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Clint Eastwood, de republicano a libertario

Clint Eastwood es un ejemplo palpable en la realidad de cómo una persona se transforma en un libertario más no nacemos siendo uno.

No hay muchas palabras que puedan definir la esencia artística, y aún menos algunas letras que puedan figurar sobre las perspectivas heterogéneas y sumamente complejas del pensamiento de Clint Eastwood en un ámbito político.

Para muchos espectadores, quienes aún se quedan con el concepto de “Harry el sucio”, Eastwood es un acérrimo republicano que defiende a cabalidad el Gran partido Viejo (Partido Republicano) que en su proceso de fundación integraba el antiguo lineamiento filosófico-político de Thomas Jefferson y su clásico partido demócrata-republicano de 1793.
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Me abstendré entonces de entrar en recorridos históricos en torno a los asuntos concernientes meramente en la mirada política y trataré entonces de dar forma a una columna encaminada en la mirada ecléctica sobre un artista fílmico y escénico que aun a sus 88 tiene mucho para decir más allá de su cámara.

clint eastwood harry el sucio
Clint Eastwood en la icónica película “Harry el sucio” (1971).

No se nace libertario, se llega a serlo

El pensamiento libertario en términos políticos es una cuestión densa, amplia por antonomasia y naturaleza de su lógica; No apto para pensamientos anquilosados, herméticos u ortodoxos. Aquí no trataré (como es frecuente en MÁS Libertad) de construir andamiajes conceptuales de qué es o que no es libertarismo, no me compete de momento esa tarea, y le dejo ese tema a expertos en ello.

Mi perspectiva acá parte del supuesto, y que a mí modo de ver es interesante, y en gran medida curioso, del cómo y por qué un hombre que llevo militando durante más de 50 años en el GOP (Grand-Old-Party) o más conocido como Partido republicano por los Hispanoparlantes y compatriotas de estos hemisferios del sur, decide asumir principios propios, autónomos e intrínsecamente relacionados con el Libertarismo.

Poco o más bien nada se sabe en contextos políticos latinoamericanos, y más propiamente en Colombia donde los discursos políticos y los nodos de discusión de esta misma índole parecen aún tan bizantinos y anquilosados, como para contextualizar en unas simples letras de un articulo la magnitud de los procesos del Libertarismo en un gran país como Estados Unidos de América, ello lo encontraría desgastante y de cierta manera sin sentido.

Como lo decía anteriormente es casi nulo lo conocido sobre política norteamericana en este país, el imaginario colectivo común del ciudadano promedio es que allá en los “iunaites” sólo hay dos partidos políticos y exclusivamente entre ellos hay una pugna por los poderes políticos del Estado-Nación más poderoso del mundo, falta error frente a una objetiva realidad que pone en un tercer lugar en escalada de electorado al partido del “cuerpo espín” o Libertarian Party.
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Eastwood y la Política, una relación de antaño

No ha habido una transformación tan dramática, vertiginosa y fuera de serie en la política norteamericana como la que ha asumido el Señor Clint Eastwood en las últimas décadas, sus films pareciera que hablaran sutilmente de dicha transformación de su cognición y su forma política de pensar la realidad.

Sus inicios en el ámbito político registran tan vieja data como sus primeras películas como actor de western en los años 50, en su momento férreo militante del partido republicano, que por ese entonces compartió a cabalidad su ideario hasta cierto punto de su vida.

Para 1986 Eastwood ya era un reconocido actor de Hollywood y en general el planeta entero, su imagen lacónica y sus expresiones crudas en pantalla eran reconocidos de Europa hasta Japón.

Fue entonces cuando por esos años decide ingresar de manera fáctica al mundo de la política y es en su propio Pueblo del Carmel (california) donde decide bajo el aval del partido Republicano lanzarse como alcalde de su pequeño pueblo.

clint eastwood alcalde de carmel california
Una propaganda política de 1986 para posicionar a Eastwood como Alcalde del Carmel (california)

El romance personal de Eastwood con el libertarismo

No es tan del todo cierto que la imagen de “Harry el sucio” sea la de un justiciero o un mal llamado fascista que toma la ley por mano propia, nada más apartado de la realidad de un Clint Eastwood que durante muchos años ha sido un total y camaleónico defensor de las libertades individuales.

Es cierto que tiende a votar por el partido republicano y sus representantes políticos, casi al punto de influenciar gran parte de la ciudadanía norteamericana para que voten al igual por ellos, pero la lectura de ello va más allá.

En numerosas entrevistas, publicaciones y medios ha afirmado con reiterativa constancia que cree en las libertades individuales, y en la elección personal frente asuntos como la sexualidad y las drogas. Todos temas que en esferas propiamente conservadoras podrían sonar irrisorias.

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Clint Eastwood en un monólogo con un Barack Obama “invisible”.

Este ambiguo paralelo entre un Eastwood propiamente republicano, y un Eastwood más cercano al libertarismo es una conexión que no podría explicarse con facilidad por la complejidad de la persona, y en parte por el desconocimiento de muchos de sus films que muestran de manera muy subjetiva ese proceso de evolución o transformación hacia el pensamiento de “laissez faire, laissez passer”.
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No podemos mezclar en una canasta manzanas con naranjas, pero para comprender estos aspectos del mundo fílmico y personal (en este caso político) de la vida de Eastwood es necesario dar un volcó a esa mirada y entender que ello es posible tan sólo a la luz de una persona que en esencia entiende los valores innatos de un libertario, un Individuo consciente de sí y para sí.

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