucrada.


La juventud es el futuro de nuestra nación, y es importante proporcionarles el verdadero significado del conocimiento y cultivar la pasión por aprender desde una edad temprana.

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