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Sobre la muerte del periodismo – Filosofía de la libertad

Como en laS elecciones presidenciales el discurso que se viene para las campañas a la alcaldía estar marcado por la ausencia de la verdad en los medios.

La importancia del periodismo es difícil de exagerar. Sin embargo, lo que tiene la mayor capacidad para el bien también tiene la mayor capacidad para el mal. La religión puede llevar a actos extremos de caridad o actos extremos de maldad. La ciencia nos puede dar medicinas y bombas nucleares. Un ejército fuerte puede defendernos y otro ejército fuerte puede destruirnos. El nacionalismo trae unidad y división. El periodismo puede informar sobre los temas más importantes o puede inducir a error sobre algo vital.

El periodismo actual se reduce al clickbait y el sensacionalismo

El periodismo dado a la verdad fortalece a la sociedad. El periodismo dado al sensacionalismo no tiene brújula y los resultados son desastrosos. Es el periodismo el que conduce al mal camino. El periodismo entregado a los likes, acciones, clics e ingresos publicitarios, genera individuos con contenido de conocimiento informado por publicidad y está alimentado por los efectos de la dopamina del clickbait en las redes sociales. La verdad está perdida.

El aspecto horrible es lo que está reemplazando a la verdad. El periodismo auténtico que sale con la ola cada vez mayor de sensacionalismo de clickbait se presta a que la verdad sea reemplazada por la programación. La verdad es reemplazada por personas con una voluntad cada vez mayor de creer en lo que otros quieren que crean. Las fuentes de las historias están siendo reemplazadas por la autoridad de la agencia de noticias. La investigación es reemplazada por la creencia. El escepticismo es reemplazado por la ingenuidad.

Las noticias reales son reemplazadas por narraciones. La verdad es reemplazada por la opinión. Las emisoras de noticias seleccionan historias y las contorsionan para que se ajusten a su narrativa. Los medios están desesperados por que ciertos políticos sean héroes y otros villanos. Las historias que rodean la misoginia de algún político en particular o el racismo se destacarán, y las historias que niegan esta narrativa serán ignoradas.

Los medios arman verdaderos huracanes donde no existen

Se me ocurre que los medios desesperadamente quieren que ciertos candidatos sean racistas. La versión canadiense de Ron Paul, Maxime Bernier, twitteó su disgusto de que un belicista, que resultó ser pakistaní, no debería tener un parque nacional que lleva su nombre; se refirió a esto como multiculturalismo demasiado lejos. Los titulares eran desenfrenados: Maxime Bernier odia el multiculturalismo. Fue citado, se destacaron aspectos del tweet y otros se oscurecieron en las fotos que se presentaron para las noticias de la noche; la narrativa era que Bernier es racista y la verdad del contexto era irrelevante.

Las historias que niegan la narrativa son descartadas, de manera orgánica. No hay una gran conspiración para lograr esto. Naturalmente, gravitamos hacia la narrativa de héroes y villanos, y estas serán las historias que reciban likes y compartidas; su popularidad dictará la próxima serie de historias que la agencia de noticias cubrirá.


Considera el problema de la inmigración. A la izquierda le gusta retratar a Trudeau como una persona acogedora: el campeón oligárquico del cálido y acogedor país. No importa el hecho de que Canadá es uno de los países más difíciles para inmigrar. Trudeau está repatriando soldados de ISIS a Canadá, por lo que en la narración de los medios se ha convertido en una persona acogedora porque pueden señalar un extremo que ayuda a alimentar la narrativa.

La terrible es que como en las pasadas presidenciales el discurso que rodeará las próximas elecciones de alcaldes no tendrá lugar con un razonamiento ético, sino que se llevará a cabo con la programación de los medios. Los individuos tendrán la ética programada en ellos. Ignoraremos la complicidad de algunos políticos con las políticas que llevaron a Venezuela a la destrucción, ignoraremos los riesgos y la evidencia de la mala implementación de energías alternativas en el mundo, se ignoraran lo desastrosas que son las políticas de gasto público en todos los lugares donde se han probado y que en la mayoría de los casos terminarán por acabar con las economías de los municipios o ciudades. La verdad se perderá, pero las narrativas permanecerán.

Este artículo apareció por primera vez con algunas variaciones en Being Libertarian por Brandon Kirby

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