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¿Más impuestos a las empresas? La pulla no sabe nada de economía

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El video de Youtube «Iván Duque es el peor candidato a la presidencia», donde La Pulla dice que las políticas de reducir impuestos a las empresas harían más daño a los pobres que a los ricos, demuestra sus nulos conocimientos de economía.

la pulla maria paulina baena no sabe de economia

La evasión fiscal en Colombia se estima en 40 billones de pesos si sumamos tanto la evasión en IVA como el Impuesto a la renta, cifra cercana al del déficit público. Para algunos, es simple, sería suficiente fortalecer la lucha contra la corrupción para eliminar el déficit. Pero la evidencia nos dice que eso está lejos de ser una solución, al contrario.

Existe una creencia generalizada. En Colombia, la persistencia de los déficits se explica en parte por la evasión fiscal. Sin cambiar nuestros hábitos, podríamos limpiar nuestras cuentas. También es cierto que los órdenes de magnitud parecen corresponder a más de 50 billones en corrupción anuales según ciertas estimaciones, y un déficit público de mas de 40 billones si tomamos como ejemplo el del año 2015.

Pero, ¿podemos realmente concluir que la eliminación de la evasión fiscal o la corrupción le daría a las finanzas públicas equilibrio? La respuesta es no.

Impuestos más altos, mayor evasión fiscal

Los libertarios sabemos que cuanto más grande es la suma de dineros por contribuciones, más tentadora es la corrupción. En Colombia, el gasto del gobierno y todas sus administraciones públicas representan el 29.5% del PIB, solo nuestro gasto público supera la totalidad de los PIB de países como Etiopía US$72,3 billones, República dominicana US$71,5 billones, o Kenia US$70,5. Lo anterior nos dice claramente que pretender reducir los déficits colombianos los cuales rondan entre el 3 y el 4% del PIB en los últimos años es una falacia tan grande como la distancia de la luna a la tierra y las razones no terminan ahí.

Por un lado, los comportamientos individuales no cambiarán de la noche a la mañana. Por otro lado, la lucha contra la corrupción y la evasión también es costosa. Pero, sobre todo, es ilusoria la esperanza de reducir significativamente el fraude sin afectar la actividad económica.

El gasto gubernamental para 2018 muy significativo (29,5% del PIB) es una cifra estratosferica. Muy pocos países han alcanzado un nivel más alto de ingresos públicos en los últimos años. Solo Suecia (1996 a 2000), Islandia (2016) o Noruega (2005 a 2008) lo han hecho durante períodos muy limitados.

Sabemos que estos niveles de ingresos públicos, combinados con impuestos obligatorios masivos, desalientan la actividad y debilitan significativamente el desarrollo económico en el largo plazo.

Efectos perversos de los altos impuestos en Colombia

Pensar que uno puede alcanzar estos niveles de gasto tan altos durante un largo período de tiempo en Colombia es sectarismo puro y genera efectos perversos de dos tipos. En el corto plazo, esto nos lleva a relativizar la importancia de un reequilibrio de las cuentas públicas articulado en torno a una disminución del gasto, al contrario de lo que ha sucedido en los países nórdicos anteriormente mencionados.

A largo plazo, esto alimenta un debate político basado en una alternativa caricaturesca y provocadora de la ansiedad para la opinión pública: acordar mantener la presión impositiva en niveles muy altos o resolver cuestionar el «modelo social» colombiano.

Austria o Bélgica tienen un gasto público más alto que el nuestro (alrededor de 21,000 euros por habitante) con déficits más pequeños (alrededor de 300 euros por persona). Dinamarca y Suecia tienen gastos colectivos mucho más altos (alrededor de 25,000 euros per cápita) con excedentes (500 euros por persona o más). Estos países financian gastos públicos importantes, con déficits menores o ningún déficit.

Su receta: una carga impositiva más medida y una economía más desarrollada. La brecha en el PIB per cápita es significativa, pasa de 4.400 euros anuales a favor de los belgas a 15.900 euros a favor de los daneses.

Contextos más favorables para la creación de riqueza

Estas diferencias no son el resultado de la casualidad. Son el resultado de contextos más favorables para la creación de riqueza y la preservación del patrimonio. Estos enfoques pragmáticos, lejos de beneficiar a una minoría rica, irrigan profundamente a aquellas sociedades caracterizadas por más libertades económicas y deducciones obligatorias más benignas.

Además, en lugar de permanecer en negación y seguir confiando en una reducción hipotética de los déficits vinculados a un aumento en la carga tributaria, debemos tomar como inspiración a estos países del primer mundo.

Ellos entendieron que una carga tributaria demasiado pesada era perjudicial para la actividad comercial y debilitaba el financiamiento de los gastos colectivos. Esto les permitió desarrollar mejor sus economías y así financiar niveles significativos de gasto público, sin aumentar las deudas.

Para los colombianos, que a menudo se inclinan a pensar en la economía como un juego de antagonismo, donde siempre hay un bueno (los pobres) y un malo (los ricos) lo que está en juego es mucho. Es hora de aceptar que el enriquecimiento significativo es el requisito previo para cualquier desarrollo sostenible del gasto público.

Hace 350 años, Jean de la Fontaine advirtió al mundo con su fabula La gallina de los huevos de oro: debemos levantarnos contra aquellos que, sacrificando la gallina, terminan por transformar la riqueza en pobreza. Maria Paulina Baena, La Pulla, son el tipo de personajes que hay que combatir.

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