The news is by your side.

El proteccionismo a la industria textil colombiana es estupidez oportunista

De 1990 a 2016, la industria textil y de confección redujo su aporte al PIB en un 68%. ¿Por qué los políticos hablan ''generación de riqueza'' si el declive empezó 28 años antes de la quitar los aranceles?

0

Sinceramente y de todo corazón ya estoy harto de la idiotez de los «uribestias» del Centro Democrático. Cosa que, desde luego, no venga hastiado también del proselitismo mamertico del Polo Democrático. Tanto el CD como el PDA, desde Uribe hasta Robledo, son todos una bola de oportunistas. Por un lado, tenemos a Robledo quejándose de una sentencia de la Corte de Justicia (y por tanto que posee jurisdicción) que anula aranceles a la importación. Pero recordemos que este es el mismo Robledo que reivindicaba y se revolcaba como puerco sobre el ordenamiento jurídico colombiano para argumentar la salida de Uber. Este zátrapa defiende la ley solo cuando le conviene, demostrado ya por la hipocresía que tiene al oponerse a la misma ley. Todo para defender la industria textil.

Por otro lado tenemos a Uribe, quien es a quien apuntaremos hoy. Poco hemos criticado en la página al Centro Democrático, pero llegó el día. Uribe fue presidente en 2002 y ha estado activo y fuertemente compenetrado con la política desde entonces. Hoy, se queja de la anulación de los aranceles por parte de la Corte Suprema calificándola como inexequible, yendo por la misma vía de Robledo.

Pero también se puede señalar que la ineficiencia y el decadente aporte de riqueza de la industria textil viene no de anteayer, sino desde 1990. Esto significa que el problema con la textilería viene desde hacía más de una década antes de que Uribe fuera presidente. ¿Por qué todos se dan golpes de pecho hoy si es un problema de hace 30 años? Simplemente, querido lector, es el oportunismo inmanente, inherente y eterno de la clase política.

No se va a acabar la industria por el sector textil

Una de las cosas que tanto Robledo como el Centro Democrático dijeron es que la industria textil es, según ellos, generadora de riqueza. De hecho, muchos dicen de lado y lado —mamertos y uribestias— que es un golpe duro para la industria colombiana. Lo dicen como si cayera un meteorito que de repente se va a llevar a toda la producción de Colombia por delante Si me preguntan la razón, no sabría decir por qué lo dicen, ya que no tengo deficiencia en mis capacidades cognitivas y no he perdido neuronas recientemente.

PIB industria textiles confecciones
Valor añadido de la manufactura y el sector textil y de confecciones como % del PIB. Fuente: Banco Mundial.

De acuerdo al Banco Mundial, la manufactura representaba el 12.29% del PIB. A su vez, la confección y textiles representaban el 7.22% de la manufactura. Con la simple fórmula %M / %PIB * %T = T%PIB podemos derivar que:

  1. Si la manufactura (M) es el 12.29% de 100% (PIB)
  2. Y a su vez los textiles (T) representan el 7.22% de la manufactura (M).
  3. Entonces los textiles representan el 0.88% del PIB.

Pero podemos ver que el sector de textiles y confecciones ha perdido participación en la manufactura pasando del 15.25% al 7.22% desde 1990 a 2016 y de forma sostenida. Por tanto el sector de textiles y confecciones pasó de significar el 2.75% del valor añadido al 0.88%, perdiendo el 68% de participación en el PIB.

Es decir, por un lado el aporte de la industria textil a la producción nacional es insingificante. No se va a acabar el país porque se caiga el 0.88% del PIB. Todavía queda el otro 99.12%. Pero, lo más relevante es que aunque lleva bastante tiempo perdiendo espacio, ahora es que la clase política le da atención. Lo peor es que detrás de ellos van los borregos siguiendo a los líderes. Pero creo yo que, lo más grave, es que esta gente vota, y la gente que vota lo hace por esta gente que de forma oportunista, ahora quieren dirigir como consumir. Se hicieron la vista gorda 29 años, y justo ahora se les antoja echar un vistazo. Politicazos los de Colombia, eh.

«Como vamos a competir con la miseria»

Otro argumento (malísimo por cierto) es que dicen que no se puede competir con una región cuya fuerza laboral es subpagada. Esto es algo que se corre como pólvora —desde la ignorancia, obvio— por el problema de los sweatshops asiáticos. Les muestro un exquisito ejemplo de esto:

Okay, lo de que la industria se va a acabar (si, sacandole el 0.88% del PIB se va a acabar) ya se refutó. Ahora, la gente que dice esto piensa que, de alguna manera, las economías emergentes podrán pagar de la nada salarios fabulosos a los empleados.

Es como si se quejaran de que cuando todos los países occidentales se industrializaban para lograr reducir la pobreza por la mitad en medio siglo, se quejaran de que estaban ‘esclavizados’. El proceso que ocurrió acá sacando a la gente de la pobreza incrementando sus salarios de miseria poco a poco, se repite. Como están saliendo de la miseria, también viven un fabuloso incremento de los salarios reales (aunque no necesariamente pagan salarios increíbles, pero a eso van). De hecho, los salarios en Asia y el Pacífico crecen de 2 a 10 veces más rápido (en promedio crecen 7 veces más rápido) que en América.

Salarios reales asia america
Crecimiento del salario mediano real en Asia y el Pacífico vs. Las Américas de 2000 a 2017. Fuente: OIT.

De acuerdo a la OIT, podemos ver que el crecimiento de los salarios reales en Asia y el Pacífico son sostenidos. En cambio, los salarios en Las Américas varían de forma que incluso caen, cosa que allá no pasa. Mientras que los salarios reales promedio (o sea, para toda la supuesta fuerza laboral en condiciones miserables) en Asia han crecido generalmente a un 4.61% anual, en Las Américas crece a un 0.59% anual. Esto quiere decir: América soporta un incremento inferior de los salarios a pagar que Asia. Otros, de forma ignorante, se quejan única y exclusivamente de China, cosa que tampoco sería muy conveniente…

Salarios manufactura china colombia
Salarios reales y crecimiento salarial para la industria manufacturera: China y Colombia. Serie de 1991 a 2007 (últimos datos disponibles para China). Fuente: OIT.

El sector más cercano para conocer la industria textil y poder referenciar su comportamiento es el manufacturero. Bien, en 1991 la diferencia de los salarios reales entre los trabajadores chinos y colombianos pertenecientes a este sector era del 414%. Mientras que en China, un trabajador en manufactura ganaba 78 dólares anuales (ajustado a la inflación), uno colombiano ganaba 405.

Ya en 2007 (últimos datos disponibles que brinda la OIT para China) esta brecha se había cerrado a una diferencia del 26.84%. Consideremos que antes era del 414%. Ya los salarios se habían nivelado: 497 dólares para un trabajador chino y 630 para un trabajador colombiano. Además, podemos ver que su crecimiento fue bastante sostenido y que nunca cayó. En cambio, en Colombia hubo caídas de los salarios medios reales para los trabajadores en el sector manufacturero de hasta el 34%.

Sin embargo, dudo ver alguna vez a un uribestia o a un mamerto reconociendo que mientras que en China no hubo retroceso salarial, en Colombia sí, y retrocesos gigantescos:

  1. -34.52% en 2002.
  2. -30.76% en 1993.
  3. -8.3% en 1995.
  4. -5.06% en 1999.

Si aplicamos una mediana para deflactar valores atípicos en las crecidas salariales que en realidad fueron encarrilamientos, encontramos que de 1999 a 2007 el promedio de crecimiento salarial en el sector manufacturero en Colombia fue del 4.47%. En China el crecimiento fue del 14.47%. No deberían meterse con Asia, y menos aún con China. Parece que es normal del latino hablar de dentro para fuera pero olvidarse de todos los problemas que tiene en casa. Curioso.

Limitar la competencia solo debilita la industria

A muchos les parece contraintuitivo, pero es, en alusión a Fréderic Bastiat, parte de lo que no se ve. En el artículo de ayer di una razón esencial por la cual el limitar la competencia no solamente expone innecesariamente a los consumidores a una élite privilegiada de empresarios prebendarios, sino que en el mediano plazo esto es contraproducente. Toca autocita:

«Al carecer de competencia, se extingue el ambiente de presión que los obliga a ejecutar [a cabalidad] la función empresarial. De este último paso, tienen que mejorar varias características en sus relaciones industriales, administración de recursos, logística y ventas para poder ganarle a la competencia o mantenerse con una cuota inferior, pero vendiendo al fin y al cabo. Esto que propone Robledo [y ahora el Centro Democrático con Uribe a la cabeza] ya se habría aplicado en el país vecino Venezuela desde 1961, que se aceleró en 1974 con el presidente Carlos Andrés Pérez (I) y que explotó en 1980 con caídas gigantes de la productividad».

En Venezuela, entre 1974 y 1979, se aceleró la política de sustitución de importaciones, que es exactamente lo que quiere Robledo para Colombia. Esto causó una fragilidad industrial grandísima que luego destruyó la productividad por el propio peso de la ineficiencia empresarial, dado que estos nunca tuvieron la necesidad de mejorar existiendo la ausencia de competencia. El resultado fue que la productividad se devolvió a niveles de 1954: Un retraso de más de 30 años.
En Venezuela, entre 1974 y 1979, se aceleró la política de sustitución de importaciones, que es exactamente lo que quiere Robledo para Colombia. Esto causó una fragilidad industrial grandísima que luego destruyó la productividad por el propio peso de la ineficiencia empresarial, dado que estos nunca tuvieron la necesidad de mejorar existiendo la ausencia de competencia. El resultado fue que la productividad se devolvió a niveles de 1954: Un retraso de más de 30 años.

La gráfica que vemos nos ilustra lo peligroso que puede ser el proteccionismo para la productividad de las empresas. Entre 1974 y 1980 se aceleró la política de sustitución de importaciones en Venezuela, que empezó con el gobierno de Rómulo Betancourt en 1961. ¿Qué ocurrió? Se desplomó la productividad que se había acumulado en la economía debido a la fragilidad de las empresas que empezó a pagar factura…Al punto que terminó 20% por debajo de niveles de 1957.

La economista venezolana Catalina Banko argumenta que las industrias en ausencia de competencia no saben qué hacer. Si compiten luego de un largo período de protección, la situación de competencia se agrava porque después de que se le retiran los privilegios, las empresas se pasman. En ausencia de un mercado dinámico como lo es uno competitivo (que se restringe al implementar este tipo de políticas), las empresas quedan oxidadas.

Aún si se tomara el argumento de que el desplome de la productividad en Venezuela fue causado por otra cosa más allá del proteccionismo (que la evidencia y la literatura de historia económica venezolana demuestran que no es así), queda un problema… Si el proteccionismo no causó el desplome, ¿entonces en qué ayudó a la producción nacional si de todos modos se vino abajo? Aun aceptando el argumento más ridículo de un mamerto o de un uribestia, el proteccionismo peca por inútil o por dañino, aunque es más dañino que inocuo.

«Van a acabar con el empleo»

Aquí llegamos al meollo del asunto, a lo que la clase política se está colgando para justificar el proteccionismo a la industria textil. Hay varios datos a tomar en cuenta que nos llevarán a una conclusión peculiar:

  1. El sector de manufactura de textiles por sí mismo solamente contribuye a mantener el 0.56% del empleo total.
  2. Si lo extendiéramos a actividades como la manufactura de ropa y confección de vestidos así como otras que no se han mencionado por los políticos, como el teñido de piel animal, se aporta el 2.57% del empleo.
  3. Ahora siendo muy generosos. Si a esto se le suman actividades que van mucho más allá y que definitivamente no han figurado en la retórica del PDA o del CD, como el teñido de cuero, la guarnicionería, la manufactura de bolsos, maletas, arneses y zapatos, tenemos un agregado de la industria textil (con mucha extensión). Este agregado que incluye todas las definiciones anteriores aporta el 3.4% del empleo total.
Empleo industria textil colombia
Empleo aportado por la industria textil, por actividad económica. Colombia (2010 – 2018). Fuente: Organización Internacional del Trabajo.

Ahora bien. Desde hace tiempo este sector ‘ampliado’ de la industria textil ha estado aportando cada vez menos empleo. En 2010 aportaba el 3.68% del empleo total. En 2012 alcanzó su máximo con el 3.89% del empleo total. Para 2018 ya había alcanzado su mínimo histórico: 3.48% del empleo total, 10.53% menos que en 2012. Esta pérdida de participación en el empleo por parte de la industria que se busca proteger no ha sido señalada por ningún político. Hoy es que se teme que pase algo, pero ya este ‘algo’ estaba sucediendo. ¿Por qué nadie se molestó en hablar de eso? Simple, puro oportunismo.

La estupidez del empleo y el asalto contra el consumidor

Y es que la cosa no es tan así como la pintan los políticos. Si hubiera importación y competencia contra empresas extranjeras, lo que ocurriría es que nada más aquellas empresas nacionales que son poco competitivas salgan del mercado. Por lo cual, habría una depuración que beneficiaría a los consumidores al solo quedar aquellas que pudieron competir.

Si son buenas, se quedan, si son malas, se van. Cito al economista J.R. Rallo, uno de mis favoritos: «Son los contribuyentes, en su papel de consumidores o inversores, quienes deben decidir si los bienes y servicios que les ofrecen los distintos planes empresariales son merecedores, o no, de su capital». Querer impedir la entrada de productos extranjeros es pretender de forma pedante que los consumidores ‘no pueden elegir bien’ y que hay que decidir por ellos qué compran o no.

Además, que todo el empleo en la industria textil se va a destruir es admitir que la industria textil es inservible, pues toda sería arrasada al ser tan poco competitiva. Es requerimiento ser tan lastre para no poder enfrentar las importaciones y no quedaría ni una sola empresa doméstica en el mercado que brinde empleo. Ni siquiera los que estamos a favor de que se retiren los aranceles y barreras no arancelarias a la importación creemos que se va a acabar todo el empleo, pues no creemos que toda la industria textil sea homogéneamente inútil.

La hipocresía del nacionalismo rancio

Es mentira que se va a destruir el empleo en este sector, porque es requerimiento que nada del sector sirva para que nada de él quede, y que nada de él quede para que no haya empleo. Y si nada de él sirve, ¿entonces qué demonios se está perdiendo de bueno ahí? A ojos del consumidor, nada. Y es que ahí se denota otro rasgo hipócrita. Todos estos políticos charlatanes nos hablan de defender a la «industria nacional», ¿pero el consumidor nacional qué? A ver, si nos vamos a la lógica colectivista del CD y del PDA, hay que resguardar los intereses nacionales.

Pueblo industria textil colombia
Población colombiana que no trabaja en el sector textil vs. trabajadores en el sector textil, números y como % de la población. Fuente: OIT, Banco Mundial.

Pero si nos ponemos a sacar cuentas pasa lo siguiente. Para 2018, la población colombiana era de 49.648.685 personas. De esas 49.648.685 personas, 779.163 trabajaban en el sector textil, por lo que el resto no lo hacen. Todos necesitamos ropa, obvio, por lo que el resto de personas —48.869.521— son consumidores que no trabajan en el sector textil, y por lógica del consumidor deben querer productos más baratos y a mejores precios. Si lo ponemos al extremo y aceptamos la sucia retórica de estos viles seres humanos, ¿qué representa más el interés nacional? ¿El 98.43% de la población o el 1.57%? Si nos vamos por la regla de la mayoría que esta gente nos quiere vender, ni su propia lógica los respalda pues el interés nacional primario es el del consumidor, ese interés de cuarenta y ocho millones ochocientos sesenta y nueva mil quinientas veintiún personas. 

Al final de todo, todo lo que habrán dicho no los bajará más de ser unos cerdos hipócritas que son los principales destructores de aquello que dicen defender. La razón es, como hemos visto, el oportunismo. 

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.