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Estonia tiene el mejor sistema fiscal del mundo, aquí las razones

En la actualidad no existe país con un mejor sistema fiscal que el de Estonia, lo que lo hace particularmente atractivo para la inversión y el ahorro.

Recientemente ha salido el Índice Internacional de Competitividad Fiscal 2019. Este índice determina cuáles países de la OECD tienen mejor sistemas fiscales para preservar la neutralidad y la competitividad. La neutralidad representa la parte del sistema fiscal que no causa distorsiones económicas. La competitividad, por otro lado, representa la atracción que produce el país para ahorrar, invertir y retener la riqueza en dicho país frente a otros.

Por más que los libertarios suelen atribuir a países como Suiza, Nueva Zelanda, Irlanda o Singapur mejores atributos sobre su libertad económica, no está claro cuál es el mejor lugar donde exista menos carga tributaria. De hecho, probablemente pocos sean los que sepan que Estonia es el país con el mejor sistema impositivo del mundo.

Indice de Competitividad Fiscal 2019. Fuente: Tax Foundation.
Indice de Competitividad Fiscal 2019. Fuente: Tax Foundation.

De hecho, he visto a bastantes mencionar a los refugios y paraísos fiscales a la hora de ver qué lugar tiene el mejor sistema impositivo del mundo. Pero esto es un error. A la hora de traspasar esos modelos para acá, hay falencias. Algunos lugares son mejores que otros para guardar dinero, pero no necesariamente para invertir, por lo que no tienen crecimiento ni desarrollo económico al solo servir de bancos territoriales pero no ser atractivos para la inversión.

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¿Por qué Estonia tiene el mejor sistema impositivo del mundo? Flexibilidad, amplia base de contribuyentes, incentivos para la inversión de capital y no penalizar la inversión ni el ahorro son las claves.

Flexibilidad

Una de las claves de Estonia consiste en dos partes, y estas recaen en la estructura de su sistema fiscal. Estonia no es un país que tenga tipos precisamente bajos. La tasa de impuestos totales como peso de las ganancias, representa un 48% de acuerdo al Foro Económico Mundial. No obstante, la ventaja de este sistema es que si un año tienes pérdidas y utilizas las ganancias del año próximo para reponer, no pagas impuestos. Una revisión del sistema fiscal estonio ya fue realizada por el profesor Juan Ramón Rallo.

Estonia es hoy por sexto año consecutivo el país con el mejor sistema tributario del mundo. Fuente: Tax Foundation.
Estonia es hoy por sexto año consecutivo el país con el mejor sistema tributario del mundo. Fuente: Tax Foundation.

De hecho, no es novedad. Es una de las claves de Estonia que la Tax Foundation ha venido analizando desde hace varios años. Esto porque no es el primer año donde Estonia obtiene el lugar como el país con un sistema fiscal más competitivo que el resto: Es, de hecho, el sexto año que lleva con la corona puesta. Y como dice el profesor Rallo:

»Si un año pierde 100 y el otro año gana 100, ¿cuanto ha ganado en 2 años? Cero. Y por tanto no debería pagar impuestos sobre sociedades. En muchos países sin embargo si pierdes 100, no te cobran impuestos, pero cuando ganas 100, sí, lo cuál es una ganancia ficticia. Juan Ramón Rallo.

Igualmente funciona para pérdidas futuras. Si tienes beneficios, pagas impuestos pero tienes pérdidas en el futuro, te devuelven el pago de la base imponible hasta que vuelvas a tener ganancias. Por tanto, la gran ventaja que ofrece se encuentra en su estructura. Si tienes pérdidas por maquinaria, bienes de construcción o bienes intangibles, tienes cubierto el 100% del costo de recuperación.

Estonia permite cubrir hasta el 100% de recuperación de las pérdidas de capital con la devolución de los impuestos pagados.
Estonia permite cubrir hasta el 100% de recuperación de las pérdidas de capital con la devolución de los impuestos pagados.

Incentivos para la inversión de capital

Otra de las cuestiones es que no penaliza la inversión de capital, ni el ahorro y más bien los incentiva. ¿Por qué? Muy sencillo. Además de la flexibilidad que proporciona el sistema, existe una explicación para el por qué hay una alta carga fiscal de los impuestos totales sobre la ganancia: Si re-inviertes los beneficios, no pagas impuestos. Sí, básicamente los dividendos no son susceptibles de extracción de renta, con un 0% en Estonia. Lo que sí lleva impuestos son las ganancias de capital, que están a un 20% (lo más que se puede cobrar). Esto incentiva mucho la inversión de capital y por tanto el crecimiento económico, ya que la acumulación de capital se transforma inmediatamente en inversión. Como gran parte de las ganancias irían a la inversión, existe un margen de ganancias más pequeño, y por tanto a menos ganancias más afectan los impuestos a las mismas pero no a la re-inversión que se hace de los dividendos.

Impuestos sobre la propiedad de tierra y sobre los dividendos en Estonia marcados en círculos rojos.
Impuestos sobre la propiedad de tierra y sobre los dividendos en Estonia marcados en círculos rojos.

Además de eso, en Estonia los bienes raíces no tienen impuestos. Mientras que hay Estados que cobran impuestos sobre la propiedad, en Estonia es sólo sobre el suelo. Esto hace que sea atractivo invertir en bienes raíces, ya que no se pagan impuestos por los mismos. Al no existir tributos a causa de la posesión de bienes raíces, esto además incentiva a los flujos de capital sobre el sector inmobiliario y al comercio.

No se penaliza la inversión

Todo lo anterior representa a su vez que no se penaliza la inversión, si no al contrario. La flexibilidad la incentiva. No cobrar impuestos a las ganancias re-invertidas incentiva a re-invertir. Y como no se cobran impuestos a las inversiones ni tampoco al valor de la propiedad si no del suelo, no se está penalizando la inversión. Sumado a eso, Estonia no tiene retenciones fiscales sobre dividendos, ni sobre intereses. Todas son del 0%. Además, las exenciones sobre dividendos y ganancias de capitales son del 100%.

Política fiscal internacional de Estonia y sus afecciones sobre las ganancias de capital y dividendos.
Política fiscal internacional de Estonia y sus afecciones sobre las ganancias de capital y dividendos.

Esta característica la hace muy atractiva para los flujos de inversión extranjera. Dicho sea de paso, desde la caída de la URSS hasta 2005, Estonia había triplicado su PIB per cápita nominal a precios de 2005 si vemos su perfil en la edición 2006 – 2007 del Reporte de Competitividad Global.

Si usamos el PIB real de acuerdo a la Madison Project Database, en 15 años Estonia creció un 65%. Consiguientemente, desde 2005 hasta 2017, Estonia ha conseguido seguir creciendo a pasos agigantados hasta elevar su PIB per cápita en un 52.87%. Desde 1995 hasta 2017, Estonia habría crecido todo lo que no creció durante la URSS: 156.64%, un promedio del 5.8% anual durante 27 años.

Este crecimiento, de hecho, lo reseña Juan Ramón Rallo en su vídeo explicando las ventajas comparativas que ofrece el sistema tributario estonio frente al resto de sistemas en el mundo.

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