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El primer pastor cristiano gay de Latinoamérica es un colombiano

«No tenemos miedo de perder o que nos humillen y persigan. Creemos es en la justicia social» dijo Jhon Botia Miranda, el primer pastor LGBT de Latinoamérica.

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Contrario a las tradiciones que la institución eclesiástica mantuvo por siglos, la Iglesia Colombiana Metodista de Bogotá alberga un guía espiritual disruptivo. Lo es incluso para las múltiples iglesias derivadas de la reforma protestante. Hablamos de Jhon Botia Miranda, el primer pastor cristiano que es abiertamente homosexual mientras predica el evangelio y realiza labores sociales en nombre de Dios. Botia Miranda dice que no es el único líder espiritual cristiano LGBT. Iniciativas como La Puerta, la Iglesia Casa Padre o el Ministerio Afírmanos ordenaron pastores de la comunidad LGBTI. Sumado a eso, asegura que «hay muchos otros pastores y sacerdotes que no salen del closet». En entrevista con el diario colombiano El Tiempo, el pastor y teólogo critica la condición actual del cristianismo, habla de cómo llegó a su inesperado destino, cuenta lo que quiso hacer de joven.

Los inicios del primer pastor LGBT de Latinoamérica

Jhon Botia Miranda nació el 1 de Julio de 1989 en el municipio de Villavicencio, Departamento de Meta. Confesó que jamás pensó en convertirse en pastor. Las vueltas de la vida más su prospectiva de pequeño afincada a la labor social fueron las que lo llevaron a donde está. Dice que él se imaginaba construyendo casas, ayudando a recolectar agua, ayudando a la gente. Sus preferencias y lo que él vio como su vocación lo condujeron a las misiones. La madre perteneció a la tradición católica, pero él comenzó en la Iglesia Mormona (o Iglesia SUD) a los 13 años. Ese fue el comienzo de su ‘vida espiritual’. Con los mormones, Jhon expectó un hogar espiritual para acercarse a Dios y vivir su fe, pero no encontró lo que esperaba.

«Son muy conservadores y yo tenía una lucha interna complicada», dijo el pastor su primera comunidad religiosa. Siendo él homosexual y viéndose encarado por las tradiciones y costumbres del primer culto que integró, sufrió un choque. Para aquél momento tenía 20 años y se había mudado a Bogotá, capital colombiana. Llegado ese punto comenzó a cuestionarse si era el único homosexual que creía en Dios, por lo que armó un grupo de cristianos como él que se reunían en su casa. «Dentro de ellos había un amigo, que es mi pareja actual, quien conocía a más cristianos gays. Comenzamos a hablar con varios y uno asistía a la Iglesia Metodista y me invitó», explicó Jhon a Camilo Hernández, periodista de El Tiempo. Con esa invitación fue que llegó a la Iglesia en la cual hoy hace labor ministerial.

Crítica y «misión»

«El cristianismo se volvió una lista de chequeo en la que les dicen a las personas: ‘no tomes, no fumes, no tires, no te vistas’» es la crítica que Botia Miranda hace a la religión. Cuando entró a la Iglesia Metodista, cuenta que quedó «en shock» al ver que todas las personas eran muy distintas a lo que esperaban. «Me sorprendí cuando los vi en jean, con tenis, todos relajados. ¡El que desentonaba era yo!» dijo el pastor. Ahí se dio cuenta que estaba en el «lugar indicado». Dos años después de su llegada, recibió la Cena del Señor, que es «como cuando los católicos comen la hostia, sin todas esas implicaciones teológicas». Tardó su tiempo porque primero creía que era un pecador, pero tras recibir la cena sintió que Dios lo amaba.

El pastor de la localidad a la que asistía Jhon lo invitó a unas capacitaciones, y luego fue trasladado por motivos laborales. En esa situación, el obispo metodista llamó a Jhon y le dijo que lo consideraban para volverse el nuevo pastor. Desde entonces y pasados casi dos años, es el primer pastor abiertamente homosexual de Latinoamérica. Él asegura que lo que busca su institución es «dar la libertad que Jesús dio», y su estilo de vida es heterodoxo. Además de su orientación sexual, él sale de fiestas, bebe cervezas y dice que no se ha casado con la institucionalidad. «[…] Lo bonito de la Iglesia Metodista es que pensamos y dejamos pensar. Dios nos llama en diferentes contextos» declara Botia sobre su Iglesia.

Dice que sostienen una lucha que busca llevar un mensaje de Dios que es ‘distinto’ al que se llama normalmente. «Nuestro mensaje es el amor y el de un Dios que no es el que nos venden. Es de uno amoroso, que es padre, madre, tío, tía, amigo, amiga, y está siempre abierto para reconfortar. No tenemos miedo de perder o que nos humillen y persigan, creemos es en la justicia social», cierra.

1 comentario
  1. Solo Negocios dice

    Que clase de aberración es esta?

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