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Taxis aéreos: ¿por qué aún no están en el cielo?

Los intentos anteriores de construir los coches voladores de ciencia ficción no han podido cumplir con las expectativas. Entonces, ¿qué ha cambiado?

Imagine un servicio de taxi que lo recogió (en el cielo) y luego lo dejó después de un viaje emocionante, completamente libre de obras viales y semáforos. Se ha afirmado que los taxis aéreos podrían estar volando por el aire en tan solo unos años, y es cierto que algunas grandes empresas están acelerando la idea.
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Los problemas de movilidad en el futuro

¿Por qué? Bueno, para empezar, simplemente necesitamos encontrar mejores formas de transportarnos. Para el año 2050, se estima que alrededor del 68% de la población mundial vivirá en ciudades (en comparación con la proporción actual del 55%).

Este aumento, combinado con el crecimiento de la población, podría agregar otros 2.500 millones de personas a las poblaciones urbanas en las próximas décadas, lo que provocaría una congestión cada vez mayor del tráfico urbano en todo el mundo.

En Londres (actualmente la ciudad más congestionada de Europa), los conductores gastan en promedio más de 72 horas, tres días completos, en congestión de tráfico por año. La necesidad de soluciones de energía y transporte con un costo ambiental mínimo solo aumentará.

Los viajeros desearán cada vez más opciones y más flexibilidad en sus modos de transporte, de ahí el interés en utilizar la tercera dimensión del espacio aéreo.

Los taxis aéreos

En la actualidad hay más de 120 prototipos y vehículos eléctricos de despegue y aterrizaje (EVTOL) que se están probando en todo el mundo. Abarcan desde drones a escala, hasta máquinas eléctricas e híbridas de múltiples rotores con o sin alas.
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Compañías como Uber (con ingresos brutos esperados en la región de US $ 50 mil millones) están invirtiendo fuertemente en el sector. Boeing ha adquirido la firma de tecnología Aurora Flight Sciences para acelerar el ingreso al mercado. Airbus tiene tres proyectos diferentes en marcha.

Vuelo de fantasía

Los intentos anteriores de construir los coches voladores de ciencia ficción no han podido cumplir con las expectativas. Entonces, ¿qué ha cambiado?

En resumen, la electrificación de los automóviles ha llevado a la creación de baterías de muy alta densidad energética y una eficiencia del motor eléctrico sin precedentes.

La disponibilidad de nuevos materiales livianos y robustos (como la fibra de carbono) significa mayores relaciones de potencia a peso. Y el uso de la impresión 3D significa que las partes complejas ahora pueden imprimirse en plásticos y metales.

La tecnología de drones y las lecciones aprendidas de los vehículos autónomos, como Lidar, abreviatura de «detección de luz y alcance», también pueden adoptarse, mientras que el Internet de las cosas puede finalmente significar que un viaje conectado y sin interrupciones es, de hecho, posible.

Compañías como Rolls Royce se están asociando con la industria y la academia para proporcionar soluciones prácticas y viables. Y aunque muchos de los más o menos 120 vehículos conceptuales existen solo en computadoras por el momento, algunos pocos han fabricado prototipos a escala y prototipos de tamaño completo como «prueba de concepto».

Algunos simplemente «aprenden haciendo», el mismo enfoque adoptado por Orville y Wilbur Wright en los pioneros días de vuelo.

Alcanzar los cielos

Como proveedor de servicios, Uber ve claramente los taxis aéreos como una extensión de las opciones de movilidad. Los clientes pueden esperar utilizar una aplicación de teléfono inteligente similar a las que se encuentran actualmente en funcionamiento, pero con la opción de elegir si se conduce o se vuela en su destino.

Pero no importa qué tan alto estas empresas pretendan viajar, todavía hay barreras que superar. Los taxis aéreos significarían cielos más ocupados y una mayor concentración del tráfico aéreo. Los reguladores querrán ver niveles objetivo estrictos para la seguridad y la protección.

La simplicidad del diseño también será clave. Las tecnologías de baterías están mejorando, pero aún queda camino por recorrer para cumplir con los requisitos de rango, incluso para viajes urbanos cortos.

La automatización se considera una forma de hacer que las operaciones sean más seguras, pero es probable que los vehículos más antiguos necesiten pilotos humanos antes de trasladarse a taxis aéreos sin conductor en el futuro.

Deberán abordarse los problemas de comodidad y seguridad del cliente, así como la confianza del consumidor en el uso de este tipo de tecnología de viaje.

Además de todo esto, el ruido y las emisiones dentro de un área urbana deben reducirse al mínimo y los vehículos deberán poder operar en condiciones climáticas adversas. El costo de estos vehículos tendrá que ser asequible y esto solo se puede lograr a través de la producción a gran escala.

Ya hay una escasez de pilotos comerciales, por lo que se requerirá un nuevo pensamiento sobre quién operará estas máquinas. La perfecta integración del transporte requerirá «Skyports» convenientemente ubicados, lo que aumentará la demanda de suministro de electricidad.

Sin la gestión integrada del tráfico aéreo para los taxis aéreos, la seguridad puede verse comprometida. La tecnología en sí misma no es la respuesta, y es poco probable que el concepto tenga éxito sin una visión más amplia del modelo de negocio y el entorno operativo.

El pensamiento unido será necesario. Estos futuros vehículos no solo deberán superar los desafíos tecnológicos sino también los sociales.
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A pesar de todo eso, ya se han realizado vuelos no tripulados y atados para vehículos conceptuales seleccionados, y es probable que en los próximos dos a cinco años veamos demostraciones pilotadas. Dentro de los próximos cinco a diez años, podríamos ver operaciones comerciales limitadas en sectores de nicho de mercado, pero la colaboración y el pensamiento conjunto serán de suma importancia.

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Este artículo apareció por primera vez en The Conversation por Mike Bromfield.

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