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Sergio Moro, el Juez que condenó a Lula, será Ministro de Justicia en Brasil

Bolsonaro apuesta por Moro como diferencial en la justicia y quizá también puede significar un límite para posibles abusos en su mandato.

Luego de años de terrible corrupción por toda América Latina a través de empresas como Odebrecht, Brasil ha recapacitado. Luego de que se destapara el escándalo de Lava Jato que involucró a muchas empresas estatales brasileñas.


El otrora jugador más importante en ese proceso y que para muchos brasileños es un héroe nacional, Sergio Moro, acaba de ser anunciado como futuro ministro de justicia por el presidente electo, Jair Bolsonaro

¿Qué obtiene Brasil con Sergio Moro como su Ministro de Justicia?

Es de esperar que la izquierda socialista-progresista lo interpreten de manera negativa. Importantes medios internacionales como BBC llaman a Sergio Moro como el “El polémico juez que condenó a prisión al expresidente Lula da Silva”.

Moro, después de todo, condenó a la cárcel al ex presidente Lula, quien hasta entonces lideraba las encuestas presidenciales, impidiendo así su candidatura. Eso facilitó la victoria de Bolsonaro, quien ahora lo invitó a ser parte de su gabinete.

Sensaciones encontradas

Aunque en teoría la nueva decisión de Bolsonaro no será del todo bien vista pues el año pasado el mismo Moro afirmó: “No sería apropiado por mi parte postular a un cargo político porque ello podría, digámoslo así, poner en duda la integridad del trabajo que he hecho hasta este momento”. No deja de ser alentador que una persona tan capaz como el artífice de la operación contra la corrupción más grande del continente sea su nuevo Ministro de Justicia.


Moro se licenció en Derecho, convirtiéndose en juez federal en 1996. Doctor y profesor universitario, además completó su formación en Harvard.

Muchos de sus pares aseguran que es un magistrado rápido para decidir, preparado y resuelto. Fascinado por descifrar los caminos del dinero sucio, y que ciertamente es un astro de la justicia brasileña, deslumbrado por la histórica operación ‘Mani Pulite’ (Manos Limpias), que desarticuló una compleja red de corrupción en la Italia de los 90.

Lula y su defensa al enterarse de que su verdugo será el nuevo Ministro de Justicia envió un comunicado pidiendo su libertad por una supuesta “parcialidad del juez Moro en su caso”

Todo lo anterior sin importar que los investigados y condenados hayan incluido a altos miembros, tanto del partido de Lula y aliados, como de la oposición.

También cabe mencionar que el debido proceso siguió su curso natural, incluyendo a la Corte Suprema, de la cual Moro no forma parte y cuyos miembros en su mayoría fueron nombrados por el mismo partido de Lula.

Sin duda Moro puede significar un nuevo aire en la justicia latinoamericana. Tal como escribió en el 2004: “Una acción judicial bastante eficaz, puede en lo máximo interrumpir el ciclo creciente de la corrupción. No obstante, no es creíble que por sí sola pueda eliminarla, especialmente si no se atacan sus causas estructurales. La acción judicial contra la corrupción solo se muestra eficaz con el apoyo de la democracia”.

Queda claro que lo que buscará Moro en su función de ministro de Justicia es implementar esas reformas que reducirían la corrupción de manera permanente.

Las posibles reformas de Sergio Moro a la justicia brasileña

Cuando se reunió con Bolsonaro la semana pasada, Moro llevó un reporte de Transparencia Internacional que propone 70 medidas legislativas para reducir la corrupción.

El reporte propone la creación de un portal de Internet que haga transparentes todas las contrataciones públicas, la desburocratización del Estado para reducir las oportunidades de corrupción, mayores protecciones a ciudadanos que reportan irregularidades y la prisión preventiva para congresistas, entre muchas otras medidas.


Bolsonaro apuesta por Moro como diferencial en la justicia y quizá también puede significar un límite para posibles abusos en su mandato. Es una apuesta atrevida, sin embargo, solo el tiempo dirá qué tan buena decisión fue.

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