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Estudio confirma que el apoyo a la redistribución se basa en la envidia

Era intuitivo que los socialistas son resentidos, pero una investigación realizada por dos psicólogos de la Universidad de Edimburgo confirmó que la envidia y el egoísmo son rasgos de la personalidad que predicen el apoyo a las políticas de redistribución.

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Los asuntos políticos son un tema que para millones de personas tiene implicaciones emocionales brutales. Si no tienes suficiente temple, o si te empecinas mucho en la ramificación de tópicos que pertenecen a este mundo, tu salud puede llegar a sufrir. Estrés prolongado, sentimientos de rabia y frustración, fatiga, pérdida de sueño, depresión y pensamientos suicidas forman parte de los síntomas. Desde que la carga emocional está encamada con la política, ciertos sentimientos se convirtieron en objeto de estudio, especialmente en sociología electoral. Comúnmente los liberales y libertarios decimos, por intuición u experiencia, que los socialistas apoyan la redistribución por envidia. Esto se deducía de la experiencia o del análisis discursivo, pero no teníamos un estudio serio que constatara la firme relación entre ambos factores… Hasta ahora. De hecho, el apoyo a la redistribución no solo es apoyado por personalidades envidiosas, sino también egoístas.

Chien-An Lin y Timothy Bates, dos psicólogos de la Universidad de Edimburgo, hicieron dos estudios para responder una cuestión: ¿Cuáles rasgos de la personalidad pueden predecir qué políticas apoyaría una persona? ¿Las personas envidiosas apoyan políticas de redistribución de la riqueza? Por el contrario, ¿quiénes son egoístas tienden a promover la reducción de impuestos para salvaguardar su propia riqueza? ¿Acaso los sentimientos producidos por las características de la personalidad pueden predecir nuestras inclinaciones políticas? Pues la investigación «Each is to count for one and none for more than one: Predictors of support for economic redistribution» encontró que sí. Utilizando el modelo de tres personas-dos situaciones, los psicólogos incluyeron en su estudio a un total de 805 personas para encontrar una solución. Hallaron que comúnmente los sentimientos de envidia, la primacía del interés propio y los deseos de hacer daño predicen sólidamente el apoyo a la redistribución.

Redistribución, envidia y egoísmo van de la mano

La izquierda suele argumentar que su obsesión con las políticas redistribucionistas es que quieren conseguir la «justicia socia». Por décadas, economistas como Friedrich Hayek o Thomas Sowell advirtieron que ese concepto vago y ambiguo disfraza aspiraciones siniestras.  Y es que investigaciones anteriores, como la liderada por Daniel Sznycer y coescrita por ocho autores más (entre los que se encuentran economistas, criminólogos y antropólogos), encontraron que los sentimientos de justicia producen un ‘‘pequeño o ningún efecto en el apoyo a la redistribución’’. Sí, científicamente hablando la búsqueda de la justicia tiene poco o nada que ver con la redistribución de la riqueza. La nueva investigación de Bates y Lin también encontró efectos cercanos a cero de los sentimientos de justicia. En realidad los motivantes son otros relacionados con la malicia y el egoísmo irracional.

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La envidia (26%), los deseos de hacer daño (21%) y el egoísmo (19%) predicen mejor el apoyo a la redistribución que la justicia (15%) o la compasión (4%). Fuente: Bates y Lin (2021)

Teóricamente, el interés propio motiva a los individuos a apoyar la redistribución cuando esto los beneficia a ellos o a su clase. Algunos individuos son motivados por la envidia, que a su vez los incentiva a dañar a otros cuando compiten por bienes que otorgan estatus. Al contrario de lo que se normalmente se piensa, quienes son envidiosos y «tóxicos» no son los individuos peor posicionados, sino los que están mejores.

Esa identidad es asociable con los justicieros sociales aburguesados que son cualquier cosa menos trabajadores y tienen múltiples propiedades. Según los autores, estos individuos buscan dañar a los que están mejor para que su posición relativa mejore reduciendo la desigualdad entre ellos. La envidia es, por lejos, el mejor predictor para el apoyo a la redistribución: 73.3% más efectivo que la «justicia».

5 Comentarios
  1. juan manuel dice

    EL IGUALITARISMO ES TIRANIA DEL PERDEDOR

  2. Fernando Cortiñas dice

    Estimado Señor Lárez, en su artículo usted menciona unas conclusiones presuntamente provenientes de unos estudios de Timothy Bates y Chien-an lin, pero lamento informarle que en la versión inglesa de los estudios que usted toma como base las conclusiones son muy distintas a las que usted señala. La envidia maliciosa (0.15) NO ES el primer predictor en importancia sino el TERCER, siendo el primero la compasión (0.4) y el segundo el propio interés (0.21)
    Le adjunto el link
    https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S1090513820301021
    Con esto no quiero decir que usted no tenga razón, solo digo que lo que Usted dice no se sustenta en los estudios que menciona.
    Gracias
    Saludos cordiales
    FC

  3. Mireya dice

    La redistribución de la riqueza, tiene un sustento lógico,y ambiental, en un mundo finito, de recursos finitos, la riqueza será finita, y tendrá un limite, ver al planeta como un enorme cuarto del cual no se puede escapar, pero que tiene un determinado numero de recursos vitales, donde unos tienen en excesos, y otros mueren de hambre, ambos, los excesos o la escases son dañinos, y necesitan equilibrarse, ademas de la conciencia que cada individuo que aporte a la sociedad, termina influyendo en el trabajo del otro, desde el chofer de un bus, hasta quien carga la gasolina del auto, quien trapea el piso de un centro comercial, y evita que te resbales, un.individuo en una isla ,( podria hacer nada, de alguna forma intervenimos en la vida de los otros, yo mandando este mensaje, uso un teléfono, electricidad e internet, hechos y armados por otras personas, al energia eléctricas y el internet mantenido por otros grupos de personas , eldinero no tendría sentido sin estos recursos y las personas, y los excesos llegan a extremos, de que si le pusieran precio a los arboles del amazonas, existiria algun billonario que lo pudiera comprar, pero todo debe tener un limite, posiblemente haya más dinero que recursos que comprar, el sistema mantiene el desequilibrio y viceversa,pero se hace necesario cuidar que no haya excesos ni escases, el dinero es un medio no un fin, y cuando se entiende eso, sabed que no hay envidia , ni mucho menos egoísmo , lo que hay es una falta de comprensión de los límites del seer ser humano

  4. Ene dice

    Dudo que la compasión sea el primer motivador de apoyo a la redistribución, y al estribillo fastidioso de las desigualdades y de la injusticia social. Hay ejemplos a montones de que los motivadores de esta latosa monserga son el propio interés y la envidia. Cito a Patrisse Khan-Cullors, cabecilla de BLM, que compró una mansión en zona exclusiva, y a la pareja Montero-Iglesias, con su chalet con piscina, perros de compañía y costosa niñera para sus hijos. Hablan de igualdad y de odio a los ricos, pero viven en desigualdad y como ricos. ¿Cuántas fundaciones benéficas han abierto todos esos manipuladores? ¡Ninguna! Y son sólo dos ejemplos.

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