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Legalización total de las drogas en Colombia, no prohibir la dosis personal

Las políticas de prohibición históricamente han causado violencia, hacer que las drogas sean ilegales crea nuevos problemas sin resolver los viejos

Colombia podría dar un salto gigante si de la noche a la mañana mejorara sus índices de libertad económica en el mundo. Pero para ello también debemos mejorar, y mucho, en lo libres que son los individuos en nuestra sociedad.

Por ejemplo: el permitir la existencia de sitios de inyección y consumo abierto de drogas sería la medida más efectiva del Gobierno de Iván Duque para tratar de reducir los índices de drogadicción en el país. Además, el progreso que podríamos tener sería significativo en el objetivo de responsabilizar a las personas de sus propios hechos.

Si quieres reducir la drogadicción, permite los sitios legales de consumo de drogas

Una iniciativa de tal magnitud proporcionaría a los usuarios de heroína un lugar seguro y supervisado para usar esa droga o cualquier otra de su elección, sin embargo no podemos arriesgar recursos públicos en este tipo de iniciativas, lo ideal es que un proyecto así fuera promovido estrictamente por el sector privado, lo que significa que los contribuyentes no se verán obligados a subsidiar el uso de drogas de otras personas, algo en contra de la conciencia de muchos, aunque eso implica que cualquiera podría hacerlo voluntariamente si lo desea.

Permitir que los drogadictos busquen refugio, eliminaría su dependencia de los jíbaros, que al fin y al cabo son los mayores causantes de muertes, y además ayudaría a librarnos del gasto público de la guerra contra las drogas lo que sería un gran paso en la Colombia libertaria que todos soñamos.

Pero no todo terminaría ahí, asumiendo que se sumen muchas empresas y personas a la iniciativa, los fondos para mantener el proyecto se mantendrían estables, por lo que el impacto inicial sería que las calles se convertirían en un lugar mejor, algo totalmente deseable en nuestro país.

prohibicion del alcohol estados unidos
La prohibición del alcohol en Estados Unidos es el ejemplo de una política restrictiva que terminó en violencia.

Las drogas son un hecho de la vida humana. El alcohol, la cafeína, la nicotina e incluso sustancias más duras son tan antiguas como la humanidad misma, y las leyes que solo en el papel son bien intencionadas, no cumplen con su cometido en reducir el malestar de la drogadicción.

La prohibición del alcohol de 1920 en Estados Unidos es una muestra de lo gigantesca que es la falla de una política gubernamental restrictiva contra individuos libres de hacer lo que quieran con sus cuerpos, además, desde que se inició en 1984 la guerra contra las drogas en Colombia hemos ido cambiando entre carteles de narcotraficantes uno tras otro con el resultado de un incremento de la violencia en el país, 34 años de muerte y atrocidades sin justificación.

Las drogas hacen parte de la naturaleza humana

En lugar de tratar de alterar la naturaleza humana, debemos aceptar la existencia de la atracción de los humanos por las drogas, y aquellos interesados en ayudar a otros deben buscar formas de aprovechar lo mejor de un hecho difícil, pero que hace parte de la vida.

Hay un punto especial que me gustaría tratar, y es que ninguna persona que quiera ver a su país en desarrollo debe tolerar una posición ni siquiera moderada contra el consumo de drogas.

Y me refiero al argumento de Iván Duque para prohibir la dosis mínima por medio de un decreto, luego de la noticia incluso he escuchado a amigos y otras personas argumentar que «La marihuana debe debe ser legal, porque no es tan dañina como otros narcóticos, por lo tanto, drogas como la cocaína o la heroína deben prohibirse» es un argumento cobarde para cualquier persona hasta con el conocimiento más básico de libertad. Similar a otro argumento que comúnmente escuchamos «El uso de drogas debe legalizarse, pero el comercio debe mantenerse como un delito» personalmente esas palabras son salidas de mentes débiles. La única política de drogas destinada a individuos libres o libertarios es la legalización total de la producción, venta y consumo de todos los narcóticos, drogas o sustancias psicoactivas.

La política de drogas debe ser responsabilidad de cada región

Dado que estoy hablando a través de un enfoque totalmente libertario, y como dentro de nuestras metas está la independización y descentralización de cada una de las regiones colombianas para tomar decisiones autónomas, por supuesto ese detalle es fundamental en un hipotético proyecto como el que hablamos. Si una región o incluso ciudad opta por prohibir las drogas de una manera u otra, no es asunto mío ni de los ciudadanos de otras regiones. Los resultados siempre serán el factor decisivo que determinará quién está obteniendo mejores beneficios para la sociedad con una política u otra.

La razón por la que digo que todos los colombianos debemos exigir una legalización en lugar de solo una despenalización es porque vivimos en un mundo de impuestos y regulaciones, no una utopía randiana. Como todas las demás industrias que son gravadas y reguladas, la industria de las drogas no sería una excepción. Aunque la despenalización sería ideal, sería injusto dejar a toda dejar sin libertad a todas esas empresas y que puedan generar tanta riqueza como puedan.

La legalización total de las drogas resalta los valores tanto del Libertarismo moral y práctico. Por libertarismo moral, me refiero a la visión minarquista de que ningún Estado o gobierno tiene derecho a obligar a un individuo a hacer algo con su cuerpo o propiedad que va en contra de su voluntad.

En el caso Libertario moral la legalización total de las drogas es obvia. Si nadie puede decirte qué puedes cambiar, qué puedes hacer con lo que posees, o qué puedes hacer con tu cuerpo, nadie puede obligarte a abstenerte de hacer, comprar, vender o tomar drogas. No hay más nada que decir.

El caso libertario práctico es mucho más interesante y puede requerir un cierto grado de pensamiento contrario a la intuición.

La prohibición de las drogas es destructiva

Por ejemplo: la prohibición es destructiva. Como mencioné antes, la prohibición del alcohol en EE. UU. condujo a una ola de delincuencia masiva que solo cesó cuando se derogó la 18ª Enmienda de la constitución americana. La guerra contra las drogas en Colombia que empezó en 1984 no ha logrado nada en absoluto, ni siquiera la más mínima reducción en la adicción a las drogas y el costo, más US$8000 millones de dólares, el equivalente de más de 10 veces nuestro presupuesto en salud. Hacer que las drogas sean ilegales crea nuevos problemas sin resolver los viejos.

Además, las empresas legítimas y las organizaciones sin fines de lucro son más seguras que un cartel de narcotraficantes o las pandillas callejeras que se dedican al microtráfico. La diferencia radica en que las organizaciones delictivas no operan de acuerdo con unas reglas de mercado establecidas, no tienen regulaciones, no tienen negocios legítimos y por lo tanto no se preocupan por mantener al personal bajo supervisión o capacitación.

La lógica de cada una de estas posiciones es precisa y sólida, independientemente de tus sentimientos. Este pensamiento debe aplicarse contra la prohibición de drogas, que ya proporciona ilustraciones deslumbrantes del mundo real a simple vista: la industria clandestina de la droga es inherentemente violenta, el abuso de drogas es tan desenfrenado como nunca antes, la calidad y el contenido de las drogas son un misterio tanto para los distribuidores y usuarios, y las personas que podrían beneficiarse de alguna orientación terminan lastimándose a sí mismos y a los demás. Si experimentamos con una industria que opera legalmente veríamos una drástica reducción de todos estos problemas.

Las leyes de prohibición empujan a los menores hacia el consumo

Por último no podemos olvidar el hecho de que las leyes actuales no favorecen a que los menores se mantengan alejados de ellas. Esto se puede probar con una observación muy sencilla. Para empezar, muchos jóvenes en las escuelas fuman marihuana regularmente, algunos experimentan con psicodélicos, cocaína y opioides.

El hecho de que estas drogas sean ilegales las hace más fáciles de adquirir que el alcohol puesto que debes cumplir 18 años para comprarlo en una tienda autorizada. Las distribuidoras de alcohol que quieren conservar sus licencias deben seguir las reglas o perderían una gran fuente de ingresos, así que si un menor de edad desea consumir alcohol necesita de un plan mínimo elaborado para poder engañar a la ley y que les vendan alcohol, muchas veces fui consciente de esto cuando estudiaba.

Los traficantes de drogas no enfrentan este tipo de dilema, por lo que todo lo que se necesita para vender droga es a un consumidor dispuesto a pagar por ella.

menores consumiendo droga colombia
Los menores acceden más fácil a las drogas producto de la ilegalidad de las mismas.

Queda claro el hecho de que las leyes de prohibición no impiden que muchos niños o adolescentes adquieran drogas. Sin embargo, vayamos a otro hecho, la mayoría de drogadictos no se concentra en las drogas más dañinas, muchos no se acercan a las metanfetaminas o a la heroína porque, aunque el deseo de experimentar es grande, el miedo de lo que esas drogas hacen a nuestras mentes y cuerpos se mantiene como repelente y eso no tiene nada que ver con la ley. Puedes hacer la prueba y entrar a algún salón de clases haciendo estas dos preguntas ¿Cuantos usarían marihuana si fuera legal? y ¿Cuantos probarían la heroína si lo fuera también?

Un cambio total en la política y el trato de las drogas hacia la legalización podría incluir algunas regulaciones modestas. Tal vez los límites de edad, los protocolos de fabricación, las restricciones publicitarias, las licencias de los distribuidores y algunas otras reglas tendrían un impacto positivo sin obstaculizar significativamente el libre mercado. Pero es un hecho que la proposición general de tratar las drogas como cualquier otro producto de consumo está respaldada por la evidencia y el sentido común, y los libertarios debemos promoverla sin titubear.

4 Comentarios
  1. Adrian Del Campo dice

    URGE SUPERAR LOS PREJUICIOS que nos han inculcado, y ENTENDER QUE LA LEGALIZACIÓN es LA ÚNICA FORMA DE ACABAR CON EL NARCOTRÁFICO y todos sus horrores y crímenes.

    La «Guerra contra las Drogas» no ha dado ningún resultado positivo, ni lo dará jamás. Al menos algunas de ellas deben legalizarse.

    LEGALICEN LA DROGA, pónganle mucho impuesto, y usen ese dinero para prevenir y rehabilitar drogadictos.
    QUE LA INDUSTRIA FARMACÉUTICA MANEJE EL NEGOCIO, y así quizá nos deje en paz a quienes no queremos vacunarnos ni intoxicarnos con fármacos.

    ¿Te espanta que muera mucha gente por la legalización de la cocaína y otras drogas? ESO YA ESTÁ SUCEDIENDO, CARIÑO. No sólo el tabaco y el alcohol (drogas legales) matan: también los fármacos matan a cientos de miles por año. No me creas a mi: velo por vos mismo.
    https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/9555760

  2. […] de los presupuestos de defensa se ha producido en gran parte debido a que Colombia mantiene una guerra sin resultados contra las drogas. Peor aún, esta constante guerras contra el narcoterrorismo ayuda a crear una sociedad que con […]

  3. […] pacífica e ignorando las leyes que limitan su autonomía corporal. Muchos libertarios promedio abogan por la legalización de las […]

  4. […] se debe a la guerra contra las drogas. Si las drogas se legalizaran hoy, como los libertarios hemos abogado durante mucho tiempo, esas pandillas y carteles de la droga se habrían ido […]

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